Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El arte rupestre de la Valltorta quiere renacer con su centenario

El municipio de Tírig confía en que los actos por el aniversario del descubrimiento de las cuevas sitúen este Patrimonio de la Humanidad en primera división turística

Museo de la Valltorta.
Museo de la Valltorta.

26 de febrero de 1917. Albert Roda, pastor de Tírig (Castellón), halla “lo que parecían ser pinturas rupestres e informa a las autoridades de la época”. “Creyó ver caballos, pero eran cabras”, explica a EL PAÍS Juanjo Carreres, alcalde de esta población de 500 habitantes. Aquel 26 de febrero de hace cien años salió a la luz “el conjunto de arte rupestre al aire libre más importante del mundo, y el único Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO de la provincia de Castellón”, asevera el primer edil. Un siglo después, y a pesar de los reconocimientos y el valor de este exponente de arte rupestre levantino, el municipio lamenta la “dejadez” sufrida “por parte de la Administración” y reivindica jugar en la misma liga que Altamira, aprovechando el “viento de cara” que trae la celebración del centenario de su descubrimiento.

El pequeño error de perspectiva del pastor Albert Roda se pasó por alto, y los caballos que creyó visualizar sobre las rocas que salpican el Barranc de la Valltorta dieron nombre al primero de los abrigos, la Cova dels Cavalls, uno de los 300 –sólo cinco son visitables- que integran el Parque Cultural Valltorta-Gassulla y considerado, dice el alcalde, como la Capilla Sixtina del arte rupestre mundial. Los científicos Hugo Obermaier y Henri Breuil fueron descubriendo el resto de cuevas. En su interior, decenas de escenas principalmente de jabalís, ciervos y grupos de cazadores del Neolítico y Mesolítico (entre 8.000 y 6.000 años antes de Cristo). Pero esta historia de descubrimientos tenía proyectado otro fin, reconocen desde el ayuntamiento de Tírig. Un fin turístico y de revulsivo económico que se resiste y que prevén que llegue con el Any Valltorta. Recién presentado por la Consejería de Cultura inundará, este 2017, de exposiciones, talleres escolares y mesas técnicas las ocho localidades del parque.

Tras años reivindicando la puesta en valor de este conjunto pictórico, incluidos los nueve que lleva como alcalde, Carreres, que también es secretario de la asociación Amics de la Vallatorta, espera que la efeméride marque un punto de inflexión en la trayectoria promocional del referente artístico, y que ésta sea duradera. Más que el último “tirón turístico”, el de 2011, con motivo del traslado a Tírig desde el museo de Cervera, en Tarragona, de la pieza del ‘arquero’. Robada de la Cova dels Cavalls en los años 30, fue localizada en una subasta en Francia por el historiador Agustí Duran i Sant Pere, que la compró y cedió al museo de su pueblo, Cervera. Hace seis años, en 2011, la pieza del guerrero neolítico regresó a Tírig, convirtiéndose en emblema del Parque Cultural de la Valltorta y en el anagrama elegido por la Generalitat para el centenario.

“El traslado supuso un avance en cuanto al turismo, pero luego volvió a quedarse todo parado hasta ahora”, explican desde el Ayuntamiento. Por el momento, el plan renove para el Parque Cultural Valltorta-Gassulla con motivo del aniversario ha supuesto la mejora de la señalización y actuaciones en el Museo de la Valltorta y el Centro de Interpretación de Morella la Vella para “subsanar deficiencias” y “conseguir un cambio radical del modelo museográfico adaptado a los tiempos actuales”, según han informado desde la Consejería de Cultura. Además se han sustituido paneles informativos, imágenes y vitrinas y se crearán audiovisuales promocionales para el recorrido del museo. Por otro lado, se ha puesto en marcha una aplicación en 360º que permitirá conocer de manera virtual desde cualquier parte del mundo el Museo de la Valltorta de Tírig y su entorno, descender a los abrigos, ampliar las pinturas o disfrutar de otro tipo de patrimonio cultural, como las construcciones de piedra en seco típicas de la arquitectura de esta zona.

Entre las deficiencias de personal pendientes de subsanar figuraba la cobertura de la plaza directiva del museo, “vacante desde hace meses”, según denunció el Ayuntamiento de Tírig. El consejero de Cultura, Vicent Marzà, ha dicho esta misma semana que las bolsas están convocadas y el proceso “en marcha” para cubrir la vacante que capitanee un proyecto que debe “poner en el lugar que se merecen las pinturas rupestres y los sitios donde se ubican” y “generar oportunidades en el interior de Castellón”.

Pero a Tírig, de 500 habitantes, se le sigue resistiendo una de las principales reivindicaciones. “Estamos luchando para que la consejería nos deje cobrar una entrada de entre 2 o 3 euros por visita. Desde 2010 tenemos la normativa municipal aprobada, pero sin autorización. Y es que además de un recurso cultural, las cuevas son un recurso turístico”.

El cobro de entrada al museo y por visitar los abrigos “podría darnos el 10% del presupuesto municipal, y con ello ofrecer visitas guiadas dentro del museo y tener un guía más”. El alcalde recuerda que, por el momento, el único impacto laboral directo de este patrimonio en la localidad es el de los puestos de trabajo de los vigilantes del espacio museístico.

Entre 15.000 y 20.000 personas al año visitan el museo y las pinturas, y todo ello, hasta la fecha, sin apenas promoción, salvo por los 20.000 dípticos que edita el consistorio y que distribuye en zonas turísticas como Peñíscola o Morella. Otro reto es conseguir que los visitantes se queden en la comarca tras su inmersión en las cuevas. “Nos falta consolidar esta parte”, reconoce el alcalde.

El parque tiene más de 300 abrigos, pero sólo cinco visitables. Tres de ellos están en Tírig (la Cova dels Cavalls, Cova del Civil y Cova del Mas d’en Josep) que, junto a La Saltadora (Les Coves de Vinromà) se ubican en el barranco de la Valltorta. A ellos se suma La Cova Remigia, en Ares, en el barranco de Gassulla.

“La Valltorta es el conjunto de arte rupestre al aire libre más importante del mundo”, insiste el alcalde. “Pero falta que se lo crean para que los pueblos podamos obtener beneficio de un patrimonio de la humanidad”. Y de nuevo, la alusión a la cueva cantábrica se hace inevitable, como ejemplo de lo que la Valltorta aspira a ser. “Altamira juega en otra liga, porque se les ha hecho más caso y están donde deben estar”, concluye.

Más información