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Rivera busca el pacto andaluz: “Sánchez y el PSOE tienen que pasar a la oposición”

El líder de Ciudadanos quiere superar al PP para liderar una alianza en la que no excluye a Vox

El presidente del Ciudadanos, Albert Rivera, en el Congreso de los Diputados, este viernes. /EFE . En vídeo: comparecencia de Rivera este viernes.

Albert Rivera sale a las elecciones generales con la misma estrategia que en Andalucía. El propósito es desalojar al PSOE del Gobierno con una alianza con el PP en la que no excluye el concurso de Vox. La cúpula ha decidido poner todas las cartas en el pacto de derechas, sin complejos. Su análisis es que el combate a los separatistas catalanes es transversal ideológicamente, y sus votantes sitúan como prioridad absoluta la unidad de España. Desde esa posición, solo cabe oponerse a un PSOE que ha pactado con los que quieren “romper España”, según su terminología. El centro demoscópico, argumentan, está en castigar a los separatistas.

Rivera compareció en el Congreso con la intención de dejar claro que no pactará con el PSOE. “[Pedro] Sánchez y el PSOE tienen que pasar a la oposición”, avisó. Con su decisión se dibujan claramente dos bloques. De un lado, socialistas, Podemos y los independentistas catalanes. Del otro, PP, Ciudadanos y Vox, aunque esta última formación solo para apoyar desde fuera. Ciudadanos renuncia al papel de llave entre el PSOE y el PP, una de las principales novedades de estas elecciones generales.

Rivera preparó con su equipo en apenas 72 horas el nuevo posicionamiento político que excluye cualquier acuerdo con el PSOE, aunque ya venía distanciándose desde hacía meses de Pedro Sánchez. El pasado noviembre, avisó en una entrevista en EL PAÍS de que el líder socialista había “quemado los puentes con Ciudadanos”, después de que en 2016 firmara un acuerdo de Gobierno con él de 150 medidas, el llamado Pacto del abrazo (que fracasó por la oposición de Podemos). En enero de este año, definió a Sánchez como un “obstáculo” para pactar, pero no se cerró a acuerdos con el PSOE en los Gobiernos autonómicos. Este viernes, con el 28 de abril ya señalado en el calendario, Rivera planteó una posición nítida frente a los socialistas y dispuesto a pactar con los populares.

“Sánchez tiene secuestrado al PSOE, y mientras el PSOE esté secuestrado no es una alternativa constitucionalista”, sentenció. Ya no hay diferencias entre el sanchismo y el PSOE. Fuentes de la dirección remarcaron después a EL PAÍS, por si quedaban dudas, que la apuesta del partido es el pacto a la andaluza, solo que liderado por Ciudadanos.

Rivera presenta el 28 de abril como una pugna entre liberales y conservadores (Ciudadanos y el PP) para echar a Pedro Sánchez. “Lo único que tienen que dirimir los españoles es quién preside ese Gobierno, quién encabeza el proyecto. Si un proyecto liberal, moderno y del siglo XXI, o un proyecto conservador, con 50 y tantos casos de corrupción y hablando del aborto y del pasado. Confío en que los liberales somos más”, argumentó el candidato.

La gran batalla es con el PP, al que atacará por haberse echado también en manos de los nacionalistas en el pasado. “El PP ha estado pactando con los separatistas hasta ayer”, recordó Rivera citando el Pacto del Majestic entre José María Aznar y Jordi Pujol en 1996. Ciudadanos no rectifica ninguna estrategia, ni siquiera la referente a Vox. Si la alianza para echar a Sánchez requiere del concurso de la extrema derecha (sin entrar en el Gobierno), tampoco se opondrá, al igual que en Andalucía. “Yo no le pongo cordones sanitarios salvo a los que quieren destruir a mi país”, zanjó.

Ganar al PP confrontando con Pedro Sánchez. En los tiempos de multipartidismo ya no se gana disparando a tu adversario. Ciudadanos sale a sacar un voto más que el PP, porque de ello dependerá que Albert Rivera pueda convertirse en presidente, pero no lo hará centrando sus ataques en los populares, sino sobre todo en el PSOE. Rivera planteará las elecciones como un plebiscito a Sánchez, de quien tiene que conseguir erigirse en alternativa, mientras libra la gran batalla con el líder del PP, Pablo Casado, por el voto conservador. Tras el pacto andaluz y la foto con Vox en la manifestación de Madrid, Ciudadanos buscará recuperar la centralidad para recoger también a votantes socialistas descontentos.

La convocatoria de elecciones generales antes de mayo ha pillado a Ciudadanos desprevenido. No lo esperaban en la cúpula, donde creían que Pedro Sánchez haría lo posible por aguantar el máximo en La Moncloa y no convocaría hasta octubre, o incluso agotaría la legislatura. El anticipo descoloca los planes, porque el partido planteaba las autonómicas y municipales como una primera vuelta de las generales en las que iba a testar su plebiscito a Sánchez, y en las que iba a tratar de proyectarse como partido centrista al pactar en los Gobiernos regionales indistintamente con el PP y el PSOE.

Ahora que las generales se celebran antes que las regionales, ya no podrán usar los pactos para buscar esa centralidad. Ciudadanos ha inaugurado el 2019 con un acuerdo en Andalucía con el PP y el apoyo de Vox, y la fotografía con esta formación de extrema derecha al final de la manifestación de Madrid preocupa en la dirección por si compromete su voto progresista moderado.

El anticipo electoral tiene riesgos para Ciudadanos (el peligro añadido siempre es el voto útil para una formación centrista) pero en el partido detectan también debilidades en sus adversarios que buscarán aprovechar. La de Pedro Sánchez es la cuestión catalana y su alianza (frustrada al final) con los independentistas catalanes. Rivera tratará de desgastar al líder socialista exigiéndole un compromiso de que no indultará a los líderes del procés si son condenados.

Mientras, el PP, su principal adversario electoral, sufre acosado por Vox. Ese efecto podría provocar que Ciudadanos le adelantara en las urnas. En el promedio de encuestas de Kiko Llaneras para EL PAÍS el PSOE está primero (24% de votos), seguido del PP (21%), Ciudadanos (18%), Unidos Podemos (15%) y Vox (11%). Es decir, a PP y Ciudadanos solo les separan tres puntos, pero otras encuestas, como el último CIS, dejan a los populares por detrás de los de Rivera. Hay partido.

Dique contra el nacionalismo

Frente al PP, Rivera se presentará como el verdadero dique contra el nacionalismo. "Vengo de Cataluña, he combatido intelectual y políticamente al nacionalismo. Y los hemos vencido. Si soy presidente del Gobierno los separatistas no van a conseguir ni agua", anticipó este viernes. "Los pactos del PP y PSOE con los nacionalistas nos han llevado hasta aquí".

Vox también influye a Ciudadanos, que se ve forzado a radicalizar su discurso más contra los separatistas catalanes para evitar que la extrema derecha, con un papel privilegiado como acusación popular en el juicio al procés, le robe esa bandera.

Rivera conjugará la máxima dureza con los independentistas catalanes mientras se presenta como la alternativa moderada a Sánchez. Al mismo tiempo, reivindicará los pactos entre constitucionalistas pero descarta al PSOE para acordar. Su estrategia es una de las más complejas. El plan se afina  contra reloj después de que el presidente haya pulsado el botón electoral.

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