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El Gobierno celebra que el Parlament respete la legalidad pero considera que Puigdemont mantiene el pulso

El Ejecutivo se reafirma en su actuación al "evitar una burla a las instituciones"

Mariano Rajoy, el pasado 24 de enero, en Madrid.
Mariano Rajoy, el pasado 24 de enero, en Madrid. Getty Images

Al Gobierno le ha merecido la pena forzar al máximo la máquina del Estado para evitar que este martes el Parlamento de Cataluña votara la investidura de Carles Puigdemont. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tenía y tiene como objetivo que esto no ocurra. No obstante, en fuentes gubernamentales se reconoce que el desafío no se ha resuelto y que Puigdemont tratará de condicionar a su partido y a ERC para que mantengan su candidatura.

Poco después de la comparecencia del presidente del Parlament, el Ejecutivo ha celebrado la decisión adoptada por Roger Torrent, de aplazar la investidura de Carles Puigdemont, y la interpreta como muestra del "respeto a la legalidad" y una "consecuencia obligada de la actuación del Estado de derecho".

Torrent ha anunciado este martes que el pleno que estaba previsto para las tres de la tarde en el Parlament de Cataluña se aplaza hasta que el Tribunal Constitucional resuelva sus alegaciones contra la decisión de vetar una investidura a distancia de Puigdemont.

Tras conocer esta medida, fuentes del Ejecutivo han hecho hincapié en que "el respeto a la legalidad y el aplazamiento del pleno" en el cual "se iba a investir de manera fraudulenta" al candidato de Junts per Catalunya, Carles Puigdemont, "es la consecuencia obligada de la actuación del Estado de derecho, tanto por la acción del Gobierno como de los tribunales".

En este sentido, han apuntado que "gracias al recurso del Gobierno y a las cautelares dictadas por el Tribunal Constitucional se ha evitado que hoy se hubiera producido una burla a nuestra democracia".

Además, el Ejecutivo remarca que los independentistas "saben que están obligados a cumplir la ley, como el resto de ciudadanos", y reafirma su compromiso para seguir velando por "defender la ley y las instituciones en todo momento".

Minutos antes de que Roger Torrent anunciara el aplazamiento de la investidura, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en una entrevista en TVE, advertía de las responsabilidades en las que incurriría en caso de que siguiera adelante con el pleno de investidura.

Críticas del PSOE y de Ciudadanos

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, cree que el aplazamiento del pleno en el Parlament es “desafortunado”. La estrategia de los independentistas, según Sánchez, está consistiendo en anteponer los “intereses personales de un catalán prófugo”, en referencia a Puigdemont, al beneficio del “conjunto de los catalanes”.

La mejor solución para el líder socialista hubiera sido la presentación de “un candidato posible, viable” y ha exigido a los independentistas que “se emancipen del señor Puigdemont y no continúen la deriva de pensar solo en el 47% de la población catalana”. Sánchez ha definido así lo que para él es un candidato “viable”: “Alguien que no sea inconstitucional en una legislatura en Cataluña que debe ser constitucional”. Para el PSOE hay que “pasar la página negra del señor Puigdemont y abrir un horizonte nuevo” en Cataluña.

Por su parte, el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, ha criticado "el show que está montando Puigdemont": "Nadie que pretenda esquivar a la justicia se merece ser presidente de una comunidad autónoma. Liderar la mayoría social de Cataluña, que no es separatista, es nuestro papel", ha alegado a la vez que ha advertido que "no es gratis intentar romper España, tiene consecuencias penales". "Se ha tenido que suspender la investidura de un prófugo. Se acabó el tiempo de la burla a la ley. Ni va a ser presidente un golpista. Ni en el Parlament vamos a ver una sesión esperpéntica", ha concluido.

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