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La preocupación crece en el PP ante la fuga de votos a Ciudadanos y Vox

El votante más fiel se ha vuelto promiscuo e indeciso. Los populares temen que el juicio al procés apuntale al partido de extrema derecha

El votante más fiel, el del PP, se ha vuelto promiscuo e indeciso. Los populares no creen al CIS, que le sitúa como cuarta fuerza política, pero todas las empresas de encuestas muestran que su electorado ahora duda más que antes porque tiene más opciones, y aunque es el que en mayor porcentaje asegura que irá a votar, no sabe aún quién. Su líder, Pablo Casado, moviliza al partido a partir de este lunes con el objetivo de frenar las fugas a Ciudadanos y Vox y atar a sus indecisos.

El líder del PP, Pablo Casado, junto a Xavier García Albiol y Dolors Montserrat en Badalona. En vídeo, el resumen de los resultados del barómetro del CIS. Foto: EFE; Vídeo: Atlas

“La indecisión ha cambiado de bando”, afirma Narciso Michavila, presidente de la consultora GAD3, que trabaja, entre otros partidos, para el PP. “Tradicionalmente, la izquierda era más indecisa porque tenía más opciones, pero ahora el votante del PP tiene a Ciudadanos y a Vox. Va a ir a votar seguro, pero duda”.

Según el último barómetro político del Centro de Investigaciones Sociológicas, solo la mitad de los votantes populares tiene intención de repetir su voto. Un 14% ahora votaría por Vox y el 16% lo haría por Ciudadanos. El PP no se cree el CIS, que le coloca en cuarta posición. “Me da la risa”, dijo el secretario general, Teodoro García Egea; “Si esos datos fueran reales, Pedro Sánchez se bajaría del Falcon y convocaría elecciones ya”, añadió Guillermo Mariscal, portavoz adjunto en el Congreso. Pero distintas casas de encuestas, incluido el CIS, coinciden en ese dibujo del panorama político al señalar el doble problema de los populares: las fugas y las dudas de su electorado tradicional.

“Las fugas evidencian los problemas del PP después de un cambio de liderazgo que no solo ha supuesto un cambio de nombre, sino de planteamientos”, afirma José Pablo Ferrándiz, investigador de Metroscopia. “En las anteriores elecciones, detectamos un 20% de votantes del PP que se estaban mudando a Ciudadanos por la corrupción y esa fuga se consumó. Ahora estamos viendo que un 20% de sus votantes se van a Vox y un 11% a Ciudadanos, que, a su vez, está experimentando una fuga hacia el partido de Santiago Abascal, aunque menor, porque por ejemplo ganaron en Cataluña pero no pudieron gobernar y eso generó cierta frustración. El centroderecha”, coincide, “está más movilizado que la izquierda, pero más dividido”.

Datos y estrategia

Esos datos, que también maneja el PP, condicionan la estrategia. Y aquí, el partido está también dividido. Por un lado, el líder, Pablo Casado, y su cúpula, creen que sin ese discurso duro, “sin complejos”, la fuga hacia Vox sería aún mayor. Por otro, el sector crítico, más moderado, que aglutina mayoritariamente a quienes apoyaron a Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias, creen que el giro a la derecha de Casado les está haciendo perder votos por el centro y que la mejor forma de combatir a Vox no es acercarse a ellos, sino todo lo contrario.

“El mayor miedo es a un sorpasso de Ciudadanos. Antes, ellos crecían por los escándalos de corrupción, pero ahora ya no crecen por eso, sino porque se están apoderando del centro político”, señala un exdirigente popular próximo a Mariano Rajoy. “Y eso está ocurriendo porque el regreso de José María Aznar y el pacto con Vox en Andalucía nos hacen parecer más de derechas. Aznar calienta a los muy cafeteros, pero aleja a los centristas y sobre todo, moviliza mucho a la izquierda. Hay que buscar un equilibrio”, añade el mismo dirigente.

En la cúpula del PP se extiende la idea de que la población se ha movido también hacia la derecha. Los datos de las firmas de encuestas, sin embargo, no muestran variaciones significativas. “A Vox le favorece la polarización, pero la mayoría del electorado se sitúa en el centro y centro izquierda”, señala Michavila.

Tampoco los que se declaran votantes del PP se han desplazado ideológicamente. Los datos del CIS —cuya escala va del 1 al 10 siendo el 1 la extrema izquierda y el 10 la extrema derecha— como los de Metroscopia —cuya escala va de 0 a 10—, indican que de enero de 2018 (con Rajoy en el Gobierno) a ahora no hay variaciones. Los votantes del PP se situaban a sí mismos en el 6,5 en enero de 2018 y en el 6,6 ahora, según Metroscopia, y en el 6,8 y el 6,9, respectivamente, según el CIS. A su partido lo ubican más a la derecha que a sí mismos —entre el 7,1 y el 7,3—, pero esto también ha sido tradicionalmente así.

“Este año no ha habido un cambio ideológico significativo entre los votantes del PP ni parecen haber percibido que su partido se haya escorado más hacia la derecha. Es probable, por tanto, que los votantes que se están marchando a Vox o a Ciudadanos lo estén haciendo por otras cuestiones”, señala Ferrándiz.

Michavila analiza la situación de Podemos y de Vox. “Mi percepción con este tipo de partidos es que, cuando se sientan a la mesa de los mayores [entran en las instituciones], se desinflan”. “Los cinco millones de Podemos obedecían a unas circunstancias muy concretas, pero no hay cinco millones de votantes a la izquierda del PSOE. Ahora yo veo la mitad. Y por el otro lado, el de Vox, ahora va hacia arriba, pero para terminar sustituyendo al PP tendrían que moderar mucho su discurso”.

Al PP le preocupa, además, que el juicio del procés apuntale a Vox. “Si lo juegan bien, ganarán muchos enteros, será su gran escaparate y puede ser una excusa definitiva para que nuestro votante se vaya con ellos, sobre todo en algunos lugares, como Madrid o Valencia”, señala un dirigente. “Esto es un comentario habitual en el partido en los últimos días”, añade. En la encuesta del CIS, el 64,3% de los que en las últimas elecciones votaron al PP aseguran que votarán al partido que plantee “opciones más radicales y duras” en Cataluña.

Casado quiere exportar el pacto andaluz y ha convocado al comité ejecutivo nacional el lunes para movilizar al partido y pedirles que salgan a buscar al votante desencantado y dudoso. “El voto está muy fragmentado y Ciudadanos puede pactar con muchos. Todo a la andaluza [PP, CS y Vox] no va poder ser [en los comicios de mayo] porque entonces el partido de Albert Rivera perdería votos por la izquierda para las generales”, explica Michavila.

Baja la valoración de todos los líderes

Según el CIS, ningún líder llega al aprobado. Pedro Sánchez obtiene un 3,8 sobre diez (una décima menos que el mes anterior). Le siguen Albert Rivera, de Ciudadanos, con un 3,5 (una décima menos); Pablo Casado, con un 2,9 (medio punto menos), y Pablo Iglesias, con un 2,8 (una décima menos que en diciembre).

A la pregunta de a quién preferiría como presidente del Gobierno, el 26,8% señala a Pedro Sánchez, el 15,3%, a Rivera; el 10,9% a Casado, y el 8,9% a Iglesias. Un 24,1% responde a esa pregunta afirmando que a “ninguno de ellos”. Entre los votantes del PP, el porcentaje que señala a Casado asciende al 47,9%, y el de Rivera, a un 22,6%. En los votantes de Ciudadanos, solo un 5,5% señala a Casado.

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