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Sánchez rechaza un cara a cara con Casado y limitará los demás debates

El comité de estrategia del PSOE delibera sobre acudir a un debate con los principales partidos que incluya a Vox

No hay garantías de éxito y sí probabilidades de perder más que de ganar. Este es el razonamiento conservador del equipo de campaña de Pedro Sánchez para aconsejarle que no celebre un debate cara a cara con el presidente del PP, Pablo Casado. La estrategia de Casado se centra en proclamar que Sánchez se entregará a comunistas, independentistas y herederos de ETA a cambio de su investidura. Con esos parámetros de discusión, Sánchez prefiere evitar esa confrontación, pero no solo con él, y limitará al máximo el debate con sus adversarios.

José Luis Ábalos, en una imagen tomada el pasado 1 de abril. En vídeo, declaraciones de Ábalos.

No habrá un cara a cara entre Sánchez y Casado. El PSOE es reacio a mantener un debate con el líder del PP antes de las elecciones del 28 de abril. Aún no es oficial pero los interlocutores consultados del equipo de campaña del PSOE lo dan por seguro. No es del todo una sorpresa ya que los silencios continuados durante los últimos 15 días ante la pregunta de ese cara a cara apuntaban en esa dirección.

El tono agresivo que Casado viene empleando contra el presidente del Gobierno y los temas que trataría de imponer, con la crisis de Cataluña, la relación con los independentistas y la unidad de España como asuntos centrales, motivan el rechazo de los socialistas. Otra cuestión es que el partido en el Gobierno no termine de descartar este formato por una cuestión de interés estratégico, señalan en el comité de campaña que integra a miembros de La Moncloa y Ferraz. Los contenidos elegidos por el candidato del PP para su precampaña, que coinciden con los que ha esgrimido en los diez meses de gobierno del PSOE, desaconsejan ese tú a tú. Cataluña, la unidad de España y la relación de Podemos y los independentistas que Casado atribuye a Sánchez se salen del todo de los parámetros que el líder socialista quiere conferir a su campaña.

Sin mítines con González y Zapatero

A diferencia de las campañas de 2015 y 2016, en esta ocasión Pedro Sánchez no tiene previstos mítines con Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero. “El comité electoral no ha planteado la participación de los expresidentes. No estamos en una apuesta esencialista, estamos en una apuesta de futuro”, ha justificado José Luis Ábalos.

El número tres del PSOE argumentó que el PP, en cuya campaña José María Aznar tendrá mucha visibilidad, que no se negará a Mariano Rajoy, apela a su “reserva espiritual” debido a su “situación traumática” por la fragmentación del voto de derechas.

Las expresiones de las últimas horas del candidato del PP reafirman a quienes en el comité de estrategia del PSOE consideran que no les conviene facilitar el desarrollo de la estrategia de los populares. Su preocupación es no contribuir a alimentar un mensaje que resulta perturbador para cientos de miles de potenciales votantes socialistas: que Sánchez se entregará a los independentistas a cambio de que voten su investidura como presidente. Sánchez pactará con “comunistas, independentistas y herederos de ETA”, repite Casado en alusión, por ese orden, a Unidas Podemos, los partidos catalanes y Bildu. Este lunes recreó un escenario según el cual Sánchez hará ministros de su Ejecutivo a Pablo Iglesias, Carles Puigdemont y Arnaldo Otegi. “El único no es no de Sánchez es el no a debatir”, ha afirmado en la presentación de su programa.

La votación en la Diputación Permanente del Congreso la pasada semana de los seis decretos que el Gobierno presentó para su convalidación impulsa esta línea de campaña del PP. La afirmación de que Sánchez “prefiere las manos manchadas de sangre a manos pintadas de blanco” conmovió a la dirección socialista. Ante ese “tremendismo” de poco valdría en un debate, según interlocutores socialistas, explicar que esos votos, incluido el de Bildu, pero también los de Ciudadanos en tres decretos, fueron para aprobar la ampliación de los permisos de paternidad, la protección de los españoles afectados por un Brexit sin acuerdo, o el subsidio para parados de más de 52 años.

Reacios en el PSOE

"El comité electoral no ha abordado la cuestión del debate. Respecto del cara a cara no tenemos una decisión final que tenemos que abordar esta semana”, ha afirmado este lunes José Luis Ábalos. El secretario de Organización y ministro de Fomento ha dado a entender que Sánchez sí participará en un debate con los candidatos de los principales partidos. La duda es cual: Televisión Española propone un debate sin Vox. Atresmedia plantea un formato a cinco en el que sí estaría representado el partido de extrema derecha. Dentro del partido en el Gobierno hay quienes sostienen que al partido nacionalpopulista "no le interesa" asistir porque tendría que aclarar su posición en asuntos relevantes en los que hasta ahora ha eludido definirse. "La predisposición a participar en el debate la tenemos y la decisión la tomaremos esta semana. Estamos considerando todos los detalles, de si un debate a cuatro o a cinco", ha manifestado Ábalos. La intención es tenerlo decidido como muy tarde el jueves, el día que arranca la campaña electoral. El primer acto de Sánchez será en Dos Hermanas (Sevilla), donde anunció su candidatura a las primarias de 2017 frente a Susana Díaz.

Frente a las críticas de Casado, el PSOE justifica también su negativa recordando que los expresidentes del Gobierno del PP tampoco se prodigaban en los debates televisivos y menos contra el líder de la oposición. En la dirección socialista recalcan que José María Aznar solo participó en dos debates contra Felipe González en 1993, cuando era el aspirante a la presidencia del Gobierno. Entonces el PSOE mantuvo el Gobierno. Sin embargo, en 1996, cuando se produjo el relevo en La Moncloa, no hubo cara a cara. "Este partido es muy de debates, lo que no está tan claro es que forme parte de la cultura del PP. Aznar en 1996 no quiso prestarse a un debate con el presidente González. El candidato no se quiso arriesgar. En el 2000 Aznar, ya presidente, dijo no a un debate con Joaquín Almunia. En 2004 otro aspirante del PP, Mariano Rajoy, tampoco quiso debatir. Como en 2016 con Pedro Sánchez, el aspirante entonces. Casado reivindica todo lo contrario", repasa Ábalos.

El PSOE sostiene que su presencia en los debates está garantizada pero rehúye aclarar sus planes "en función" de la estrategia del PP o de Ciudadanos: su candidato, Albert Rivera, también solicitó un cara a cara con Sánchez. El comité de estrategia insiste en que el PP tiene mucho interés en presentarse como alternativa y no quiere dar vuelo a "las urgencias" del candidato del PP. "No vamos a ir a remolque de las estrategias de otros. La suya y la nuestra no coinciden", zanjan en el órgano que diseña la campaña de Sánchez.

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