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Purdy pierde la apelación para que Reino Unido legalice el suicidio asistido

La mujer, enferma de esclerosis múltiple, teme que, de querer morir, su marido sea procesado si la ayuda a suicidarse

Debbie Purdy, de 45 años, sufre esclerosis múltiple y baraja la posibilidad de viajar en el futuro a Suiza, donde el suicidio asistido está legalizado, para acabar con su vida si sigue empeorando su estado de salud. Sin embargo, la mujer teme que su marido, el músico cubano Omar Puente, pueda ser procesado en Reino Unido si la acompaña al país helvético, ya que el suicidio asistido está tipificado como delito en Reino Unido y acarrea una pena máxima de 14 años de cárcel. La británica ha perdido hoy un recurso de apelación con el que pretendía lograr una clarificación de la ley sobre esa cuestión.

Pese a que el suicidio asistido está penado en Reino Unido, casi un centenar de ciudadanos británicos han puesto fin a su vida en Dignitas, la polémica clínica suiza especializada en ayudar a morir, sin que sus familiares hayan tenido que rendir cuentas ante la justicia. Frente a esto, Purdy quiere que la Fiscalía del Estado británico aclare bajo qué supuestos se puede procesar a una persona que ayuda a otra a morir en el extranjero.

El pasado año, el Tribunal Superior de Londres desestimó la petición de Purdy, quien presentó un recurso de apelación contra esa resolución. La británica, empero, ha vuelto hoy a darse de bruces con el dictamen del Tribunal de Apelación, que ha rechazado la petición de la demandante.

"A pesar de nuestra compasión por el terrible aprieto en el que se encuentran la señora Purdy y el señor Puente, esta apelación debe ser desestimada", han concluido los jueces del Tribunal de Apelación. Según los magistrados, la Fiscalía del Estado no puede adoptar "una política de caso específico en los términos que persigue la señora Purdy". Asimismo, los jueces entienden que corresponde al Parlamento decidir si la ley precisa un cambio.

De momento, la litigante estudia cuál puede ser el siguiente paso de su batalla legal, si bien ha adelantado la posibilidad de recurrir a la Cámara de los Lores, máxima estancia judicial de Reino Unido.

"El tribunal ha dejado claro que no cree que pueda darme la claridad que necesito", ha declarado Purdy a la cadena pública BBC. La enferma ha remarcado que si se sintiera "segura al cien por cien" de que su marido no va a ser procesado, viajaría a Suiza "más pronto de lo que quisiera". "No estoy dispuesta a que él se enfrente al sistema judicial británico sin mí. Eso sería una pesadilla y mucho más doloroso que morir pronto", ha agregado.

En 2001, Diane Pretty, una británica tetrapléjica de 43 años, ya fallecida, que acudió a los tribunales para que se le permitiera el suicidio asistido por su marido, fracasó en su intento de lograr inmunidad para su esposo.

La Cámara de los Lores bloqueó en 2006 un polémico proyecto de ley que autorizaba a los médicos a ayudar a morir a pacientes terminales.