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El Gobierno admite su fracaso con el cambio de la reforma laboral

Valerio lo intentó hasta el final pero se vio forzada a renunciar por “realismo”

La portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, y la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, tras el Consejo de ministros. En vídeo, Valerio renuncia a la reforma laboral.

Era uno de los objetivos estrella del Gobierno, y hace solo unas semanas parecía al alcance de la mano, pero el Ejecutivo ha hecho oficial su renuncia a modificar los aspectos más duros de la reforma laboral del PP. La convocatoria de elecciones anticipadas generó un ambiente político imposible para el consenso, según la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, que lo intentó hasta el final y la semana pasada aún pensaba que podría buscar un punto de encuentro entre Podemos a la izquierda y el PDeCAT y el PNV a la derecha. La presión de la patronal, por un lado, que prefería esperar al siguiente Gobierno, que podría ser mucho más cercano a sus posiciones, y de Podemos, por otro, que no quería firmar un ajuste poco ambicioso de la reforma del PP, dio al traste con las expectativas del Ejecutivo en uno de sus proyectos estrella, que queda así truncado.

Valerio admitió el fracaso aunque lo calificó de “realismo”, porque el decreto que tenía preparado el Gobierno no habría contado con apoyos suficientes en la Diputacion Permanente y no podría ser convalidado, algo aún más duro para el Ejecutivo que guardarlo en un cajón a la espera de poder sacarlo en la próxima legislatura si logra mantenerse en La Moncloa.

“Un Gobierno tiene que saber el terreno que pisa. Hemos sopesado los pros y los contras de llevar un real decreto ley modificando los aspectos más lesivos de la reforma laboral de 2012 y hemos llegado a la conclusión de que no íbamos a contar con suficientes apoyos”, aseguró Valerio.

La ministra, principal promotora de un acuerdo que no logró, dijo que con esta cuestión de la reforma laboral ha pasado algo muy similar al fallido pacto sobre la reforma de las pensiones. Se trabajó bien durante meses, todo parecía prácticamente cerrado, pero el adelanto electoral cambió el ambiente político e hizo imposible rematar el acuerdo. Visiblemente frustrada por ver caer su gran proyecto, Valerio se mostró resignada: “la vida sigue”.

Lo que ha hecho el Gobierno ante esa realidad, explicó Valerio, es buscar algunos puntos en los que sí había acuerdo, en especial uno relevante, como el del control de horarios para evitar los abusos con las horas extra, y meterlos en un decreto ley que se aprobó ayer con otras medidas como la reducción de 55 a 52 años de la edad para recibir un subsidio especial de desempleo. Esto hará que lo perciban unas 114.000 personas que hasta ahora no podían acceder, según sus cálculos.

La nueva regulación para impedir el abuso de horas extra no pagadas y sobre todo el fraude que supone tener a trabajadores contratados en teoría a tiempo parcial, por pocas horas, pero que en realidad hacen jornada completas por la mitad de sueldo, implicará que todas las empresas tendrán que registrar a qué hora entran y salen sus trabajadores y guardar esos datos durante cuatro años. La normativa llevará varios meses, porque tendrá que desarrollarse reglamentariamente, pero el decreto aprobado ayer marca las bases para combatir este fraude muy generalizado, según los datos de trabajo.

La rueda de prensa tras el Consejo de Ministros fue atípica. Tanto Valerio como la portavoz, Isabel Celaá, extremaron la prudencia y evitaron responder a las preguntas con más contenido político a la espera de lo que diga el lunes la Junta Electoral Central sobre las reclamaciones del PP y Ciudadanos, que han pedido suspender incluso estas ruedas de prensa si se usan para explicar los decretos del Gobierno, que ellos consideran electoralistas.

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