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"Hemos pasado del miedo a la angustia"

Tras su batacazo electoral del 20-N, Alfredo Pérez Rubalcaba (Solares, Cantabria, 1951) cree que el resultado en Andalucía y Asturias es el inicio de una “suave recuperación”. El Gobierno del PP, sostiene, está sufriendo un desgaste acelerado.

Alfredo Pérez Rubalcaba, secretario general del PSOE. Ampliar foto
Alfredo Pérez Rubalcaba, secretario general del PSOE.

Pregunta. Tres días antes de las elecciones generales usted declaró a EL PAÍS: “Me preocupa que la derecha se alce con el poder absoluto”. ¿Ha sido para tanto?

Respuesta. Sí. Hemos pasado del miedo, que lo había, a la angustia. De una esperanza tenue a la desesperanza profunda. Se están adoptando medidas de forma precipitada, improvisada, que afectan de manera irreversible a la sociedad española. Si hoy quitas profesores de la educación pública estás afectando a la preparación de una o dos generaciones. Es ahora cuando se está decidiendo el futuro de esos jóvenes, y de nada les serviría que dentro de cuatro años un Gobierno diferente repusiera el número de profesores. Otro ejemplo: la reforma laboral reduce drásticamente los derechos de los trabajadores en España, e introduce cambios profundos que suponen la quiebra de consensos afianzados en nuestra sociedad. Cambios que hacen sin dialogar con nadie. El problema ya no es que no dialoguen con la oposición, es que no dialogan ni con los sindicatos ni con las comunidades. Se constata lo que yo temía: Rajoy ha confundido la mayoría absoluta con un cheque en blanco para hacer lo que quiera.

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P. ¿Hasta qué punto no está tomando el Gobierno estas medidas por la situación catastrófica que ustedes le dejaron?

R. ¿Se refiere a la Comunidad Valenciana? Lo de la herencia recibida es un recurso tramposo. Una excusa que le sirve al Gobierno para justificar todo lo que hace. Rajoy fue incapaz de explicar en Bruselas que el déficit excesivo de las comunidades se debió al parón en la economía, que generó una caída de ingresos. El Estado pudo recuperar esos ingresos con el impuesto de sociedades, pero las comunidades no, porque su margen de maniobra con los impuestos es limitado. En lugar de explicar eso y pedir para España un trato específico de acuerdo a nuestra situación, Rajoy nos helenizó, y lo digo sin querer faltar el respeto a nadie. Todo ello ha restado credibilidad a la economía española. Ese recurso de echar la culpa a los de antes —que además no se compadece con datos como los conocidos de la Comunidad Valenciana, donde el PP lleva gobernando 17 años—, además de ser falso, ha sido muy negativo para la imagen de España.

P. ¿Por qué siguen atacando los mercados a España?

R. Creo que hay desconfianza en la economía española. Es verdad que no viene de ahora. Decir que la desconfianza es producto de los 100 días de Rajoy me parece un exceso en el que no voy a incurrir. Pero es cierto que los 100 días de Rajoy no han aumentado la confianza en la economía española sino al revés: han aumentado la desconfianza. Después de 100 días de Rajoy, todo está peor en España. Y, por supuesto, tiene que ver con su ocultación interesada de los Presupuestos para facilitarle el camino a Javier Arenas en las elecciones andaluzas. Al final, Rajoy no logró que los andaluces confiaran en Arenas, pero sí logró que el mundo desconfiara más de España.

P. ¿Hay una manera distinta de hacer los Presupuestos para que cuadren gastos e ingresos y se cumpla el déficit del 5,3%?

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R. Hay otros ingresos que puedes tocar. Puedes quitar las desgravaciones fiscales por vivienda, que el PP ha extendido a las rentas superiores a 26.000 euros, y dedicar ese dinero a I+D+i. Puedes no subir el impuesto del IRPF y crear un impuesto sobre la riqueza, sobre grandes fortunas. Hay varios modelos en Europa: el francés, o el que Nick Clegg propone aplicar en Gran Bretaña. También puedes poner un impuesto a los fumadores y al alcohol para financiar la sanidad. O un impuesto sobre las energías maduras, como la nuclear. Puedes cambiar el impuesto de sociedades…

P. ¿Por dónde ahorraría?

R. El Gobierno está imponiendo a las comunidades recortes en sanidad y educación; imponiendo, no acordando. Si de lo que se trata es de revisar la financiación del Estado de bienestar manteniendo los derechos, para eso hace falta un gran consenso. Creo que se pueden mantener los derechos en materia de educación y sanidad, y gestionar mejor el Estado de bienestar. Y hay ministerios que deben reajustar sus gastos, por ejemplo Defensa…

P. Pero ese ministerio tiene un gasto fijo e intocable: el pago de la inmensa deuda (26.000 millones) por la compra de armamento en los últimos años.

