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Aznar vuelve a pedir el voto para el PP y entroniza a Casado como líder de la derecha

El expresidente repite la frase que le dedicó Fraga: "Sin tutelas ni 'tutías'. Pablo es un líder como un castillo"

Aznar y Casado, durante la convención del PP.

El PP enterró este domingo a Mariano Rajoy y se encomendó a José María Aznar y su ahijado político. En el aplauso que recibió en la convención nacional, los populares avalaron su diagnóstico —la fuga de votos obedece a la tibieza ideológica de la era Rajoy— y su receta —para frenar a Vox deben escorarse a la derecha—. El presidente de FAES anunció que “desde ahora” pedirá el voto para el PP. Y eso era noticia porque Aznar se había dedicado a criticar a Rajoy y alabar a Ciudadanos y Vox. A Casado lo ungió como nuevo referente de la derecha con la frase que le dedicó Fraga en 1990: “Sin tutelas ni tutías. Es un líder como un castillo”.

"Desde ahora”. Fueron las dos palabras más importantes del discurso de José María Aznar, las que mejor resumen lo que ha pasado en los últimos años en el partido y las que señalan el entierro de la era Rajoy. “No quiero dejar nada a la interpretación. Los votos que España necesita deben ir al PP y desde ahora los pido para el PP”. Aznar tuvo que aclararlo porque en los últimos días ha alabado a Santiago Abascal, de Vox, y en los últimos meses, a Albert Rivera, de Ciudadanos. Porque en 2016 renunció a la presidencia de honor del PP para que su portazo a Rajoy se oyera en público. Y porque en el último gran cónclave popular, en el que eligieron a Casado como líder, él no fue invitado por el “desdén” con el que había tratado a la formación, en palabras del presidente del comité organizador.

En el PP de las corrientes y las familias es noticia que el líder del partido entre 1990 y 2004 pida el voto para sus propias siglas. Casado acudió a recibirle a la puerta del recinto de Ifema, en Madrid, y le acompañó hasta el plenario. Allí, el recibimiento fue algo más frío que el de Rajoy el día anterior, pero el discurso provocó varios aplausos y Aznar se llevó una gran ovación final. "Ha hecho el mejor discurso de su vida", declaró a EL PAÍS Esperanza Aguirre.

Las formas también hablaban del fondo. Aznar pronunció un discurso político solo en el escenario, de pie ante el atril. El viernes, la participación de Rajoy consistió en una entrevista con Ana Pastor, ambos sentados. Fuentes del PP aseguran que ese fue el formato que eligieron ambos. La única referencia que Aznar hizo de Rajoy fue cuando dijo, sin nombrarle: “Os han puesto a dieta, solo un expresidente por día”. Ambos evitaron coincidir en la convención. El presidente de FAES sí vuelve este domingo para escuchar el discurso de clausura de Casado. Rajoy no.

Aznar presentó el congreso de las primarias como un “ejemplo de integración”, aunque la rival de Casado, la expresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, decidió dejar la política poco después. El sector crítico del partido, el que cree que su líder se equivoca al girar a la derecha y blanquear a Vox, desconfía de ese discurso repentino de unidad. “Está muy bien que Aznar apoye a Pablo. Ojalá lo hubiera hecho con Rajoy. Ya era hora de que pidiera el voto para el PP. Cuando estaba Rajoy, él se hacía fotos con Rivera”, recordaba un veterano cargo popular próximo a Santamaría.

El obstáculo para pedir el voto para el PP y el responsable de la fuga de votos ya se ha ido, vino a decir Aznar. El fantasma de Vox planea permanentemente sobre la convención popular y también estuvo presente en su discurso. “Tenemos que escuchar con humildad, con respeto, aunque nos digan cosas que no nos gusten. Es más, tenemos que escuchar sobre todo esas”, dijo. También Casado ha transmitido la consigna de que Vox y sus votantes estaban antes en el PP y no hay que insultarles sino reconquistarlos.

“Nacimos para integrar. Abramos aún más las puertas de esta casa común”, añadió Aznar. El presidente de FAES bendice la alianza con Vox, pero defiende el liderazgo de los populares en la derecha. “Solo el PP, y un PP fuerte, garantiza el cambio. No un cambio de tal vez sí o tal vez no [en alusión a Ciudadanos], ni un cambio que se confunda de objetivo, porque lo que hay que hacer es cambiar el Gobierno, no la Constitución [en referencia a Vox]. No pidamos nunca el voto del miedo. El voto que hay que pedir es el del patriotismo”.

Aznar felicitó “a los que han hecho posible el cambio en Andalucía”, pero no citó a su nuevo presidente, Juan Manuel Moreno, sorayista y alejado de ese discurso “sin complejos” que ahora reclama Casado.

“¡Sin tutelas ni tutías!”

En los pasillos, los populares comentaban que más que de rearme ideológico, la convención había servido para afianzar al nuevo líder. Aznar escenificó su bendición a Casado, con el que quiso compararse, para demostrar que, paradójicamente, el líder elegido en primarias sí estaba hecho a su imagen y semejanza, al contrario que el que él mismo nombró su sucesor hace 15 años, Rajoy. “Hace casi 30 años un joven de 37 años, la misma edad de Pablo Casado, llegó a la presidencia del PP. Ese joven, como Pablo Casado, venía desde Ávila”, dijo, recordando el congreso en el que él fue elegido presidente popular en 1990. A continuación, ungió al nuevo líder con la misma frase que le dedicó Manuel Fraga entonces: “¡Sin tutelas ni tutías!”. Su esposa, Ana Botella, lloraba emocionada.

El presidente de FAES es el referente, y ha colocado de nuevo en Génova a cargos de su máxima confianza, pero esa imagen de pupilo tutelado empieza a preocupar a Casado. Solo se debe a sus afiliados, repetían en su entorno. El líder del PP cree que la convención ratifica su estrategia de pactos en Andalucía, que pretende extender en las elecciones de mayo a otros territorios. Pero si, como creen, sale mal porque ese giro a la derecha moviliza a la izquierda, sus críticos, y los que no han perdonado a Aznar, le estarán esperando.

Vargas Llosa: “El nacionalismo es racista”

El premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa participó en la cumbre ideológica del PP. El escritor dedicó buena parte de su discurso al desafío independentista.

“Todo nacionalismo es profundamente racista y parte de un presupuesto falso: la superioridad de una comunidad en función del territorio en que nació”, declaró. “Dice [Quim Torra] que los españoles son perros rabiosos. Tengo curiosidad por saber qué pensará de los latinoamericanos; probablemente no seamos ni perros, sino microbios que van a envenenar una sociedad que no les pertenece”, añadió el escritor, que pidió “rescatar” a Barcelona. Vargas Llosa presentó el nacionalismo como el principal reto, pero aseguró que “el optimismo está justificado desde el punto de vista liberal porque ahora las sociedades pueden elegir por sí mismas si quieren ser prósperas o pobres”.

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