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El arte rupestre valenciano busca turistas

Con 650 enclaves, la Comunidad Valenciana alberga el conjunto más grande de Europa. Una web quiere llevarlo al gran público

Museo de la Valltorta.
Museo de la Valltorta.

La Comunidad Valenciana alberga, diseminado en sus tres provincias, el conjunto de arte rupestre más grande de Europa. Alrededor de 650 enclaves (230 en Castellón, 219 en Valencia y 185 en Alicante) insertados en entornos paisajísticos de gran valor que, sin embargo, siguen siendo desconocidos para el gran público. Para el turismo.

Dar el salto al mercado turístico, posicionarse en él como producto capaz de sumar visitas por sí mismo y ejercer de revulsivo económico para un puñado de comarcas azotadas por la despoblación es el objetivo que se ha marcado el Plan director del arte rupestre en el arco mediterráneo como valor cultural y turístico. Elaborado por la Agencia Valenciana del Turismo (AVT) y la Universidad de Valencia, el estudio arroja un primer diagnóstico con las debilidades y fortalezas de este patrimonio cultural y propone la primera acción para corregir carencias: una página web que vertebre la riqueza que esconde cada territorio. De momento el escaparate digital sabe a poco, “pero es un punto de partida necesario”, reconocen sus promotores.

Entre las asignaturas pendientes para dar el salto al mercado turístico está solventar el limbo legal en el que se mueven los parques culturales donde se asientan estos yacimientos. “No hay una ley al respecto; creamos parques culturales pero no legislamos, así que somos conscientes de que el punto de partida es deficiente”, reconocen los autores del plan director.

El estudio revela que entre las principales debilidades para el arte rupestre valenciano figura su dispersión geográfica y la falta de “un hilo conductor” en su plataforma de promoción turística. “Cada conjunto se ha desarrollado como ha podido, pero de una manera desgajada”, explica la profesora Oreto García, del departamento de Geografía de la Universidad de Valencia y coautora del plan director.

Las fortalezas también están claras: el continente –los 650 abrigos y su contenido, reconocidos como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1998. Desde entonces se ha doblado el número de enclaves con pinturas prehistóricas catalogados en territorio valenciano.

El informe define tres núcleos potenciales en el plano turístico, cada uno con estrategia promocional propia, que ahora quieren fusionarse aras de lograr el ansiado “hilo conductor” y “relato común” para los tres tipos de arte prehistórico que salpican la Comunidad Valenciana. El levantino –de estilo naturalista y el esquemático –abstracto–, presentes en las tres provincias, y el macroesquemático, caracterizado por la superposición de figuras y limitado a la zona de Alicante.

El Parque Cultural Valltorta-Morella, el único reconocido por la Ley de Patrimonio de la Generalitat Valenciana y apodado como la Capilla Sixtina del arte rupestre mundial, se extiende a lo largo de 32.000 hectáreas en las comarcas castellonenses de Els Ports-Maestrat. Su epicentro: el Museo de la Valltorta y los cinco yacimientos visitables, de los 300 abrigos que alberga. Tres de ellos están en la población de Tírig (la Cova dels Cavalls, Cova del Civil y Cova del Mas d’en Josep) que, junto a La Saltadora (Les Coves de Vinromà) se ubican en el barranco de la Valltorta. A ellos se suma La Cova Remigia, en Ares, en el barranco de Gassulla. Entre 15.000 y 20.000 personas al año visitan el museo y las pinturas, y todo ello sin apenas promoción. Cifras que podrían incrementarse al cierre de este 2017 de la mano de las actividades extraordinarias que han acompañado al Año Valltorta para conmemorar el centenario del descubrimiento de las cuevas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco por parte de un pastor de Tírig llamado Albert Roda en 1917.

Mejores perspectivas turísticas arrojan, atendiendo al número de visitantes, los yacimientos alicantinos de La Sarga y Petracos. Sólo este último acumula 200.000 visitantes en una década gracias en parte a su centro de interpretación del arte rupestre, “atractivo para el turismo por su contenido científico y una oferta expositiva muy rica”, añade la profesora Oreto García.

El tercer salto en el mapa del arte rupestre valenciano llega hasta el Macizo Caroig, en la provincia de Valencia. Sólo el parque Bicorp-Millares suma 47 abrigos, con el ecomuseo de Bicorp como principal palanca de promoción.

Tres enclaves con valor propio y una estrategia promocional conjunta en el horizonte para evitar que el salto al mercado turístico fracase por materializarse de forma desgajada. Como hasta ahora. Este es el reto. La citada web institucional –que implique a administraciones, universidades, museos e iniciativa privada y visibilice de forma coordinada este patrimonio es, de momento, la única herramienta propuesta. Junto al nombre de la marca que incluye a las tres provincias: Caminos del Arte Rupestre en la Prehistoria.

El aval legislativo, el diseño de planes de gobernanza, la obtención de financiación para la conservación, catalogación y divulgación de las pinturas y la implementación de “creatividad y capital humano” reclamada por el propio secretario autonómico de Turismo, Francesc Colomer, se quedan en el tintero del medio-largo plazo. El camino para convertir el arte rupestre valenciano en experiencia turística que se traduzca en la llegada de visitantes, y en economía, empieza a cimentarse. Pero aún le quedan por delante muchas batallas.

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