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Sánchez sube al 18% la inversión en Cataluña y busca a ERC y PDeCAT

El Gobierno mueve sus fichas para conseguir que se aprueben los Presupuestos

El 'president' Quim Torra anuncia este jueves el ganador del Premio Internacional de Cataluña, en Barcelona. En vídeo, el Consejo de Ministros dará hoy luz verde a los presupuestos EFE | Vídeo: Atlas

El Gobierno mueve sus fichas para convencer a ERC y PDeCAT de que aprueben los Presupuestos Generales del Estado. La inversión en Cataluña, una de las grandes demandas históricas, crecerá por encima del 18% del total, frente al 13% proyectado para este ejercicio, según fuentes del Ejecutivo. Ese 18% es una exigencia del nacionalismo, recogida en el Estatut. Son más de 800 millones de euros. Sánchez busca así convencer a los independentistas de que le apoyen.

El Gobierno dará hasta el final la batalla para aprobar los Presupuestos. Y cree contar con una gran baza política: el riesgo de que un adelanto electoral pueda llevar a La Moncloa un Gobierno de PP y Ciudadanos apoyado por Vox. Un Ejecutivo de derechas aplicaría el artículo 155 de la Constitución de forma permanente e intervendría la Generalitat de una forma mucho más dura de lo que lo hizo Mariano Rajoy durante seis meses tras la declaración unilateral de independencia del 27 de octubre de 2017.

Los independentistas siguen reclamando gestos sobre los políticos presos y el juicio del procés, pero el Gobierno insiste en que allí no hay ningún margen y la justicia es independiente. A lo máximo que llegó el Gobierno, que desde La Moncloa se entendió como un gesto y desde el independentismo como lo contrario, es a que la Abogacía del Estado, que depende directamente del Ejecutivo y no tiene autonomía como la fiscalía, rechazara acusar por el delito de rebelión y se quedará en los de malversación y sedición, por lo que pide la mitad de penas que la fiscalía. Ahí ya no hay más gestos ni movimientos posibles y el Tribunal Supremo decidirá con total libertad qué hace con los acusados, señalan en el Gobierno.

El Ejecutivo quiere llevar la discusión con los independentistas al campo de las inversiones en Cataluña, donde sí tiene más margen, aunque no ilimitado. Antes de que el independentismo tuviera la fuerza actual, las inversiones eran el centro de las negociaciones con los partidos que solo tienen implantación en Cataluña.

Los independentistas rechazan este marco. Pero, por si acaso, y para facilitar la tarea a los dirigentes de ERC y PDeCAT que apuestan por un acuerdo, el Ejecutivo ya de partida ha colocado la inversión por encima del 18% del total, que es la cifra simbólica clave porque es lo que representa el PIB catalán en el total del PIB español. El año pasado, en los últimos Presupuestos de Rajoy, ese porcentaje se quedó en un proyecto del 13%.

La cifra final, que será detallada el lunes cuando se registren las cuentas en el Congreso y se expliquen de manera pormenorizada las partidas, superará los 800 millones de euros, según fuentes del Ejecutivo. Se le sumarán unos 200 millones que se pactaron en la reunión de la Comisión Bilateral de Infraestructuras y que servirían para suplir ese 18% que marcaba el Estatut y que nunca llegó a cumplirse. En realidad, el Tribunal Constitucional, en la sentencia sobre el Estatut, dejó claro que ese punto que se había aprobado en el Congreso y después refrendado en referéndum por los catalanes no era acorde a la ley y por tanto no había obligación de cumplir.

Además de este porcentaje de inversiones en infraestructuras, que es el asunto políticamente más sensible, los Presupuestos contienen otras muchas partidas importantes para Cataluña. La idea del Gobierno es utilizarlas para presionar a los independentistas y a sus votantes, con la idea de que no apoyar las cuentas es perjudicar a los catalanes. Sánchez acude mañana a Barcelona en un acto en el que estas inversiones serán un asunto central.

989 millones de euros

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Los Presupuestos ahondan la fractura del independentismo catalán. Son numerosas las voces que desde el soberanismo catalán defienden prorrogar la alianza que desalojó de La Moncloa a Mariano Rajoy

Para Cataluña irían 989 millones de euros solo en el incremento que recibirán las comunidades autónomas a través de entregas a cuenta como mejora del sistema de financiación. Si se hubiera aprobado el aumento del objetivo de déficit que el PP y Ciudadanos han bloqueado habrían podido gastar otros 486 millones. Por eso el Ejecutivo insiste en que a ERC y PDeCAT, que gobiernan en Cataluña, les interesa mucho entrar en la negociación de Presupuestos que se podrían además mejorar en las enmiendas.

La discusión en el independentismo sobre qué hacer es intensa. El president Quim Torra amenazó a ERC y PDeCAT con “una crisis de Gobierno” si se desmarcaban de la posición consensuada respecto a las cuentas. Torra insiste en que de momento no se debe dejar que los Presupuestos sigan su camino en la Cámara porque no hay ningún movimiento hacia la autodeterminación por parte de Pedro Sánchez. Esquerra respondió con guante de seda al órdago. “Tenemos muchas afinidades y compartimos un proyecto, pero no es un Gobierno monocolor”, dijo este jueves el diputado Joan Tardà.

El dirigente de Esquerra admitió que hay un debate dentro de la formación sobre si permitir o no la tramitación de los Presupuestos o cómo escenificar que, pese a permitirlo, hay discrepancias de fondo. El no en la votación final sí parecía garantizado, aunque crecen las voces que piden cambiar de parecer. La última y más destacada, la exconsejera Dolors Bassa, en prisión preventiva.

Los neoconvergentes se encuentran en la misma tesitura. Su presidente, David Bonvehí, criticó que los mayores recursos en inversiones que recogía el Estatut no son “la solución ni la propuesta política que esperan los independentistas en Cataluña” y no modificarán su no en la aprobación final de las cuentas.

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