Derogaremos la reforma laboral y el ‘medicamentazo’

cuando gobernemos

R. Las deudas son renegociables, todos los días vemos cómo se renegocian. Y hay debates que pueden abrirse; por ejemplo, el del tamaño de nuestras Fuerzas Armadas. Hace muy poco lo hizo Alemania. El otro día oí al ministro de Defensa una reflexión que me parece pertinente: ¿cuánto tiempo más vamos a estar en Líbano? Que eso es mucho dinero…

P. Y en Afganistán. ¿Adelantaría la retirada de las tropas?

R. En Afganistán yo no haría nada que no fuera pactado con nuestros aliados en esa misión.

P. ¿Insiste todavía en que hay que aplazar dos años el objetivo de reducción del déficit al 3%?

Comprendo que Patxi López pida el acercamiento de los presos de ETA

R. Dije en campaña que el objetivo de déficit para 2012 (4,4%) no se iba a cumplir y que habría que negociar con Europa un objetivo más flexible. No se ha hecho bien, pero se ha hecho. Dije eso y me llamaron antipatriota. Y dije que no íbamos a cumplir el 3% [en 2013] y que por tanto habría que aplazarlo dos años. Hace muy poco leí esta misma idea en el Financial Times. Y en estos días hemos sabido que Italia también se plantea algo parecido. Es evidente que eso hay que hacerlo. Necesitamos más tiempo. Asimismo dije que hacía falta un Plan Marshall para estimular el crecimiento en Europa, y esta idea ha aparecido en la campaña francesa, en una propuesta de François Hollande. A continuación digo: entiendo que el Gobierno sea prudente en la expresión pública de este tipo de cosas. Pero una cosa es ser prudente y otra es que Rajoy debería haber ido a Bruselas a decir que España con esta senda de ajuste no va a salir de la crisis sino que va a profundizar en la recesión.

P. Le podrían llamar a usted imprudente por pedir aplazar dos años el cumplimiento del déficit.

R. Lo imprudente es comprometerse a hacer cosas que sabes que no vas a cumplir, como ha hecho Rajoy.

P. ¿España está en riesgo de intervención?

Me gustaría haber limitado yo el sueldo a los banqueros. Rajoy acertó en eso

R. No. En todo caso, quiero reiterar algo: necesitamos crecer para pagar nuestras deudas.

P. Usted pide al Gobierno que rectifique la reforma laboral tras la huelga, pero ustedes hicieron una reforma laboral y no rectificaron pese a que hubo una huelga.

R. Lo que ha hecho el Gobierno es mucho más que una reforma laboral. En España ha habido otras reformas, algunas con rechazo sindical, y no siempre se han solucionado con acuerdos. Pero aquí lo que se cuestiona es la esencia misma de ese sistema, que es la negociación colectiva. Es un sistema que genera confianza, que es un plus inestimable en situaciones de crisis. Nosotros hicimos una reforma del sistema de pensiones; ahora nadie habla de ello, pero fue una buena reforma. En aquel momento, la OCDE, el FMI y Bruselas fijaban unos objetivos inalcanzables respecto a nuestro sistema de pensiones, y sin embargo todo el mundo dio por buena la reforma porque iba acordada. El acuerdo social también es confianza. España ha tenido una conflictividad laboral bajísima porque ha habido muchos acuerdos; precisamente lo que ahora se pone en cuestión.

P. ¿Esta reforma laboral es la que pidió por carta el Banco Central Europeo a Zapatero y que no hizo y a cambio pactó la reforma constitucional sobre estabilidad presupuestaria?

