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Casado inicia su oposición frontal a Sánchez con el veto al objetivo de déficit

El PP pretende atrincherarse en el Senado, donde tiene mayoría absoluta, y entorpecer cualquier medida del partido que les desalojó de La Moncloa

Pablo Casado considera que el PP ha estado “en funciones” desde que fue desalojado de La Moncloa por la moción de censura, y ahora anticipa una oposición frontal a Pedro Sánchez y sus “contrarreformas”. El PP pretende atrincherarse en el Senado, donde tiene mayoría absoluta, y la utilizará para paralizar una de las medidas económicas del nuevo Gobierno socialista: la ampliación del techo de gasto. No se vota como tal en la Cámara, sino dentro de los objetivos de déficit, pero ese veto es suficiente para condicionar los Presupuestos. Casado no quiere dejar pasar ni una a Sánchez. “El PP ha vuelto”, insistió este lunes.

Pablo Casado en un momento de su intervención el sábado durante el congreso del PP.
Pablo Casado en un momento de su intervención el sábado durante el congreso del PP. AP

“Ahora mismo lo que hace falta en España no es una expansión presupuestaria porque los presupuestos anteriores ya eran suficientemente expansivos”, declaró Casado en onda cero. El PP utilizará su mayoría absoluta en el Senado para vetar el techo de gasto, que el Gobierno pretendía subir en 5.000 millones, hasta los 125.064 millones, y para bloquear los nuevos objetivos de déficit público pactado por la ministra Nadia Calviño con las autoridades comunitarias. El nuevo calendario de reducción de déficit es menos exigente que el dibujado por Mariano Rajoy y permitiría, según los planes del Ejecutivo, aumentar el gasto y conceder margen presupuestario para las comunidades autónomas, unos 2.500 millones de euros más.

El Gobierno de Mariano Rajoy hizo varias veces, en sus ocho años de mandato, cambios en los objetivos presupuestarios para tener que hacer menos recortes; recibió, en alguna ocasión, el apoyo del PSOE, y en otras, el enfado de comunidades autónomas gobernadas por el PP, como Madrid, que no estaban de acuerdo con la medida. La decisión de los populares, de vetar los nuevos objetivos de déficit que pretendía llevar a cabo el Ejecutivo de Pedro Sánchez es, sobre todo, una declaración de intenciones: el PP hará una oposición frontal a cualquier medida que venga del político que les desalojó de La Moncloa.

La decisión, tras la moción de censura, de presentar enmiendas a sus propios Presupuestos Generales del Estado en el Senado, ya anticipaba la voluntad del PP de entorpecer en todo lo posible la actividad legislativa de un Gobierno que solo cuenta con dos años para poner en marcha sus medidas. El hecho de que las comunidades autónomas gobernadas por el PP votaran en contra de los nuevos objetivos de déficit que ler permitían gastar más iba en la misma línea.

Daniel Lacalle, el economista detrás del programa de Casado, asegura que subir el techo de gasto y suavizar el déficit, como pretendía el Gobierno, “puede suponer un gran escollo para la recuperación. Los presupuestos anteriores ya aumentaban el gasto. Es un reparto de dinero con el dinero de los demás. Quieren subirle los impuestos a los creadores de empleo y encima, endeudarse más”. El economista, que trabajó en Londres como gestor de fondos de inversión, no encuentra ningún parecido entre las subidas del techo de gasto realizadas por el Gobierno del PP y la que ahora pretendía hacer el PSOE. “La política del PP era mantener el gasto social y generar un mayor crecimiento económico. Esta es la primera vez que veo una propuesta que busca aumentar el techo de gasto por encima de lo que ya se había aumentado y no por una falta de fondos, y todo eso con una brutal subida impositiva. No hay que contentar a las comunidades”. En realidad, el techo de gasto, que marca los compromisos máximos que pueden permitirse los ministerios, sigue siendo inferior en unos 4.000 millones de euros al de 2015, cuando gobernaba el PP.

Condiciona los Presupuestos

José Carlos Díez, economista que ha colaborado con el PSOE, duda de las ideas económicas de Casado y su equipo. “Las políticas fiscales [de bajada de impuestos] que prometió durante su campaña para ser líder del PP, en el IRPF y sociedades, suponen un punto del PIB”.

Las críticas del PP a los nuevos objetivos presupuestarios suponen, además, dejar en evidencia a la Comisión Europea, que ha dado el visto bueno a la nueva senda de consolidación fiscal. Bruselas acepta que España gaste más porque, a cambio, se ha comprometido a subir los impuestos. El presidente Sánchez confirmó la semana pasada en el Congreso que trabaja en un aumento del impuesto de sociedades, para que las grandes empresas paguen un mínimo del 15%. Aunque el tipo nominal es del 25%, las multinacionales españolas se benefician de resquicios legales para rebajar hasta cerca del 9% su factura fiscal. Además, Sánchez prometió un impuesto para las tecnológicas y para los bancos. Estas subidas de impuestos acompañarán a los Presupuestos. Para aprobarlos, a partir de octubre, el Gobierno tendrá que exprimirse en la negociación parlamentaria.

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