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El Gobierno contestará al desafío de Mas “con la Constitución y las leyes”

Santamaría alude con claridad, aunque sin citarlo, al 'plan Ibarretxe' para apuntar lo que podría ocurrir si el presidente catalán insiste en sus planes

Sáenz de Santamaría, junto a Gallardón y Soria, tras el Consejo de Ministros.
Sáenz de Santamaría, junto a Gallardón y Soria, tras el Consejo de Ministros.

Después de tres días de respuestas esquivas sobre la crisis abierta en Cataluña, que apelaban a la “responsabilidad”, y de mensajes contradictorios o al menos muy distintos —Alberto Ruiz-Gallardón más suave y Dolores de Cospedal mucho más dura— llegó la contestación oficial a Artur Mas. Y no apunta a una posibilidad de encuentro. Soraya Sáenz de Santamaría, la vicepresidenta, aseguró ayer tras el Consejo de Ministros que el Gobierno responderá al desafío independentista de Artur Mas “con la Constitución y las leyes”. Esto es, no hay posibilidad de acuerdo, porque todo lo que plantea el nacionalismo catalán implica reformas constitucionales. Por si no había quedado suficientemente clara esa idea, Sáenz de Santamaría aludió con claridad, aunque sin citarlo expresamente, al plan Ibarretxe y su final para apuntar lo que podría pasar si Mas insiste en ir por la vía de planteamientos fuera de la Constitución.

“¿Cree factible la reforma constitucional que plantea Artur Mas?”, le preguntaron. “Sobre ese asunto solo quiero recordar los precedentes al respecto. Un gobernante debe acertar en las prioridades”, sentenció. La referencia al plan Ibarretxe era innegable. Este proyecto, que incluía la idea de Euskadi como “Estado propio” dentro de España, fue llevado por el lehendakari al Congreso de los Diputados en febrero de 2005. El PP intentó que ni siquiera se tramitara. Pero José Luis Rodríguez Zapatero decidió que entrara en la Cámara y se votara. Se rechazó por 313 votos en contra, 29 a favor y dos abstenciones.

El mensaje del Ejecutivo es claro: si Mas quiere seguir adelante, cualquier propuesta será rechazada por la mayoría absoluta del PP, a la que sumaría con probabilidad el PSOE. Precisamente ayer, Íñigo Urkullu, líder del PNV, anunció que recuperará “algunos aspectos” del plan Ibarretxe y también planteará un referéndum. Después de la ofensiva catalana viene por tanto la vasca.

A pesar de que hay contactos entre el PP y CiU para intentar suavizar el choque y buscar una salida, Sáenz de Santamaría fue especialmente contundente ayer con el asunto catalán. Incluso planteó que esta ofensiva independentista puede ahuyentar a los inversores internacionales. “Quiero apelar a la responsabilidad. En un momento muy difícil de crisis como este necesitamos estabilidad, y algunas posiciones no contribuyen”. “No sé si algunos”, dijo en referencia clara a Mas, “son conscientes del perjuicio económico que propuestas como esta pueden causar a los ciudadanos”. “El mundo va por otro lado, por trabajar juntos para resolver la crisis. Hay muchos ciudadanos sorprendidos por este debate ajeno a sus preocupaciones. Y fuera los inversores están muy atentos. Creo que uno tiene que saber para quién gobierna, y cuáles son los principales problemas, y sobre todo no distraerse ni distraer la atención de la crisis y la necesidad de crear empleo”.