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BP busca nuevas soluciones para frenar el vertido tras el fracaso de la campana de acero

La formación de hielo obliga a retirar la estructura sobre el pozo de petróleo del golfo de México, situada a 1.500 metros bajo el mar

BP ha dado un margen de dos días para intentar encontrar el remedio que ponga fin al vertido de crudo en el Golfo de México tras retirar la campana de acero y cemento que debía taponar la fuga. El primer intento de colocar la estructura sobre el pozo submarino de petróleo del golfo de México no ha funcionado debido a los cristales de hielo formados por las altas temperaturas que taponan la cúpula de la estructura. "No podemos decir que hayamos fracasado [con la campana], pero sí que los intentos que hemos hecho hasta ahora no han funcionado", ha dicho en rueda de prensa el director de operaciones de la empresa explotadora British Petroleum (BP), Doug Suttles.

Por el momento, los ingenieros de la compañía han desplazado la pesada estructura hacia un costado en el fondo marino. El problema lo han causado los hidratos de gas que impiden instalar el enorme contenedor para redirigir de manera ordenada el crudo que sale de las fugas hacia la superficie. Las posibles soluciones pueden incluir el uso de agua caliente para calentar los hidratos en el fondo marino, o la utilización de hidrocarburos como metanol para hacerlos menos espesos, agregó Suttles.

En la madrugada del jueves, BP inició la colocación de una campana de acero y cemento de 12 metros de altura y 100 toneladas de peso sobre una de las dos fugas de petróleo que quedan abiertas. Se trataba de la solución más rápida para frenar la marea negra pero en ningún caso se dijo que fuera una tecnología cien por cien fiable puesto que la técnica no se había probado nunca a tanta profundidad. "Esto es algo muy complejo que nunca hemos probado antes", dijo un portavoz de BP, David Nichols. "No podemos garantizar que vaya a tener éxito". De hecho, la empresa petrolera contaba con el inconveniente de los hidratos, aunque no en los volúmenes encontrados.

La campana tiene en la parte superior una cúpula, de la que sale una tubería a través de la cual se bombearía el petróleo hacia un barco en la superficie, con capacidad para acumular hasta 128.000 de barriles de crudo (20,4 millones de litros).

En paralelo, BP está avanzando en la perforación de un pozo alternativo, cerca del otro, que serviría para inyectar un líquido más pesado que el petróleo que actuaría como una especie de tapón e impediría que el crudo siga fluyendo a la superficie. Se calcula que en la actualidad hay flotando en el golfo de México unos 31 millones de litros de petróleo, y del pozo sigue saliendo crudo. La enorme marea negra ha comenzado ya a tocar algunas zonas de la costa de Luisiana.