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Botella cree que las políticas de Rajoy están “fragmentando” la base del PP

La alcaldesa de Madrid pide que se castiguen las "conductas reprobables" en su partido y se haga frente al "secesionismo" catalán y el fin de la 'doctrina Parot'

ATLAS

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, cree que su gestión "está yendo bien", pese a no resultar "tan agradecida" como la de su predecesor, Alberto Ruiz-Gallardón. Sin embargo, percibe "pasivos" en el PP que "oscurecen" su labor. Botella considera que su partido se ha despegado de su ideario, y lo está empezando a sufrir en las encuestas. Y no sólo se trata de castigar "las conductas reprobables", es decir, la corrupción, sino hacer frente también al "secesionismo" catalán y a la derogación de la doctrina Parot. Sólo haciéndolo "cuanto antes" se evitaría, ha añadido, una "fragmentación significativa de la base electoral del PP. Para "disipar esas dudas sobre el proyecto político" del PP, ha abogado incluso por cambiar leyes.

Así lo ha dicho una conferencia organizada por el Club Siglo XXI ante el ahora ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón; el vicesecretario general del PP, Javier Arenas; y el presidente regional, Ignacio González, entre muchos otros cargos municipales, regionales, estatales y de su partido. En un mensaje claramente dirigido (aun sin nombrarlo) al líder del PP y presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, la alcaldesa se ha colocado por primera vez, y tras dos años sin ponerle un solo pero, en el bando de los críticos, abanderado por su marido, José María Aznar, y Esperanza Aguirre. Será precisamente esta última su posible rival para ser candidata a la alcaldía en 2015, una decisión que corresponde tomar casi en exclusiva a Rajoy. Todo esto da mayor relevancia si cabe a su irrupción en la crítica con la línea oficial.

La alcaldesa ha admitido que en el PP "se han generado algunos pasivos que oscurecen el valor objetivo" de su gestión, y que su formación no debe "minusvalorar" porque "empiezan a dejar un rastro significativo en la opinión pública".

"Tenemos que decir la verdad y tenemos que crear ilusión. Y quizás esto último no esté teniendo lugar en grado suficiente", ha asegurado. "Las ideas fácilmente reconocibles por los votantes del PP y por el partido mismo quizá ahora no gozan de la vigencia social que merecen", ha añadido.

En su opinión, han crecido "la desconfianza", "desafección" y "desencanto" de los ciudadanos, que "creen que la política les está fallando". "Tenemos que regenerar la vida pública. (...) Los partidos son indispensables pero como instrumento al servicio del interés general y no como fines en sí mismos. (...) Y es también obligación hacer que las conductas reprochables sean sancionadas", ha recalcado Botella.

Los principales problemas a los que se enfrenta el país y el PP son el "abierto desafío secesionista" en Cataluña y la derogación de la doctrina Parot, que ha provocado que "decenas de los más peligrosos criminales se encuentren repentinamente en la calle". "Cunde una sensación de desamparo, inseguridad e injusticia que es necesario disipar cuanto antes, haciendo cuanto las leyes permitan y haciendo que las leyes permitan cuánto sea necesario para proteger la convivencia y libertad", ha concluido. No hacerlo, ha añadido abocara a una "fragmentación significativa de la base electoral del PP", por "modélica o efectiva que sea su gestión municipal o autonómica".

Para Botella, la recuperación económica es solo parte, aunque "parte importante", del proyecto del PP. Pero todo ("deuda, educación, pensiones") "carece de sentido" "si no es en el marco de la continuidad de la nación española". "Yo confío en mi partido y en los españoles, y creo que juntos, si acertamos a disipar las dudas que hoy existen sobre nuestro proyecto político, podremos culminar la tarea de devolver a la ciudad y el país a un camino de progreso del que nunca debimos apartarnos", ha concluido.

Sobre su labor municipal, Botella ha defendido que era "necesario" "ordenar las cuentas" del Ayuntamiento, intervenido por el Ministerio de Hacienda, incapaz por sí solo de pagar sus facturas, y con una deuda superior a los 9.000 millones de euros. Tras desgranar las medidas adoptadas en sus dos años como alcaldesa, ha reconocido que no han sido "fáciles". "Es evidente que hace falta política y buena administración para cuadrar esas cuentas", ha apostillado. "Sin duda, ese nuevo estilo de gestión exigirá a muchas personas, empresas e instituciones un proceso de ajuste durante el cual se pueden producir tensiones", ha añadido Botella.

La alcaldesa ha cuestionado el civismo y la racionalidad de "aquellos que han buscado episodios de estallido civil y desestabilización" en momentos como la huelga de barrenderos del mes pasado, que Botella ha resumido como: "Durante unos días hemos visto papeleras saturadas como consecuencia de un conflicto laboral".

Botella está convencida de que "sobre Madrid, la palabra y la ciudad, se ha descargado demasiado mal humor durante demasiado tiempo". Ello ha producido "una imagen distorsionada en muchos lugares del España", "una imagen falsa" para "un relato falso", "una distorsión política claramente intencionada" "impulsada" por "sectores de opinión ligados a cierto sectarismo nada novedoso". "Tenemos que contrarrestar esa campaña con inteligencia, con perseverancia y hasta con buen humor", ha añadido.

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