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CASO MARI LUZ

Mari Luz murió ahogada

Informe de la autopsia durante el juicio contra los acusados por la muerte de la niña de Huelva.- El examen descarta la agresión sexual y sitúa el fallecimiento más de un mes antes de ser hallada, cuando desapareció

El juicio contra Santiago del Valle y su hermana Rosa por la muerte de la niña Mari Luz, desaparecida con cinco años en Huelva en enero de 2008 y hallada 54 días después en la marisma, ha permitido conocer esta mañana los resultados finales de la autopsia, que certifica que la niña no murió en el piso de los acusados sino en el agua del entorno donde fue hallado su cuerpo.

El catedrático Luis Frontela -encargado por la familia de la vícitma para realizar una segunda interpretación de la autopsia- expresó sus discrepancias en 2008 y apuntó que la muerte de la niña se produjo antes de ser arrojada al agua.

La forense que realizó el levantamiento de cadáver el 7 de marzo ha declarado que fue "imposible la identificación por lo destrozado que estaba el rostro". Se identificó por la ropa: leotardos, camiseta, botas y falda vaquera. La autopsia duró 14 horas y participaron tres forenses.

El informe deja claro que "la niña fallece por asfixia mecánica por sumersión", es decir, que fue arrojada cuando aún estaba con vida. La presencia de diatomeas (minúsculas algas acuáticas) en la médula ósea de la menor indica que tuvo que respirar dentro del agua.

Según el informe sobre estas algas, las diatomeas son típicas de las marismas onubenses por la proximidad del mar. El Instituto Nacional de Toxicología también concluyó, tras analizar las muestras, que existían "criterios cuantitativos y cualitativos de muerte por sumersión", según una de las forenses que ha comparecido esta mañana. Con estas conclusiones se descarta la versión de Santiago del Valle sobre la alcantarilla a la que, según dijo, había arrojado a la menor. Los análisis del cuerpo no muestran signos de raspado.

Según el mismo análisis, Mari Luz murió más de cuatro semanas antes de ser hallada, lo que sitúa la fecha en el día que desapareció. También se descarta que hubiera agresión sexual.

Entre los signos de violencia, destacan contusiones superficiales producidas en torno a la fecha del fallecimiento. El más significativo es un hematoma de cinco centímetros en la parte posterior de la cabeza. Del Valle, en su confesión, dijo que la menor se dio un golpe en la cabeza. También hay contusiones en las muñecas, codos y rodilla derecha.

Por otra parte, las dos médicas forenses que entrevistaron a Santiago del Valle no pudieron certificar que el acusado padeciera esquizofrenia, como él refería, ni trastorno alguno en el pensamiento. También aseguran que el acusado "no sufrió coacciones" en sus declaraciones, ni cuando confesó ante la policía en Cuenca ni en Huelva.

"Santiago instrumentaliza su supuesta enfermedad. Hace años que no acude a hospitales psiquiátricos, pero cobra una pensión por alguna enfermedad que no sabemos quién se la diagnosticó ni cuándo no dónde", afirmaron las facultativas.

El afirma que sufre esquizofrenia, pero no ha tenido brotes recientes. "Santiago está acostumbrado a controlar y manipular su entorno más directo. Entonces, cree que puede controlar y manipularlo todo". "Estaba sorprendido de que iba a ir a prisión".