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El Congreso aprueba los Presupuestos con el apoyo de última hora del PNV

Los nacionalistas vascos justifican el apoyo en la "responsabilidad" y en "los intereses de la ciudadanía de Euskadi"

Aitor Esteban, del PNV, dialoga con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. VÍDEO: ATLAS

El Pleno del Congreso de los Diputados ha aprobado este miércoles los Presupuestos Generales del Estado de 2018 con el apoyo del PP, Ciudadanos, el PNV, Unión del Pueblo Navarro, Foro Asturias, Coalición Canaria y Nueva Canarias. Estos partidos, con los 176 escaños, que conforman la mayoría absoluta, se han impuesto al resto de grupos. Ahora los Presupuestos pasarán por el Senado y tras su aprobación volverán al Congreso donde recibirán el visto bueno definitivo la última semana de junio.

La clave de la aprobación la ha decidido unas horas antes de la votación el Euzkadi Buru Batzar (EBB), máximo órgano del PNV, con su respaldo a las cuentas del Gobierno “por responsabilidad”, después de haber condicionado este apoyo a la retirada del artículo 155 de la Constitución. El partido ha llevado el suspense “hasta el último minuto”, pero en el límite ha anunciado que salvaba los Presupuestos a pesar de no haberse cumplido el requisito que exigió para apoyarlos. El Gobierno decidió extender la aplicación del precepto constitucional sobre la autonomía de Cataluña después de que el presidente de la Generalitat nombrara en su gabinete a dos consejeros presos y otros dos fugados. Pese a ello, los nacionalistas vascos, tras horas de conversaciones entre La Moncloa y Bilbao, han decidido inclinar la balanza de la Cámara con sus cinco diputados hacia la aprobación.

En un comunicado, el máximo órgano del PNV ha justificado su apoyo a los Presupuestos en “la responsabilidad” y “poniendo los intereses de la ciudadanía de Euskadi por encima de los del Partido Nacionalista Vasco”. También, “desde el convencimiento” de que respaldarlos es la “forma más eficaz” de “contribuir al pronto levantamiento del artículo 155 en Cataluña”, que el partido considera "inminente".

Según la nota emitida por el EBB, la "cuestión de principios" a la que el partido supeditó su respaldo a los Presupuestos ha quedado aparcada al cambiar la situación "en los últimos días". "La Generalitat de Cataluña tiene hoy un president legítimo, elegido por la mayoría absoluta del Parlament, y la desactivación del artículo 155 está muy próxima en el tiempo. En este nuevo contexto, el mismo principio de responsabilidad nos lleva a no bloquear los Presupuestos", señala el comunicado.

El PNV lo ha fundamentado en "cuatro grandes argumentos". El primero es la caducidad del artículo 155, una vez que la Generalitat cuenta con un presidente. El segundo, "evitar el abismo", ya que "el bloqueo de los Presupuestos empujaría, aún más, hacia el abismo a la situación política española y catalana". El tercero, "no perder la capacidad de influir en favor de una solución dialogada para Cataluña". En ese sentido, el partido defiende que "votar en contra de los Presupuestos representaría un gesto testimonial, pero sin efectos reales ni prácticos de cambio" para la comunidad catalana. Y el cuarto: "Hacer valer el compromiso con la Agenda Vasca y con el desarrollo y modernización de Euskadi". El apoyo se traduce en "una inversión récord de 540 millones de euros en Euskadi" que impulsará el tren de alta velocidad y otras infraestructuras estratégicas, además de lograr "una tarifa eléctrica justa para la industria vasca" y fomentar "numerosas iniciativas en los ámbitos de la I+D+i, la cultura y el medio ambiente".

Pese al misterio impuesto por el partido, el PNV ha estado apoyando al PP en todas las votaciones previas de los capítulos presupuestarios, junto a Ciudadanos, UPN, Foro Asturias, Coalición Canaria y Nueva Canarias. Esa complicidad manifiesta se ha notado en las caras de tranquilidad de los diputados del PP, que en estos días se han mostrado convencidos del paso final de los nacionalistas vascos.

El pasado 26 de abril, cuando el PP se impuso a las enmiendas a la totalidad de la oposición a los Presupuestos, apoyado en el hombro del PNV, el portavoz parlamentario jeltzale Aitor Esteban insistió en que la aprobación final de las cuentas del Gobierno estaba en función de la derogación "inmediata" del artículo 155 de la Constitución tras la elección de un nuevo Govern y “de la actitud de todos y cada uno de los actores políticos concernidos” en la búsqueda de una solución. Subrayó esto último, dejando una puerta abierta a cualquier eventualidad, como ha ocurrido.

El hecho de que el Gobierno no haya dado curso a los nombramientos en el Diario Oficial de la Generalitat de los consejeros propuestos por el presidente catalán, Quim Torra, estropeó el escenario previsto. El PNV ha tenido que contorsionar su posición para mantener hasta el último minuto el equilibrio entre sus condiciones y la realidad imprevisible que Torra ha imprimido al desenlace.

Tras la difusión del comunicado, Aitor Esteban ha comparecido en el Congreso de los Diputados y ha insistido en que el apoyo de su partido contribuye a levantar el 155, aunque ha admitido que no tiene ninguna garantía de ello, pero "sí convicciones" e "inputs"."Está en el ánimo de los partidos catalanes y eso va a suceder". Además, ha sostenido que si su formación no hubiese apoyado las cuentas del Gobierno la situación abogaría en el mantenimiento y endurecimiento del 155 y la convocatoria de elecciones en un momento "muy delicado" en el que esa "inestabilidad" daría paso a "escenarios muy preocupantes" que beneficiarían a las posiciones más duras frente al problema catalán. En ese sentido, ha aludido al auge de Ciudadanos.

Esteban, que ha remarcado que "el problema catalán es político y no se puede resolver por la vía judicial", ha afirmado que la posición de su partido ante los Presupuestos "no ha sido una decisión fácil". "Ha sido una decisión muy meditada y muy debatida", ha añadido. Frente a quienes pudieran haber anticipado el desenlace, ha manifestado que se había tomado a última hora: "He estado en vilo hasta hace unos minutos".

En el acuerdo alcanzado con el PNV, el Gobierno ha tenido que sacrificar la reforma de pensiones de 2013, que imponía subidas mínimas del 0,25% mientras el sistema de Seguridad Social tuviera déficit, para incrementarlas en función del IPC. También ha tenido que retrasar hasta 2023 la aplicación del factor de sostenibilidad, que iba a recortar las nuevas pensiones de jubilación a partir de 2019. A cambio, salva la legislatura. El PNV, además, logra una partida inversora extra de 70 millones para el País Vasco con un aumento del 32% y un inequívoco prestigio político como abanderado de los jubilados y como formación que con su pragmatismo propicia la estabilidad en España.

El apoyo a los Presupuestos de 2017 resultó muy beneficioso para el PNV. Logró una rebaja del Cupo Vasco por valor de 1.400 millones, la reducción de la tarifa eléctrica de sus grandes empresas y una inyección de 3.380 millones para la alta velocidad.

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