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EH Bildu ensaya su metamorfosis

Otegi modela su imagen institucional y se codea con dirigentes empresariales

El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, entre Joan Tardá y Marta Rovira, ambos de ERC, el viernes en Ginebra.
El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, entre Joan Tardá y Marta Rovira, ambos de ERC, el viernes en Ginebra.

La coalición EH Bildu quiere dejar de resistir para empezar a ser decisiva. El argumento de ganar peso en el Congreso y participar de manera activa en la política nacional con un pragmatismo controlado representa un avance en su trayectoria histórica, aunque cada paso en esa dirección estratégica aliente algunas resistencias internas, y choque frontalmente con episodios como el de Julen Arzuaga llamando "nazis" a los sindicatos policiales en el Parlamento vasco. Su objetivo es tener más peso que el PNV y con ello condicionar la política española en el próximo Congreso de los Diputados.

Arnaldo Otegi, junto al presidente de la patronal Confebask Roberto Larrañaga, y el presidente de la Cámara de Comercio de Bilbao, José Ángel Corres, a la derecha de la imagen.
Arnaldo Otegi, junto al presidente de la patronal Confebask Roberto Larrañaga, y el presidente de la Cámara de Comercio de Bilbao, José Ángel Corres, a la derecha de la imagen. EFE

El líder de la coalición independentista, Arnaldo Otegi, está modelando su imagen más institucional y colándose en la agenda política con el resto de interlocutores económicos y sociales vascos, a la espera de que el ensayo de la nueva estrategia en estas elecciones generales le permita afrontar las próximas municipales y forales, pero sobre todo las autonómicas del año que viene como candidato a lehendakari —si decae la inhabilitación para cargo público que pesa sobre él— para disputarle la hegemonía al PNV.

Lejos todavía de aspirar a convertirse en un aliado estable del PSOE, al no haber condenado las cinco décadas de atentados de ETA y seguir atado a un colectivo de 250 presos de la banda que condicionan su dialéctica con el Estado, EH Bildu sí puede avanzar con sus actos hacia un terreno político que les permita ampliar el perímetro de su tradicional electorado. Sin abandonar a los militantes y simpatizantes de Sortu —el partido heredero de Herri Batasuna—, está llamando a la puerta del electorado más a la izquierda de Elkarrekin Podemos y al más nacionalista del PNV, sobre todo en Gipuzkoa.

Y en ese contexto, Arnaldo Otegi está haciendo política, como le piden sus socios de Eusko Alkartasuna y de Alternatiba. Primero se han puesto a resguardo. Conscientes de que la radicalización en Cataluña se ha llevado por delante a los moderados herederos de la extinta Convergencia, y ha hecho desaparecer a Unió, pero además puede hacer lo propio con la fuerza que controla Puigdemont desde Waterloo, EH Bildu selló este viernes en Ginebra un acuerdo con ERC.

Lejos de alinearse con el independentismo más excluyente —las encuestas le otorgan la victoria en la lucha con el PDeCat— ha optado por quienes siguen tendiendo puentes aunque con cuentagotas, a la política y al acuerdo, en el Congreso. Pero además la primera semana de abril la coalición independentista apoyó sin contraprestaciones los últimos seis decretos sociales del Gobierno de Pedro Sánchez "porque ese acuerdo mejora la vida de la gente", dijo Otegi, quizás con la esperanza de que la construcción de una alternativa más pragmática siga mejorando sus expectativas y acabe provocando un seísmo en la futura batalla por la hegemonía del nacionalismo en Euskadi. Aunque en Euskadi, al contrario que en Cataluña, el PNV sigue instalado en la moderación.

Este sábado, EH Bildu ha hecho campaña en la ciudad alicantina de Benidorm para convencer a una colonia de vascos que oscila entre los 6.000 y los 8.000, de que van a ser útiles a sus intereses, en una cámara, el Congreso, que históricamente han despreciado. Además, en Álava tienen una pelea especial: luchan contra el PP por el escaño del exalcalde y responsable nacional de la campaña de Pablo Casado, Javier Maroto. El PNV también visitará Benidorm, pero el lunes. Aitor Esteban intentará seducir a los vascos que viven o pasan sus vacaciones en la localidad alicantina, en un mitin en un lugar denominado el Rincón Español.

EH Bildu ya no tiene complejos en usar términos acuñados por el PNV para definir la relación que quieren mantener con el Estado, como la bilateralidad, y tampoco en pasear a su líder por eventos en los que se codea con representantes de las principales instituciones económicas y sociales, ponerle corbata para asistir a eventos internacionales. Tampoco para decir, como hizo Otegi durante la presentación de sus candidatos al Congreso y al senado, que "vamos al Congreso para ,una vez lograda la República, no volver".

El siete de marzo compartió mesa con el presidente de Confebask Roberto Larrañaga —con quien ya se había reunido en la sede empresarial de forma oficial en enero de 2018— y con el de la todopoderosa Cámara de Comercio de Bizkaia, José Ángel Corres, en un desayuno informativo en el que participaba el responsable del mayor grupo cooperativo mundial, Mondragón Corporación, Íñigo Ucín. No ha sido el único. El 19 de ese mismo mes Otegi tuiteó: "Hoy me he reunido con el presidente del Senado de México, Martí Bartres, con el fin de seguir estrechando las relaciones entre México y el País Vasco".

Tras los altercados del pasado fin de semana después de un acto de Vox en los que cinco personas fueron detenidas en Bilbao, el cabeza de lista al congreso por EH Bildu, Oskar Matute, dijo que él prefería resolver ese tipo de provocaciones del partido de Abascal con "neuronas, en vez de testosterona". En EH Bildu empieza a haber un péndulo con cada vez mayor rango.

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