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Feijóo embiste a Sánchez con el legado de Rajoy

El presidente gallego redobla su enfrentamiento con el Gobierno en año electoral, inquieto por los acuerdos en la izquierda

Rajoy felicita a Feijóo durante su última investudura como presidente de la Xunta en 2016.
Rajoy felicita a Feijóo durante su última investudura como presidente de la Xunta en 2016.

“Qué jeta, qué morro y qué cara”. Con estas palabras dirigidas a una ministra abandonó hace pocos días el presidente de la Xunta y del PP gallego el tono institucional y moderado en el que suele envolverse para abordar asuntos de política nacional. Lo hacía Alberto Núñez Feijóo después de enterarse de boca de la responsable de Hacienda en el Gobierno de España, la socialista María Jesús Montero, de que Galicia, como el resto de comunidades, no recibirá los 200 millones de euros de la recaudación del IVA que le dejó de pagar el Estado debido a un cambio en el sistema de liquidación introducido por el Ejecutivo de Mariano Rajoy. “Tendrían que cesarme como presidente autonómico para que yo me calle ante este atropello que no había visto nunca en mis más de 30 años en la función pública”, proclamó indignado.

Es año electoral en Galicia y el panorama no se presenta propicio para Feijóo. Él aún no ha confirmado públicamente si repetirá como cabeza de cartel, pero la ausencia de movimientos en el PP gallego para su sucesión a solo nueve meses de la cita con las urnas prevista para septiembre apunta a que intentará un cuarto mandato. Para lograrlo, deberá enfrentarse a un PSdeG-PSOE bendecido por los últimos resultados electorales y recuperado de la pesadilla de las autonómicas de 2016, cuando su candidato tuvo que dimitir cinco meses antes por acusaciones de corrupción.

Tampoco favorece a Feijóo el clima de entendimiento que se ha instalado en la izquierda. Además del pacto de gobierno de los socialistas con Unidas Podemos, el acuerdo para la investidura de Pedro Sánchez entre el PSOE y el BNG ha puesto sobre el papel jugosos compromisos en favor de Galicia, que van desde rebajas en los peajes de la principal autopista gallega a ayudas para las zonas golpeadas por la crisis industrial y traspasos pendientes de competencias recogidas en el Estatuto de Autonomía, un proceso este último en el que el PP gallego no ha logrado ningún avance desde que recuperó la Xunta en 2009.

Preocupado por que la coalición en Madrid dé alas a una alternativa de izquierdas en Galicia, Feijóo ha arrancado 2020 dirigiendo todos sus dardos al Gobierno de Pedro Sánchez. Los socialistas se preparan para una precampaña y campaña “duras”. “Pongámonos el chaleco antibalas para resistir los ataques del PP y de todos los sectores conservadores de este país”, advirtió en una arenga a los suyos este fin de semana el candidato del PSdeG-PSOE a la Presidencia de la Xunta, Gonzalo Caballero. “El ataque va a ser furibundo. La derecha usará todo lo que pueda que sea verdad y lo que sea mentira”.

Feijóo no es el único presidente autonómico que ha puesto el grito en el cielo tras anunciar Montero que no abonará a las comunidades esa recaudación del IVA de 2017, también lo han hecho barones socialistas como el castellanomanchego Emiliano García-Page. Pero el PSOE gallego afea al presidente de la Xunta que se quedara callado cuando Rajoy modificó el sistema de liquidación de este impuesto que está en el origen del problema. En esa crítica coincide toda la oposición en el Parlamento gallego, aunque Galicia en Común, BNG y En Marea también defienden que Moncloa debe pagar esos fondos a Galicia.

El proyecto de Presupuestos Generales del Estado de 2019 del Ejecutivo de Sánchez incluía un mecanismo para devolver ese dinero, pero aquellas cuentas no concitaron en el Congreso de los Diputados los apoyos necesarios para ser aprobadas y Montero asegura que ahora ya no hay solución porque ha expirado el plazo máximo de dos años para liquidar el IVA de 2017. “El dinero se lo queda el Gobierno central para sus juergas presupuestarias” y sus “políticas electoralistas”, concluye Feijóo.

Además de la reclamación de los 200 millones del IVA, el presidente gallego culpa al Gobierno de Sánchez del retraso en las obras del AVE que ha impedido que se terminasen a finales de 2019, el último plazo para que el tren estuviese en pruebas que había comprometido Rajoy, quien nunca llegó a concretar cuándo entraría en servicio. El Ministerio de Transportes sostiene que los trabajos van todo lo rápido que permiten las contrataciones que dejó el PP y aspira a que la alta velocidad esté en funcionamiento para el Xacobeo de 2021. Mientras, un informe del Tribunal de Cuentas que acaba de hacerse público extiende sombras sobre la gestión del proyecto durante los años en los que la gallega Ana Pastor, muy cercana a Feijóo, fue ministra del ramo.

El órgano fiscalizador, según publicó el diario Praza.gal, concluye que entre 2014 y 2017 solo se ejecutó un 49% de las actuaciones previstas en la línea de alta velocidad entre Madrid y Galicia. El informe detecta además irregularidades en la suspensión de los contratos, con decisiones contrarias a la ley. Pero Feijóo resta importancia a esa parálisis durante los mandatos de Rajoy. “Empezar ahora a hablar del año 2014 o 2015 no deja de ser una tomadura de pelo y una desfachatez”, responde. "La finalización en 2019 fue asumida por [José Luis] Ábalos. Yo nunca dije una fecha que no hubiese pactado previamente con un ministro". El ministro de Transportes, José Luis Ábalos, le ha reprochado al presidente gallego la "ansiedad" que tiene ahora con la alta velocidad y el "relajo" que mostraba cuando gobernaba el PP: "Yo me voy a centrar en el AVE y le pido a él que lo haga con la educación y la sanidad".

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