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la agenda internacional del presidente

Rajoy con Alemania: “La austeridad no es de Merkel, es de toda la UE”

El presidente defiende que cumplir los objetivos de déficit sí estimula la economía y ayuda a crear empleo

El Ejecutivo del PP se ve ya como posible nuevo socio preferente de la canciller

Rajoy recibe en La Moncloa a Rasmussen. Ampliar foto
Rajoy recibe en La Moncloa a Rasmussen. El País

El presidente del Gobierno entró de lleno este jueves en el debate que recorre Europa en las últimas horas: la posibilidad de replantear la intensidad de los recortes porque buena parte de las economías del continente están ya en recesión, algo que la austeridad agrava. La expectación ante las elecciones francesas del 6 de mayo es máxima, por si cambian el equilibrio de poderes. Varios presidentes admiten ya abiertamente que la austeridad sola no vale. El círculo parece estrecharse sobre Angela Merkel, la principal defensora de la austeridad a ultranza. Rajoy, en su estilo, dio una de cal y una de arena, pero ofreció un capote bastante claro a la canciller alemana.

“La política de austeridad no es de Angela Merkel”, contestó el presidente a una pregunta específica en una rueda de prensa con Anders Fogh Rasmussen, secretario general de la OTAN. “Cuando entramos en el euro, asumimos unos compromisos, entre ellos tener unas cuentas públicas saneadas. Y los ratificó el Gobierno de Zapatero. La política de austeridad no es de Merkel, es de la UE, del euro, de un proyecto en el que todos estamos porque así lo hemos querido voluntariamente”.

El presidente se distancia así de quienes plantean dudas sobre el cumplimiento del objetivo de déficit del 3% en 2013. Mario Monti, el primer ministro italiano, con quien Rajoy ya ha tenido varios choques dialécticos, ha planteado abiertamente un retraso a 2014 o 2015 de su objetivo de equilibrio fiscal. El presidente podría referirse a él o a Alfredo Pérez Rubalcaba cuando dijo: “No hagamos ahora debates menores, que si uno dice que voy a retrasar un año, no. Intentemos explicar la verdad de las cosas. Si gastas más de lo que ingresas, ese dinero hay que pedirlo. Ya sé que le estamos pidiendo a los españoles muchos esfuerzos, pero es lo que hay que hacer si queremos empezar a crecer pronto”.

Aunque buena parte de su Gobierno admite en privado que el triunfo de François Hollande podría ser positivo para España, el entorno más cercano de Rajoy insiste en su estrategia inicial de acercarse todo lo posible a Merkel. Y el presidente pareció dar alas a ese sector proalemán de su Ejecutivo. De hecho, algunos miembros del Gobierno señalan que Rajoy podría convertirse, si gana Hollande, en un socio preferente de Merkel. Aunque nadie en realidad sabe qué piensa realmente Rajoy, y él siempre da alas a todas las posiciones.

En esa línea de acercamiento con los alemanes, se trabaja mucho la relación que el PP mantiene con la CDU, el partido de Merkel, lo que hace que constantemente haya visitas de altos dirigentes de ese partido que en España son interpretadas como una especie de misión de vigilancia. El próximo lunes, en un claro gesto político, la fundación Konrad Adenauer, de la CDU, ha organizado en Santiago de Compostela unas jornadas en las que participará nada menos que el hombre clave del Gobierno de Merkel, Wolfgang Schaüble, todopoderoso ministro de Economía, y Luis de Guindos, su homólogo español. Schaüble ya ha hecho varios gestos de apoyo a las políticas de recortes en España.

Siempre en esa línea, progermana, Rajoy defendió varias veces que él cree firmemente en esa política de austeridad que tantas críticas está recibiendo en Europa y fuera del continente entre analistas de todas las tendencias. Aunque también dejó espacio para el otro discurso, el de las políticas de crecimiento. Claro que mientras otros cuando hablan de eso se refieren a planes de estímulo con dinero público, él se refiere a sus reformas estructurales, como la laboral.

“A mí no me cuesta nada hacer este discurso [el de la austeridad], porque es lo que he defendido siempre”, señaló el presidente. “En la oposición dije cuidado con el gasto público desmesurado, y hagamos reformas para el crecimiento. Sigo defendiendo lo mismo. Por eso hemos hecho los Presupuestos más austeros de la democracia. Lo hago porque tengo que hacerlo. Hay países a los que no le financian el déficit. Pero también hacemos reformas, y vamos a seguir haciéndolas”. El mensaje del presidente es claro: él insiste en que va a cumplir el objetivo de déficit y no quiere oír hablar de replanteamientos.