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Las cuentas “reivindicativas” y ficticias de la Generalitat valenciana

Los Presupuestos valencianos, con un 9,9% más de gasto, suavizan la tensión entre socialistas, Compromís y Podemos

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El presidente Ximo Puig (izquierda), con el director del Instituto Valenciano de Finanzas, Manuel Illueca, y la secretaria de Vivienda, Helena Beunza. EFE

La Generalitat valenciana ha presentado esta semana unos Presupuestos que aumentan el gasto un 9,9% y contienen una previsión de ingresos que nadie, ni siquiera sus autores, creen que vayan a materializarse. Las partidas de muy difícil concreción superan los 2.000 millones de euros. El PP ha calificado este viernes las cuentas de "gran mentira". El Ejecutivo autonómico defiende, en cambio, su derecho a aprobar unas cuentas "reivindicativas" por la grave infrafinanciación que considera que sufre y por la necesidad de ofrecer, pese a ello, unos servicios públicos similares a los del resto de España. El aumento del gasto ha permitido aplacar la tensión entre socialistas, Compromís y Podemos a unos meses de las elecciones.

Los ingresos más que dudosos incluyen 1.325 millones de euros que la Generalitat fía a la reforma del sistema de financiación autonómica, pendiente desde 2014, a pesar de que el Gobierno ya ha descartado cambiarlo esta legislatura. Su cómputo ficticio lleva haciéndose desde 2014 —empezó con el PP—. El Ejecutivo de Pedro Sánchez informó hace unas semanas de esta previsión de la Comunidad Valenciana a Bruselas, dentro del capítulo dedicado a la posible desviación del objetivo de déficit de España en 2019.

Pero las cuentas de la Generalitat del año que viene contienen, además, 644 millones de ingresos del Estado en concepto de la atención médica prestada a pacientes de otras comunidades a lo largo de varios años, una teórica deuda que el Ejecutivo de Mariano Rajoy nunca reconoció y que hoy no figura en ningún sitio. Y también introducen la aportación por parte del Gobierno de 300 millones para sufragar el sistema de Dependencia valenciano. Ello supondría que el Ejecutivo financiara el 50% del total —como por otra parte figura en la Ley de Dependencia— cuando en 2018 el porcentaje se ha quedado en el 12%. Aunque tras la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa se prevé un incremento significativo para 2019, ni los más optimistas esperan que supere el 20%.

El presidente de la Generalitat ha defendido este viernes que los Presupuestos son "una percepción de lo que debe ser el escenario de futuro". "No vamos a renunciar bajo ningún concepto a lo que es fundamental", ha declarado Ximo Puig. El consejero de Hacienda, el socialista Vicent Soler, admite que es "poco probable" que tales ingresos lleguen a las arcas valencianas, pero considera que el Consell cuenta con "legitimidad política" para incluirlos. Por un lado, porque Sánchez ha anunciado que el Gobierno paliará los problemas de las autonomías peor tratadas por el actual sistema de financiación, y en especial de la Comunidad Valenciana. Y, por otro, porque la Generalitat está obligada a ofrecer a los ciudadanos unos servicios públicos lo más parecidos posible a los del resto de España.

La Comunidad Valenciana destina el 80% de sus ingresos no financieros a las partidas que forman el núcleo duro del Estado del Bienestar: sanidad, educación y servicios sociales. Seis puntos más que la media. Y, aun así, su gasto por habitante en estas materias es cuatro puntos inferior al promedio de las autonomías de régimen común. O dicho de otro modo, 140 euros menos por persona —y 800 euros menos que las comunidades forales, que son las mejor financiadas—, resalta Soler.

"La única manera que tenemos de converger con España es aumentar el gasto más que la media. Y lo cierto es que año tras año continuamos en una situación imposible, en la que no podemos hacer frente a las necesidades de la ciudadanía", afirma el consejero. De ahí que la deuda de la Comunidad Valenciana sea de lejos la más alta en relación a su PIB, el 41,8%.

Un bálsamo

Los Presupuestos expansivos también han ayudado a suavizar las tensiones entre los tres partidos firmantes del Acuerdo del Botánico, socialistas, Compromís y Podemos, que respaldan al Ejecutivo valenciano. Cuando muchos temían que la negociación de las cuentas podía acabar de romper las costuras del pacto e incluso precipitar la convocatoria de elecciones anticipadas, los Presupuestos han funcionado como un bálsamo.

Las cuentas valencianas contemplan un déficit del 0,1% para 2019. El consejero Soler destaca que el actual Consell heredó del PP, en 2015, un déficit del 2,59%, cuando el objetivo era del 0,7%. En 2017 el déficit de la Comunidad Valenciana se redujo al 0,8%, dos décimas por encima de lo autorizado por el Gobierno.

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