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Otro jefe de los Mossos alega que su dispositivo para el 1-O fue el más amplio de su historia

Joan Carles Molinero afirma que Puigdemont dijo que declararía la independencia si ocurría "una desgracia" el día de la consulta

Imagen capturada de la señal institucional del Tribunal Supremo del comisario Juan Carlos Molinero, durante su comparecencia, este jueves, en el Tribunal Supremo.

La declaración este jueves de Joan Carles Molinero, jefe de la comisaría superior de coordinación central de los Mossos en el otoño de 2017, ha cerrado el círculo de comparecencias de la cúpula de la policía catalana en el juicio del procés. Ya han declarado los cinco que acudieron a las reuniones del 26 y 28 de septiembre con el entonces president, Carles Puigdemont, y el consejero del Interior Joaquim Forn (a la segunda también asistió el vicepresidente Oriol Junqueras) y todos han ratificado la misma versión: que los Mossos avisaron al Govern de que podía haber incidentes graves el 1-O y trabajaron para impedir el referéndum con un dispositivo pactado con las policías estatales. Molinero ha añadido un matiz a la afirmación atribuida a Puigdemont de que si el día de la votación se cumplía el escenario de violencia que preveían los Mossos, declararía la independencia. “[Josep Lluís] Trapero dijo que esperaba que no hubiera ninguna desgracia importante. Y Puigdemont respondió que, si se daba esa situación, posiblemente procedería a declarar la independencia de Cataluña en ese momento”, explicó Molinero.

A lo largo de sus declaraciones, distribuidas entre el 7 de marzo y este jueves, la cúpula de los Mossos ha ido desgranando los argumentos de su defensa. De los cinco mandos que han declarado como testigos, cuatro están investigados por causas judiciales relacionadas con el procés y, aunque podían haber rechazado declarar en el Supremo, todos han preferido hacerlo. El juicio en el alto tribunal les ha ofrecido la mejor plataforma para exponer su mensaje e, incluso, en el caso de que el Supremo dé por buenas sus versiones, condicionar a su favor los futuros juicios a los que se enfrenten.

Los primeros mandos de los Mossos en comparecer, Manel Castellví y Emili Quevedo, esbozaron esa estrategia contando al tribunal que avisaron al propio Puigdemont, y no una sino al menos dos veces, de que el 1-O podía haber incidentes graves. El major Trapero volvió sobre esos avisos y fue el primero en alegar que el plan de los Mossos el 1-O era “parte de un dispositivo común” pactado íntegramente con las policías estatales.

Este miércoles, el exnúmero dos de Trapero, Ferran López, además de poner sobre Puigdemont la sospecha de que en algún momento pudo ver en la violencia del 1-O una vía directa hacia la independencia, reforzó la defensa sobre el papel de la policía catalana con dos detalles que él esgrimió como muestras de lealtad a las fuerzas estatales: que pidió al coordinador del dispositivo policial, el coronel Diego Pérez de los Cobos, que las tres policías siguieran juntas el 1-O en la sede de los Mossos, pero aquel lo rechazó; y que informó al propio De los Cobos de la reunión mantenida el 28 de septiembre con Puigdemont y de su contenido.

Molinero, el último en comparecer, ha ratificado este jueves una por una todas las afirmaciones de sus cuatro compañeros. Ya no le habían dejado casi nada que contar, pero ha aportado algunos detalles nuevos. Además de los matices sobre la afirmación de Puigdemont, que implicaría que el  entonces presidente se llegó a plantear adelantar la declaración de independencia si el 1-O había alguna “desgracia”, Molinero defendió que el despliegue de recursos humanos y materiales que hizo  Mossos para la jornada de votación no tenía “precedentes” .

El comisario ha rechazado también que, en ese reparto de papeles para el 1-O, los Mossos asumieran en exclusiva la tarea de cerrar los centros durante el fin de semana previo. Con este argumento ha querido contrarrestrar al fiscal Javier Zaragoza, de cuyo interrogatorio se deduce que el ministerio público sigue pensando que los Mossos actuaron de forma pasiva. “Los centros fueron ocupados”, ha hecho ver Zaragoza. “Había actividades culturales, académicas, festivas. Pero no había urnas ni había listados electorales ni había papeletas. Y entendíamos que no podíamos cerrarlos”, ha alegado Molinero. El fiscal ha insistido en que en las pautas de actuación de los propios Mossos ellos asumieron esa tarea. “Asumimos porque el auto nos la encomienda también a nosotros. Pero en ningún momento acordamos que nosotros íbamos a hacer solos esa actuación”, ha sostenido el comisario.

Molinero insistió en que De los Cobos avaló que los Mossos enviaran a una pareja de agentes (los llamados binomios) a cada colegio la mañana del 1-O y, en función de las circunstancias, fueran reclamando apoyo de efectivos de orden público. Y ni el coordinador ni ningún mando de las policías estatales discreparon de este plan, según el testigo. Según sus datos, la actuación de los Mossos permitió cerrar 373 colegios: 24 con los binomios, 110 con unidades de orden público de la policía catalana y 239 que ni llegaron a abrir por los trabajos de los agentes previos al día de la votación. “Creo recordar que la Policía Nacional y la Guardia Civil intervinieron en unos 110 y no se cerró ninguno”, añadió el comisario que discrepó de la versión de las acusaciones de que la responsabilidad de impedir la consulta recaía específicamente en los Mossos. “El auto del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña deja muy claro que la responsabilidad es por igual de los tres cuerpos bajo la dirección de De los Cobos”, zanjó.

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