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Los votantes del 1-O dicen que los Mossos mediaron y que la policía solo cargó

Las defensas intentan demostrar que la policía catalana no fue pasiva

FOTO: Una de las ciudadanas que ha testificado sobre la jornada del 1-O. / VÍDEO: Declaraciones de los votantes en la jornada del jueves.

Las defensas de los líderes independentistas acusados de rebelión llevan días intentando dar la vuelta a la tesis defendida por la Fiscalía y apuntalada por la mayoría de los testigos propuestos por la acusación: que los Mossos actuaron de forma “pasiva” e incluso connivente con los ciudadanos en la consulta independentista del 1 de octubre de 2017. Algunos de los 11 testimonios que se han escuchado este jueves en el juicio de procés han abonado los argumentos de los abogados al constatar que los Mossos mediaron con los ciudadanos para acceder a los colegios, y que incluso en algún caso lo consiguieron usando unidades de orden público, mientras que los agentes estatales optaron directamente por despejar los centros de votantes haciendo uso de la fuerza.

Otra cosa es la eficacia de ambas estrategias para cumplir la orden judicial de impedir el referéndum: la mediación de los Mossos pocas veces dio fruto, mientras que la Policía y la Guardia Civil sí requisaron las urnas de los colegios en los que entraron los antidisturbios. Aunque en algunos casos, según ha contado los testigos, la votación continuó en urnas nuevas cuando se fueron los agentes.

Dos de los testimonios de este jueves resumen esta estrategia de las defensas. El primero es el de Carme Baqué, que estuvo casi todo el 1-O en Seva (Barcelona). La mayoría de intervenciones de orden público de la jornada de votación corrieron a cargo de las fuerzas estatales, pero el de Baqué fue uno de los pocos en los que actuó la unidad de los Mossos, conocida como Arro. Según la testigo, sobre las 18.00 llegaron cinco furgonetas con agentes uniformados y equipados con porras y casco. Fuera había decenas de personas congregadas, pero los agentes consiguieron entrar al centro, levantar acta y llevarse las urnas. Según Basqué, en la media hora aproximada que duró la operación, no se produjo ningún incidente.

“¿Sabe usted si antes de entrar mediaron o hablaron con alguien?”, preguntó la abogada Judith Gené, que representa al exconsejero de Interior Joaquim Forn. “Me consta que sí, pero yo no lo vi”. “Ustedes habían visto imágenes de intervenciones de orden público en otros centros?”, preguntó la letrada en referencia a las cargas policiales que se produjeron en muchos colegios. “Sí. Vimos fotos y había rumores de que vendría la Guardia Civil o la Policía Nacional. Y dijimos que se mediaría con ellos para que entrasen”, aseguró la mujer.

La Fiscalía considera que los ciudadanos no se comportaron igual ante la policía catalana que ante la estatal, lo que explicaría la facilidad con la que las Arro entraron en este centro. El fiscal Jaime Moreno intentó extraer alguna respuesta de la testigo Basqué en esa dirección, pero, aparentemente, pinchó en hueso. La mujer explicó que cuando llegaron los agentes autonómicos de orden público la gente estaba en la puerta concentrada. “¿No se pusieron en formación para que no pasaran?”, inquirió Moreno. “Antes de que llegaran, sí”. “¿Y cuándo llegan se apartan para que pasen?”. “Yo no lo veo, pero me consta que fue por la mediación”, aseguró la testigo, que explicó el ambiente que quedó en el centro con la actuación de los Mossos. “Hubo decepción, a la gente le supo mal, pero no hubo ninguna violencia”.

El contrapunto a este relato lo dio Nemesio Fuentes, que votó en San Joan de Vilatorrada (Barcelona). Este policía nacional jubilado, que llegó al colegio sobre las 13.45, criticó la actitud de sus excolegas de la Guardia Civil. “No dijeron ni una palabra, absolutamente nada. La gente empezó a apartarse de la puerta porque empezaron a golpear a todo el que había en la parte exterior del colegio, unas 50 o 60 personas”.

“A la gente no la apartaron de buenas maneras, la agredieron para poder llegar a la puerta”, aseguró Fuentes. Una vez ante la puerta de entrada, un agente cogió “un mazo” y golpeó los cristales. “Si hubiera preguntado se le podría haber dicho que la puerta se abría hacia dentro y no hacia fuera como él pensaba. Y que no estaba cerrada con llave. Si nos hubiera dicho que tenían una orden, se podía haber hablado y no habría pasado nada”, aseguró el policía jubilado. “¿Está seguro de que nadie de la Guardia Civil le dijo que llevaban un auto judicial, no intentaron interlocutar?”, preguntó la abogada Gené. “Ninguno dijo ni preguntó ni se dirigió a nadie para ver si había alguna solución o se podía entrar de otra manera”, afirmó el testigo.

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