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El Gobierno frena el recurso preparado al frustrarse la compra de las urnas

El ejecutivo central interpreta que la Generalitat de Cataluña no sabe cómo resolver ese concurso

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, este martes, en una visita a la planta de Mercedes en Vitoria.
La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, este martes, en una visita a la planta de Mercedes en Vitoria.

“El Gobierno estaba y tenía todo preparado para actuar pero el Govern de la Generalitat ha hecho lo que mejor se le da: nada”. Así reaccionaron fuentes del máximo nivel de La Moncloa tras escuchar la primera comparecencia pública ayer del nuevo portavoz del ejecutivo catalán en la que se constató que no se formalizó ninguna compra de urnas aún para el referéndum ilegal del 1-O. Las mismas fuentes reiteraron que el Gobierno de Mariano Rajoy tenía toda la documentación lista para recurrir ante el Tribunal Constitucional cualquier aspecto concreto y que han frenado finalmente esas intenciones al observar que el ejecutivo de Carles Puigdemont no ha acordado nada.

En La Moncloa se concluye que el propio Puigdemont ya rebajó mucho el tono y la urgencia por resolver cómo sea el concurso para la adquisición de las urnas donde votar el 1-O el viernes pasado en su rueda de prensa conjunta con su vicepresidente, Oriol Junqueras, para justificar la renuncia de cuatro altos cargos de su equipo por sus dudas sobre el proceso. “No saben ni cómo ni cuándo ni con quién hacer ese concurso de las urnas y esa posición elusiva entonces de Puigdemont se entiende aún mejor tras ver el resultado de su reunión de hoy: nada”, remachan las mismas fuentes gubernamentales.

La estrategia y la posición del Gobierno de Rajoy, por tanto, sigue siendo la misma de siempre ante este escenario tan crítico cada día que pasa en Cataluña. No hacer nada ni moverse ni actuar ni recurrir aún ante los tribunales ante anuncios de anuncios o lo que califican como provocaciones. En el ejecutivo central reiteran que todos los mecanismos e instrumentos del Estado están y estarán alerta y movilizados incluso durante las vacaciones del mes de agosto para saltar en cuanto se adopte un acuerdo firme por parte de la Generalitat o el Parlamento de Cataluña. No ante mensajes de contenido y objetivo político.

El Gobierno no se plantea ni contempla, al menos por ahora, ni recurrir al artículo 155 de la Constitución ni a la ley de Seguridad Ciudadana, que se consideran armas legales demasiado contundentes para rescatar competencias de una autonomía rebelde, pero sí se profundizará al máximo en la sentencia del Tribunal Constitucional que consideró ilegal cualquier acto preparatorio del pretendido referéndum. Esa será la vía más utilizada.

El portavoz del ejecutivo, Íñigo Méndez de Vigo, volvió a recordar ayer que si al final se compran las urnas con alguna artimaña lo tendrán que pagar de su bolsillo los que firmen esa adquisición y no todos los catalanes. La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, ensalzó en Vitoria la colaboración a la estabilidad de España del gobierno vasco y el PNV y la contrapuso a la apuesta de los “extremistas, fanáticos y radicales que acaban aislándose ellos mismos” y cosechando “división y más conflicto”.

Mientras tanto, Rajoy emprendió el lunes un viaje de trabajo a las misiones españolas de la OTAN en varios países del Báltico, Estonia y Letonia, y decidió no emitir ningún mensaje en clave de política española ni especialmente interpretable sobre Cataluña. Se limitó a realizar dos discursos especialmente breves y protocolarias de saludo a las tropas y de reafirmación de los compromisos de España con los aliados y con la defensa internacional de la OTAN.

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