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ANÁLISIS

Rajoy ya controla el PP, pero nada más

El anterior Consejo de Política Fiscal, hace solo 15 días, desató la inquietud en La Moncloa y en el PP. Quedó claro que el Gobierno ya no controlaba ni siquiera a todas las comunidades en manos de este partido, la enorme mayoría. Mariano Rajoy decidió que eso no podía volver a suceder. Y puso toda la presión posible, convocó a todos sus barones, los encerró casi seis horas en la sede de la calle de Génova hasta que logró que volviera el bloque. Y lo logró. Uno tras otro, todos los consejeros del PP se olvidaron ayer de las duras críticas que lanzaron la semana pasada y fueron una piña.

Pero a Rajoy ya no le vale con controlar el PP. A Europa y a los mercados, su gran y casi única preocupación, según coinciden en su entorno, no le interesa quién gobierna en cada comunidad. Quiere saber que Rajoy controla a todas las autonomías, sean del color que sean. El presidente se ha concentrado en su partido pero se le ha escapado todo lo demás. Y el mensaje que se trasladó ayer, con las dos mayores comunidades españolas, Cataluña y Andalucía, dando un clarísimo portazo al Gobierno mientras en las cancillerías se están negociando las fórmulas para evitar o no un nuevo rescate de España, es un duro golpe para el Ejecutivo.

Cristóbal Montoro se esforzó, como hace siempre, por convencer a los mercados y los analistas de que no importa lo que vote cada uno porque todas van a cumplir. La idea que traslada el Gobierno a todos los inversores y a las demás cancillerías es que el Ejecutivo tiene la sartén por el mango, que con la nueva ley de estabilidad puede forzar a las autonomías, que no hay manera de que vayan a su aire. Pero el mensaje político de Cataluña y Andalucía es muy claro. Y no es fácil de gestionar para el Ejecutivo.