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El Gobierno esperará a tener asegurado el voto de ERC para presentar los Prespuestos

La ministra Montero asegura que aún no pueden garantizar una fecha aunque sí esperan aprobarlos "antes de que acabe el verano"

Las ministra de Hacienda, Maria Jesús Montero y la vicepresidenta de Asuntos Economicos, Nadia Calviño, tras el Consejo de Ministros.
Las ministra de Hacienda, Maria Jesús Montero y la vicepresidenta de Asuntos Economicos, Nadia Calviño, tras el Consejo de Ministros.

Muchas cosas han cambiado en la política española desde que decayeron los Presupuestos en febrero de 2019. Este Gobierno de coalición surgido de dos elecciones seguidas parece mucho más estable que el anterior, y nadie contempla ahora el escenario de un nuevo adelanto electoral. Sin embargo, todos los caminos siguen llevando a ERC, que en 2019 empezó a hundir al Gobierno al presentar una enmienda a la totalidad a los Presupuestos que nunca retiró, y la realidad política de las Cuentas sigue siendo delicada.

Al aprobar el techo de gasto en Consejo de Ministros, el Gobierno ha puesto en marcha el mecanismo para aprobar los Presupuestos cuanto antes pero aún no está en condiciones de garantizar que los Presentará en marzo, cuando estaba previsto, para poder tenerlos aprobados en junio y aplicarlos, en especial las urgentes subidas de impuestos para aumentar la recaudación y poder tener margen para políticas sociales, en la segunda parte del año.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha admitido que el Ejecutivo no puede garantizar que los presentará en marzo porque antes quiere estar seguro de que no se los tumbarán, y para eso necesita hablar con sus aliados, en especial el PNV y ERC. "Este Gobierno no tiene mayoría absoluta para garantizar la presentación de los Presupuestos. Queremos garantías de que se aprobarán. Mantendremos reuniones con los grupos para asegurar que se acepta el trámite, que se van a rechazar las enmiendas a la totalidad que algunos grupos presentarán. Y de esas reuniones saldrá la fecha de la presentación. Tenemos que trabajar en el entorno plural que los ciudadanos han votado", admitió Montero. Esto es, hasta que no haya garantías de que esta vez ERC no presentará enmienda a la totalidad, no se presentarán las Cuentas.

El sistema de votación de los Presupuestos es muy particular. Una vez que se presentan, no se puede retrasar su tramitación, está todo tasado. Por eso esa fecha es la decisión clave. Además, las enmiendas a la totalidad, al contrario que en otras leyes, se votan todas juntas y se suman los apoyos de cada una para tumbar las Cuentas. Esto es lo que pasó en 2019. Aunque PP y ERC estén muy distantes políticamente, si cada uno vota su enmienda, se suman sus apoyos y las Cuentas pueden quedar rechazadas. Es casi seguro que Junts presentará enmienda a la totalidad, así como el PP, Vox y Cs, por lo que el voto de ERC vuelve a ser decisivo para que las Cuentas pasen su primera prueba de fuego.

Los republicanos ya han dejado muy claro que para ellos es fundamental ver qué avances logra la mesa de diálogo que en su primera cita, aún sin fecha pero ya inminente, antes de que acabe febrero, encabezarán Pedro Sánchez y Pablo Iglesias por el lado del Ejecutivo central y Quim Torra y probablemente Pere Aragonés en el sector de la Generalitat. Montero admitió implícitamente que esa mesa va a condicionar la decisión de cuándo se presentan las Cuentas. La intención del Ejecutivo es el mes de marzo, pero esta vez se está dando a sí mismo mucho margen al plantear una aprobación "antes de que acabe el verano [el 21 de septiembre]" que le podría llevar a presentarlos en abril o como máximo en mayo. Sin embargo, cuanto más tiempo pase, menos sentido real tiene presentar los Presupuestos que prácticamente se solaparían con los de 2021. Lo habitual era presentar las cuentas en verano, tramitarlas durante el otoño y aprobarlas finalmente en diciembre. La situación política de los últimos años, con Presupuestos prorrogados y legislaturas cortas e improductivas, ha alterado esta dinámica a la que el Ejecutivo debería intentar volver para desarrollar con normalidad sus medidas progresistas y su política social.

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