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La consulta nubla el diálogo entre Rajoy y Puigdemont

"Tristemente, no ha ido bien", lamenta el presidente catalán. "Me ha hablado de consulta y yo le he dicho que no estoy de acuerdo", resume el jefe del Ejecutivo

Rajoy y Puigdemont, este miércoles.

El Gobierno central y el de la Generalitat de Cataluña retomaron este miércoles un diálogo institucional roto hace casi dos años con un primer encuentro cordial entre Mariano Rajoy y Carles Puigdemont, pero con la misma divergencia frontal sobre la consulta de autodeterminación de Cataluña que se mantenía con Artur Mas. Rajoy esgrimió sus conocidas razones legales: “Sin ley no hay democracia”. El presidente catalán no se mostró sorprendido de los desacuerdos: “Nos separa un abismo”. Sus vicepresidentes se verán para otras cuestiones.

Rajoy mantuvo su última entrevista con Mas en La Moncloa, la que dinamitó luego todos los contactos, a finales de julio de 2014. Luego, el entonces presidente catalán impulsó y se sumó a la deriva independentista y se rompieron casi todos los puentes. Cuando en enero pasado fue relevado al frente de la Generalitat por Carles Puigdemont, las relaciones estaban tan rotas que fue imposible durante meses una llamada. Apenas se dieron un apretón de manos durante el homenaje a las víctimas de un accidente aéreo.

Rajoy empezó este miércoles por agradecer la recomposición de la comunicación personal e institucional y tuvo con Puigdemont varios detalles. Le regaló un facsímil de una edición de El Quijote cuando viaja a Barcelona, descubre el mar y recupera la cordura. Estuvo más de 135 minutos con él a solas charlando de todo en el salón Tapies donde recibe a las máximas autoridades y luego compareció ante la prensa, algo que no hace cuando recibe a otros presidentes autonómicos. Rajoy llevaba más de un mes sin dar una rueda de prensa.

El presidente del Gobierno en funciones hizo todo eso para intentar destacar los caminos por los que se podría avanzar con los mandatarios catalanes al margen de su conocido rechazo a cualquier consulta sobre la autodeterminación.

"Ganamos todos"

En esa línea avanzó que está dispuesto al “diálogo” y a “trabajar”. Pero, “con lealtad, porque juntos ganamos todos”. Luego reiteró que sobre las pretensiones independentistas ambos se mantuvieron en sus posiciones: “Somos partidarios de que Cataluña es España y de que como la inmensa mayoría de los españoles lo sentimos como tal y queremos seguir juntos. Vamos a defender esa posición política y personal”.

El presidente catalán tampoco renunció a sus principios: “No es ninguna sorpresa decir que no ha habido acuerdo. No esperaba otra reacción porque nos separa un abismo”.

Puigdemont entregó a Rajoy un documento con 46 puntos sobre las reclamaciones que plantea la Generalitat, el doble de las que expuso Mas en julio de 2014. Ese memorando resume los cuatro puntos que separan a ambos Gobiernos: las relaciones de Cataluña con España, las políticas de derechos sociales, lo que el Gobierno catalán considera incumplimientos del Estado con Cataluña y la judicialización de la política. Sobre ese aspecto Rajoy sí concedió que existen demasiados enfrentamientos y que se procurarán reducir en el futuro, pero siempre sobre la base de respetar la ley y apuntó que la Generalitat ha presentado ante el Tribunal Constitucional 49 recursos y el Gobierno central 29.

El líder nacionalista ha pedido a Rajoy que deje de funcionar “a golpe de recurso” y este le ha respondido que intentará evitar conflictos, pero que “la ley está por encima de cualquier otra consideración”. Puigdemont entiende que la querella contra Mas y dos consejeros de su Gobierno por la consulta del 9-N fue “un error” y ha reclamado que no se abunde en esa vía y, por ejemplo, no recurra la ley catalana de 2015 sobre emergencia habitacional y pobreza energética.

Puigdemont expuso a Rajoy su firme convencimiento de llevar a Cataluña “a las puertas de la independencia”. Y en ese aspecto insistió: “Quería que lo supiera por mí mismo, que no se lo explique nadie, que supiera que estoy comprometido con el mandato democrático del Parlament, en el que por primera vez hay una mayoría independentista”. Para dejar constancia escrita de ese objetivo secesionista, el líder catalán también le entregó a Rajoy la parte del discurso de investidura del pasado 10 de enero en el que relataba ese compromiso independentista.

El presidente catalán también abogó por dejar abierta la puerta al diálogo: “Nunca nos levantaremos de la mesa y si durante ese camino hacia la independencia el Gobierno entiende que nos puede hacer una oferta para negociar la consulta, la escucharemos y estamos dispuestos a hablar”. Puigdemont admitió que Rajoy había “escuchado” con interés esas propuestas, pero también concedió que no ve “posibilidad de acuerdo; estamos en las antípodas y no esperaba otra reacción”.

Pese a esas discrepancias, ambos dirigentes cerraron la posibilidad de que en breve sus respectivos vicepresidentes, Soraya Sánez de Santamaría y Oriol Junqueras, se reunan para estudiar otros puntos y detalles que en estos momentos les separan.

Rajoy ha aceptado esa oferta de Puigdemont y ambos Gobiernos intercambiarán criterios sobre aspectos como la coordinación de la respuesta ante la crisis de los refugiados, el nuevo modelo de financiación autonómica, la distribución del déficit, las inversiones en infraestructuras y el pago de las cantidades pendientes a la Generalitat.

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