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Urkullu coloca a Euskadi en “alerta máxima” ante el inestable escenario nacional

El lehendakari sugiere que no adelantará las elecciones para "no someter a Euskadi" a las tensiones del Estado

El lehendakari llega al Parlamento vasco para el debate de Política General. En vídeo, declaraciones de Urkullu.

El lehendakari ha hecho este viernes un llamamiento a la estabilidad vasca frente a la situación política del Estado. En medio de críticas a la "ligereza" con que se aborda la acción política, a la repetición de elecciones generales —las cuartas en cuatro años—, y ante la posibilidad de "una posible crisis económica", Íñigo Urkullu ha puesto a Euskadi en "un estado de alerta máxima" para luchar contra sus consecuencias.

El lehendakari, que ha intervenido durante hora en media en el Debate de Política General, se ha mostrado "preocupado" ante las incertidumbres, ha sugerido que no va a adelantar elecciones para no someter a los vascos a las tensiones que ha generado la fallida investidura de Pedro Sánchez, y ha querido tranquilizar a sus ciudadanos asegurando que en Euskadi hay dos valores que permiten amortiguar esos problemas, la estabilidad política y la solvencia económica y financiera. "No someteré a Euskadi a la tensión política que estamos conociendo en España", ha proclamado tras reconocer que la política vasca ha sabido crear un cortafuegos: "Aquí se ha mantenido el diálogo político".

El diálogo, sin embargo, no ha sido posible para aprobar los últimos presupuestos con ninguno de los tres partidos de la oposición: PP, EH Bildu y Elkarrekin Podemos. Con el PP ha pactado en el pasado temas tributarios y presupuestarios, y con EH Bildu y Podemos en el seno de la Ponencia de Autogobierno. Urkullu ha lanzado varios guiños a Podemos, para llegar a acuerdos en temas sociales a partir de ahora, y el guante ha sido recogido por la formación morada. EH Bildu ha dejado muy claro que Euskadi ha entrado también en campaña y que está cada vez más lejos de una alianza con el PNV.

"Reconozco que me preocupa, y mucho, la situación política en el Estado" ha explicado el lehendakari ante un salón de plenos abarrotado. Para Urkullu es "descorazonador" el nuevo llamamiento a elecciones generales en un escenario de incapacidad entre los partidos para trazar cualquier vía de acuerdo y "sumidos en estrategias partidarias, sin compromiso institucional y sin proyecto compartido a medio plazo". No ha sido la única vez que ha verbalizado la preocupación con la situación política general española, y con la internacional. "Vivimos tiempos de gran incertidumbre, acentuada por el desconocimiento de las consecuencias de una posible crisis económica. Si a esto se suma la ligereza con que se aborda la acción política, tomando sin demasiado fundamento y rigor decisiones clave que afectan al futuro, nuestro estado de alerta es máximo".

Inestabilidad que también ha extendido a otros países de la UE. "El mundo está en hilvanes", ha dicho para alertar a los ciudadanos de que Euskadi va a permanecer al margen. "Me gustaría poder afirmar ante la sociedad vasca que no vamos a tener que afrontar incertidumbres. No puedo hacerlo. Sí puedo afirmar que la estabilidad política con que contamos es fundamental", ha dicho, tras mostrarse dispuesto a adelantar y acelerar decisiones políticas y económicas "pertinentes" para reducir el coste social.

En su opinión el hecho de que Euskadi tenga una deuda en "mínimos comparativos" se va a convertir en el mejor amortiguador de los efectos de futuras crisis. A renglón seguido ha pintado un país solvente, implicado en la innovación, con visión estratégica compartida e inversiones que garantizan su futuro.

"Hemos asentado la consolidación fiscal con una gestión rigurosa. Este es un activo que ofrece confianza a la inversión y aumenta el atractivo del ecosistema económico vasco. Nuestro modelo se asienta en una gestión seria y responsable, y en ese esquema la estabilidad representa nuestro mejor activo político para el crecimiento", ha dicho. Estabilidad institucional que se traduce en gobiernos del PNV y del PSE en prácticamente todas las instituciones vascas, aunque en el Parlamento les falte un escaño para tener la mayoría absoluta, una circunstancia que ha complicado la aprobación del último presupuesto.

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