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Italia libera el barco de la ONG española Open Arms

El buque permanecía retenido en el puerto siciliano de Pozzallo, hasta donde llegó con 218 inmigrantes

Open Arms
El barco de la ONG amarrado en el puerto de Pozzallo, ayer.

Un mes después de su inmovilización, un juez de Ragusa (Sicilia) ha decidido liberar el barco de la ONG Proactiva Open Arms y permitir que continúe sus labores de rescate de migrantes en el Mediterráneo. Parte de su tripulación fue acusada de tráfico ilegal de personas y asociación delictiva tras haber socorrido el 15 de marzo a 218 náufragos en aguas internacionales y negarse a entregarlos a los guardacostas libios. La fiscalía de Catania, punta de lanza de la campaña en Italia contra las ONG que operan en el Mediterráneo, continuará la investigación.

Justo a las 4.21 del pasado 15 de marzo, el Centro de Coordinación de Rescate Marítimo de Roma recibía el aviso de un helicóptero que patrullaba el Mediterráneo. Una embarcación neumática llena de inmigrantes se encontraba la deriva a 40 millas náuticas del noreste de Trípoli. A las 4.35, la central llamó a la nave de la ONG española Proactiva Open Arms que se encontraba a unas 20 millas y a la guardia costera libia. La consigna era que la operación fuese coordinada por los libios, como establecen los opacos acuerdos firmados por Italia con el Gobierno de Trípoli. Pero la ONG llegó primero y, pasadas las nueve de la mañana, empezó a rescatar a los migrantes. Cuando apareció la embarcación enviada desde Libia ya habían subido a bordo a 25 mujeres y 7 niños y comenzó una disputa que duró tres horas y en la que mediaron amenazas de muerte, según la ONG. 

El barco de la organización catalana atracó en el puerto italiano tras considerar que no era viable mandar de vuelta a Libia a los migrantes o llevarlos a Malta. Algo en lo que el juez les da la razón en el auto al que ha tenido acceso EL PAÍS. Especialmente en la imposibilidad de devolverlos en caliente a Libia, donde, según el magistrado, no se dan las condiciones de seguridad y respeto a los derechos humanos necesarios. “No puede ser considerado seguro un lugar donde hay un serio riesgo de que la persona pueda ser sujeta a la pena de muerte, tortura, persecución o sanciones, tratamiento inhumano o degradante o donde su vida o libertad estén amenazadas por motivos de raza, religión, nacionalidad, orientación sexual, pertenencia a un grupo social determinado o de orientación política”. Los 218 náufragos eritreos desembarcaron finalmente en el puerto de Pozzalo. Pero la nave quedó inmovilizada.

El barco de Proactiva Open Arms ha pasado un mes atracado en Sicilia. La embarcación fue inmovilizada de manera cautelar el pasado 17 de marzo y se abrió una investigación a la jefa de misión, Anabel Montes, el capitán, Mark Reig, y a un responsable de la organización. Pero la decisión del juez rechaza los delitos de asociación delictiva y favorecimiento de la inmigración ilegal y da la razón a la ONG en las decisiones adoptadas.

La abogada de la organización, Rosa Emanuela Lo Faro, resume la situación jurídica de sus clientes. “En este momento el juez de Ragusa ha liberado la nave. No hay nada contra la tripulación más allá del aviso de una investigación. En su auto dice que no hay delito de asociación criminal como tampoco la hipótesis más leve de favorecer la inmigración clandestina. De hecho, el magistrado sostiene que quien salva vidas humanas en esas condiciones no comete ningún crimen. Open Arms lo único que pudo violar son las normas administrativas que derivan del código de conducta de Minniti [el ministro del Interior italiano]”.

Pero tal y como ha explicado en su cuenta de Twitter el fundador de la ONG, Oscar Camps, continúan las investigaciones desde la fiscalía de Catania, punta de lanza de la campaña contra las organizaciones que trabajan en el Mediterráneo comenzada hace un año. “Es sólo un primer paso y una buena noticia. El Open Arms queda liberado, pero las investigaciones de la fiscalía de Catania por organización criminal y la de Ragusa por fomentar la inmigración ilegal continúan, seguimos necesitando todo el apoyo”. Además, explicó que el barco se trasladará el próximo jueves a Malta, donde la ONG tiene su base, y luego volverá a España para pasar las inspecciones técnicas necesarias.

Satisfacción de Dastis

El ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, celebró la decisión de la justicia italiana. “No puede haber otra valoración que la satisfacción. Siempre hemos defendido que la actividad de Open Arms era una actividad lícita con arreglo al derecho internacional”, señaló ayer en una rueda de prensa durante la reunión de ministros europeos de Asuntos Exteriores.

Un mes después del incidente, en la zona migratoria más letal del mundo, ya prácticamente no queda ninguna ONG trabajando. El peso de la crisis soportado casi exclusivamente por Italia ha levantado una corriente política y social hostil a estas prácticas. La liberación del barco de Proactiva Open Arms, una de las pocas organizaciones que había resistido, permite mantener un pie en la puerta de este corredor. Según datos de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), organismo vinculado a la ONU, más de 171.635 inmigrantes irregulares lograron cruzar a Europa en 2017, mientras que 3.116 desaparecieron en el mar. Solo en el primer mes de 2018, más 5.900 han logrado llegar a las playas y más de 318 han perecido en el intento.

“Nos han sometido a un estrés absurdo”

El director de Proactiva Open Arms, Oscar Camps, explicó ayer que la decisión del juez de liberar el barco demuestra que la decisión de la fiscalía de Catania carecía de fundamentos. “Refuerza nuestra tesis de que no hemos cometido absolutamente ningún delito. Siempre hemos actuado conforme al derecho internacional marítimo”, dijo Camps. “Durante este mes nos han sometido a un estrés absolutamente absurdo y lo único para lo que ha servido es para criminalizarnos frente a la opinión pública y dar argumentos a la extrema derecha”. “La campaña difamatoria ya está en marcha”, añadió.

Camps declaró además que la ONG reanudará los rescates esta semana. Ayer, otro barco de la organización, el Astral, zarpó desde el puerto de Badalona (Barcelona) con dirección a Malta, país en el que la organización tiene su base de operaciones. La ONG prevé retomar las operaciones a partir del próximo jueves. Una decisión que ya estaba tomada desde hace tiempo, antes de conocer la decisión del juez. “No pararemos”, dijo Camps.