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El PP quiere ‘superdomingo’ y llama a Cs y Vox a un “frente común” contra Sánchez

Los populares temen que el presidente intente resistir sometiéndose a una moción de confianza

El PP prefiere un superdomingo el 26 de mayo para ahorrar costes y plantear las elecciones (municipales, autonómicas, europeas y generales) como un plebiscito contra Pedro Sánchez. Pablo Casado insistió este miércoles en “cesiones” del Gobierno a los independentistas, pese a que fueron sus votos, unidos a los del propio PP y los de Ciudadanos, los que tumbaron los Presupuestos. El líder popular insta a Albert Rivera a unirse en un “frente común” contra Sánchez, pero el PP teme que el presidente intente aguantar sometiéndose a una moción de confianza.

Pablo Casado, este martes en el Congreso.
Pablo Casado, este martes en el Congreso.

El PP reclamó a Pedro Sánchez la convocatoria de elecciones generales prácticamente desde que eligió a su nuevo líder, Pablo Casado, el pasado julio, pero al principio, esa petición al presidente para que cumpliera la promesa hecha durante la moción de censura se hacía con la boca pequeña, sabiendo que no ocurriría y con el partido recuperándose del golpe del desalojo del poder. Desde hace unos meses, el PP sí quiere generales y prefiere que sean el 26 de mayo, coincidiendo con autonómicas y municipales para ahorrar costes y plantearlas como un gran plebiscito contra Sánchez. Esta opción, la favorita del PP, es la que menos gusta a los barones del PSOE.

Casado planteó el rechazo a los Presupuestos del Gobierno como una “moción de censura de facto” —para la constitucional, el PP no tenía apoyos suficientes—. Para tumbar las Cuentas, los populares unieron sus votos a los de los socios de Sánchez en la moción que expulsó a Mariano Rajoy de La Moncloa, los mismos que según el manifiesto del PP, Ciudadanos y Vox leído en la plaza de Colón el pasado domingo, habían conseguido que el Gobierno cediera a sus 21 exigencias. Este miércoles, Casado obvió esa alianza en votos con los independentistas para poner a Sánchez contra las cuerdas y aseguró que había sido la movilización ciudadana la que había logrado “revertir a última hora” las cesiones a Quim Torra. “Se ha constatado que el Gobierno necesitaba a independentistas y populistas”, insistió tras la votación de los Presupuestos.

Su primera decisión si recuperan el Gobierno será aplicar el 155 en Cataluña de forma indefinida y extendida, con consellers nombrados en Madrid y la intervención de TV-3, los mossos y la educación. El líder popular prometió que su partido “nunca pactaría ni con populistas ni separatistas”. Casado, al contrario que otros dirigentes del PP, no considera “populista” a Vox, y está decidido a exportar el pacto andaluz al resto de España. Este miércoles, retó a Albert Rivera —que trata de minimizar los daños por la foto junto a Santiago Abascal— a no hacer diferencias entre el PSOE y Sánchez y unirse en un “frente común” a la andaluza.

Los populares pretenden utiliizar toda su munición contra Sánchez y reducir los ataques a Ciudadanos y Vox a pellizcos de monja para poder reeditar el pacto andaluz. “Seguimos siendo la fuerza centrista y moderada que puede pactar a derecha e izquierda”, intentó aclarar este miércoles Casado, tratando de no alejar a Rivera y al voto del centro. “Tenemos que unir esfuerzos. Si los españoles se manifestaron unidos, sería contraproducente que nosotros los representemos desunidos”, añadió.

El PP incluye a Rivera en sus cálculos para recuperar no solo La Moncloa, sino también gobiernos municipales y autonómicos que perdieron en los últimos comicios por pactos de la izquierda. Pero el discurso duro de Casado, resucitando “debates superados” como el del aborto, incomoda a un sector del PP, que teme que por intentar recuperar al votante de Vox, alimenten a Ciudadanos.

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