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Al señor Mercados no le gusta la independencia de Cataluña

Las bolsas han hablado sobre el país nuevo y les gusta menos que el país actual

Una pantalla de la Bolsa de Madrid.
Una pantalla de la Bolsa de Madrid. EFE

El dinero es cobarde, todos lo sabemos. Es el primero que huye cuando ve que las cosas van mal. Y esto se refleja muy bien en las bolsas, que hablan con sus oscilaciones sobre su valoración de la situación política. La primera cosa que dicen las bolsas es buena para quienes creen posible la independencia de Cataluña: el señor Mercados también se la cree y como es cobarde lo demuestra huyendo.

La noticia no es el traslado de las sedes centrales de empresas catalanas fuera de Cataluña. Quizás lo será en algún momento, si llega a convertirse, como es previsible, en un auténtico éxodo masivo. La noticia es la reacción de las bolsas a las decisiones de las cúpulas empresariales. En cuanto a las empresas cotizadas, después de una semana de pérdidas, las decisiones de traslado han empezado a dar ganancias. Es decir, al señor Mercados no le gusta nada la idea de una Cataluña independiente, es decir, premia la unión y castiga la secesión.

¿Qué es lo que dio plausibilidad a la idea de la independencia que se hace el señor Mercados? Pues es bien claro. La celebración del referéndum ilegal el domingo a pesar de los obstáculos con que se toparon los votantes, incluida la intervención de la policía, y la huelga de país el martes. El Gobierno de Puigdemont demostró que controla el territorio y la población e incluso que es capaz de ejercer un cierto grado de coacción sobre los alcaldes socialistas, a quienes exigía la colaboración con el 1-O, y sobre los policías y guardias civiles que sus partidarios sitiaron en los hoteles de la costa.

Por contraste, Rajoy demostró que Cataluña se le ha escapado de las manos, al menos esta semana. La lectura bursátil es clara: los dirigentes independentistas hacen siempre lo que dicen, al contrario de lo que le pasa a Rajoy, que dice lo que después no podrá hacer. En consecuencia, como la independencia tiene credibilidad, las bolsas reaccionan.

Segundo dato importante, este contra los independentistas. Las bolsas caen porque la independencia, en lugar de ser el camino de rosas que han prometido los últimos cinco años, es un auténtico calvario. Las expectativas, que de eso se trata cuando se habla de la volatilidad del dinero, son muy malas: a una declaración unilateral de independencia sólo la podrá seguir el caos y el desorden.

Tratándose de los valores bancarios, Sabadell y Caja, lo que nos dice el señor Mercados aún es más concreto y desmiente de nuevo las fantasías europeístas de la propaganda del proceso. Las acciones de los bancos catalanes cotizan a la baja cuando se quedan en Cataluña y al alza tan pronto se van. Saben que una Cataluña independiente quedaría automáticamente fuera de la Unión Europea y no quieren perder ni la liquidez del Banco Central Europeo ni el pasaporte que tienen los bancos dentro de la Unión.

Estas oscilaciones también nos dicen algo sobre el nuevo país, que será más pobre y de futuro más incierto, pero también nos dicen otra cosa del país actual. El señor Mercados de hecho está indignado con los que lo rigen, dispuestos a sacrificar la riqueza del país y de sus ciudadanos y a destruir su trama empresarial y bancaria, antes que bajarse del burro de su obsesión independentista. La verdad es que el señor Mercados se pone nervioso sólo oír hablar de la DUI y seguro que los días que quedan seguirá tomando decisiones que demostrarán su disgusto.

Si se diera el caso de que Puigdemont declarara de golpe la suspensión de la DUI, la reacción de las bolsas sería de euforia y quizás quedarían paralizadas muchas de estas decisiones empresariales que perjudican a Cataluña y a los catalanes. ¡Ánimo, presidente! ¡Piense más en los catalanes y menos en sus fantasías independentistas!

Al señor Mercados no le gusta la independencia de Cataluña

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