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Monago confirma la bajada de impuestos en Extremadura

El presidente extremeño Insiste en buscar un pacto contra el paro en un acto con Felipe González

Felipe González (PSOE) ha compartido con Monago (PP) un desayuno informativo sobre las oportunidades de inversión en Extremadura. EFE

El presidente de Extremadura, José Antonio Monago, dio este lunes otra vuelta de tuerca al confirmar, en contraposición a lo que hace el Gobierno central, una bajada de impuestos y tasas. Casi de forma simultánea a la negativa de Mariano Rajoy a reducir los tributos “hasta que sea posible” en el Comité Ejecutivo Nacional del PP, el dirigente popular extremeño anunciaba la próxima aplicación de una rebaja fiscal en la comunidad, en un acto, acompañado por el expresidente del Gobierno Felipe González. Ambos abogaron además por un gran acuerdo nacional ante la crisis y contra el paro, que reedite el espíritu de los Pactos de la Moncloa, en el que Monago pidió a la oposición “que deje el no”, pero también al Ejecutivo “que deje de ponerse de perfil”.

Sobre los impuestos, Monago concretó que la reducción en Extremadura se materializará “por la vía de exenciones, de reducción de la base imponible, de tipos de gravámenes reducidos, deducciones en las cuotas, devolución de cuotas e incluso relajación de los requisitos exigidos para disponer de algunos de los beneficios actualmente vigentes”. El presidente extremeño ya había anunciado esta medida en diciembre, en su discurso de final de año, y el consejero de Economía, Antonio Fernández, la confirmó el mes pasado, cuando se conoció que Extremadura había alcanzado superávit en el primer trimestre, y avanzó que se materializaría “antes de mayo” —lo que no ha ocurrido—, gracias a los buenos datos económicos de la región y para incentivar el crecimiento y apoyar a las empresas, como también defendió este lunes el presidente.

González coincidió en la necesidad de apoyar a las empresas, pero se centró más en medidas como apostar verdaderamente por el capital riesgo o flexibilizar los trámites para favorecer proyectos. El expresidente puso el acento en la lucha contra el paro antes que en contra del déficit, mientras que Monago presumió de los efectos positivos de la combinación de austeridad y crecimiento, subrayando una vez más que la región ha pasado del segundo mayor déficit al menor del país. El secretario regional del PSOE, Guillermo Fernández Vara, recordó luego que esa política se ha traducido en 70.000 parados más en apenas dos años.

Aparte de las cuestiones económicas, el presidente extremeño y el expresidente socialista promocionaron su imagen de “unidad” para animar a un gran pacto nacional. Monago insistió en la necesidad de buscar acuerdos para superar la “crisis institucional, política y social”, mientras que González destacó su urgencia, dado que el país lleva “cuatro o cinco años en emergencia”. “Igual que González y este humilde presidente se ponen de acuerdo para vender a Extremadura en el mundo, no entiendo que el PP y el PSOE no se pongan de acuerdo para vender España en el mundo”, consideró Monago, identificando su desayuno informativo con González como un “símbolo para España”.

El presidente extremeño, que abogó por priorizar la búsqueda de soluciones por delante de las ideologías, y destacó algunas de sus propuestas “desde el centralismo” (como “bajar impuestos a los ricos” o “mantener la extra de los funcionarios”), insistió en la necesidad de la recuperación de un gran acuerdo a nivel nacional, al estilo de los Pactos de la Moncloa de 1977, como avanzó este lunes en un artículo en EL PAÍS. González respaldó esa propuesta considerando que aquel acuerdo supuso, sobre todo, “un cambio en el estado de ánimo”, transmitiendo la idea de “buscar la verdad compartida”.

“Pido a mis compañeros de partido y a los de tu partido [en alusión al PP de Monago] que empiecen a ponerse de acuerdo cuanto antes”, dijo el socialista. “Ahora que se critica la Transición, necesitamos otro periodo de 25 o 30 años con una base compartida”. Monago apuntó que ambos, desde el PP y el PSOE respectivamente, fueron los primeros en plantear la idea de un gran acuerdo.

Además, Felipe González se pronunció sobre la Monarquía, que defendió a pesar de su escaso “sentimiento monárquico” por su repercusión internacional y “los servicios que debe prestar”. “No tengo sentimiento monárquico, pero las dos experiencias republicanas no nos han ido muy bien”. Además, se mostró partidario de adelgazar la Administración por la vía de suprimir las Diputaciones, como en 2011 planteó Alfredo Pérez Rubalcaba, porque, a su juicio, “no se pueden mantener cuatro niveles administrativos”.

En cuanto al PSOE, González admitió que es difícil “pasar la travesía del desierto”, y reconoció que no sabría cómo actuar si estuviera en el lugar de Rubalcaba. Desde su punto de vista, tanto el Gobierno como la oposición se están desgastando y eso, dijo, “puede llevar al populismo o a la arbitrariedad”.