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Un agricultor canario cultiva una calabaza de 117 kilos

Francisco Estupiñán, un labrador del pueblo de Agua de Bueyes (Fuerteventura), necesitó a tres personas y una furgoneta para llevar la cucurbitácea a su garaje. "No le di un cuidado particular", asegura

Francisco Estupiñán posa junto a la calabaza que ha cultivado en sus tierras.
Francisco Estupiñán posa junto a la calabaza que ha cultivado en sus tierras.

El pequeño pueblo de Agua de Bueyes es famoso en la isla de Fuerteventura por sus chumberas, o tuneras, como se las llama en Canarias. Estas plantas suelen estar cubiertas de cochinillas, que las parasitan, y que se usan para extraer tintes de color. Pero esta semana otra planta les ha robado protagonismo por una vez, y con motivo. Las tierras de este pueblo del municipio de Antigua (12.250 habitantes) han dado sustento a una calabaza que ha alcanzado los 117 kilos y medio de peso, según ha publicado el Ayuntamiento en la web municipal.

Francisco Estupiñán (68 años), el agricultor que la ha cultivado, se dedicó a la agricultura de joven, pero tuvo que dejarla porque lo que ganaba no le daba para "criar a los chiquillos". Eso sí, en cuanto se jubiló hace tres años, volvió a cultivar la tierra. Francisco comenta al teléfono que nunca pensó que sus tierras darían un fruto tan grande, que a duras penas pudo recoger la semana pasada. "Llamé a tres personas y con la ayuda de una manta la terminamos cargando en una ranchera".

"La mata nació hace siete u otros meses. Había dado ya varias calabazas, muchas no prosperaron, salvo alguna que llegó a pesar 47 kilos". Luego, llegó el premio gordo: "Nunca me había pasado antes. Lo máximo que llegaban a pesar mis calabazas eran 30 o 40 kilos", comenta Francisco. En su pequeña tierra cultiva, "por afición", ajos, cebollas, judías y papas, el único cultivo por el que logra sacar algo de dinero. 

Francisco se sigue preguntando por el motivo de que sus tierras hayan sido tan generosas. "No le di un cuidado particular a la mata, pero creo que fue por la tierra donde la planté. Hasta ahora no había cultivado nada ahí. Le puse estiércol de vaca y se crió bien, solo con agua", comenta divertido. 

Ahora, la calabaza gigante está a resguardo en el garaje de su casa. Francisco está encantado de recibir visitas de los vecinos curiosos, periodistas y cámaras de televisión. Luego, tocará repartirla. Y hay muchos destinatarios posibles para llevarse una porción. "Somos 10 hermanos". La hortaliza dará para muchas "cremas y potajes" para su familia, confía el labrador.

El hallazgo se ha dado a conocer porque el Ayuntamiento de Antigua publicó fotos de Francisco y su calabaza en la web municipal. El concejal de agricultura, Matías Peña, felicitó a su vecino por tamaño logro. El concejal alabó las virtudes del suelo de la isla para la agricultura y aprovechó la ocasión para celebrar "el potencial que guardan gavias y plantaciones", que, para el edil son el "mayor tesoro" de la localidad.

La papa es el cultivo más habitual en Antigua, pero no siempre fue así. "Antes, había mucho tomate, pero la mano de obra y el agua que necesitaba era cara, y se pagaba poco por él", apunta el concejal Peña. La competencia con Marruecos terminó de dar la puntilla a esa actividad agrícola. También ha decaído la ganadería. "La cabra era muy buena aquí", apunta Peña, pero cada vez se ven menos en la isla. 

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