R. Yo no vi la carta y no sé si en la carta se hablaba o no de reforma laboral. Pero sí creo que esta es la única medida que el Gobierno no ha improvisado. El decreto ley de la reforma laboral no está hecho en una tarde. Ahí sí que había un plan. Lo mínimo que se puede decir de un Gobierno que convoca una reunión apresurada para luego anunciar casi de tapadillo un recorte de 10.000 millones en sanidad y educación es que ha perdido el norte. Esa reunión vespertina pasará al Guinness de las improvisaciones políticas. Van de ocurrencia en ocurrencia.

P. ¿No sabe si la reforma laboral la exigió Bruselas?

R. El Gobierno ha hecho la reforma laboral que ha querido. Cuando los socialistas volvamos al Gobierno recuperaremos los derechos de los trabajadores que este Gobierno ha eliminado, aunque el daño en algunos casos será difícilmente reversible.

P. ¿Derogarán el medicamentazo?

R. No estoy de acuerdo con que los pensionistas paguen. Y, por tanto, cuando regresemos al Gobierno lo quitaremos. Creo que hay mecanismos alternativos para ahorrar en el gasto farmacéutico. Y, por cierto, todavía estoy esperando una explicación del Gobierno de por qué no le gusta el sistema de subasta de la Junta de Andalucía para conseguir mejores precios, que demuestra que hay un margen para bajar el gasto farmacéutico sin necesidad de recurrir a que los pensionistas paguen. A los pensionistas españoles se les está engañando. El único titular que dio Rajoy en su debate de investidura fue: “Subiré las pensiones”. Pero no es verdad, porque a continuación subió el IRPF y ahora les hace pagar por los medicamentos. Es decir, baja las pensiones. Con un agravante: el pensionista paga en función de su enfermedad, cuanto más enfermo, más paga. No solo es injusto, es un completo disparate.

P. ¿Quién tiene más culpa de los cinco millones de parados: la crisis, los sindicatos, los empresarios o el Gobierno socialista?

R. Es evidente que la culpa está repartida. Que la crisis es mundial está claro. Que tiene en España características singulares, básicamente la burbuja inmobiliaria, también. Es cierto que el Gobierno del PP provocó esta burbuja, como lo es que el del PSOE no la supo pinchar a tiempo. Es evidente que el sector financiero no quiso ver que tenía activos tóxicos en sus balances, y también que muchos empresarios han hecho beneficios al calor de la burbuja. Es decir, la burbuja inmobiliaria está en el origen de la mayoría de nuestros males pero sin olvidar que la crisis financiera es mundial, que afecta especialmente a Europa y que España la sufre como parte importante de esa economía globalizada que es.

P. ¿Es necesario criticar a Merkel desde la oposición e imposible desde el Gobierno?

R. Yo creo que la política alemana, que es la que en estos momentos marca a toda Europa, nos lleva a una situación imposible. Y no lo digo yo. Esta semana, un diario muy influyente en todo el mundo decía que las imposiciones de Alemania están llevando a una situación muy difícil a España. Yo lo pienso así. De la misma manera que estoy convencido de que una victoria de Hollande en las elecciones francesas beneficiará a la izquierda europea, y a España en su conjunto. Los socialistas europeos estamos coordinando iniciativas, como un protocolo adicional al pacto fiscal, que incluyen medidas para estimular el crecimiento, y una petición adicional a Alemania: que estimule su demanda, su propio crecimiento.

P. ¿Qué le parece la expropiación de YPF?

R. Una malísima decisión para todo el mundo. Para Repsol, por supuesto; para España, pero también para Argentina. No creo que hoy la confianza del mundo y de los inversores en Argentina sea mayor que hace unos días, más bien muchísimo menor, y eso es algo que un país acaba por pagar.

P. ¿Había formas de gestionar la situación distintas a como lo ha hecho el Gobierno del PP?

R. No me gustaría en este momento tan delicado entrar en una crítica al Gobierno. No haré lo mismo que Rajoy, cuando en 2007, ante una dificultad parecida con Argelia, acusó a la política exterior española de ser la culpable de la situación. Aunque es verdad que cambiar al embajador en Argentina en mitad de la crisis, como ha hecho el Gobierno, no parece una buena decisión. Sin duda, el Gobierno español podría haber hecho algunas cosas de manera distinta. Dicho lo cual, no es el momento de criticar al Gobierno, ni siquiera por no llamar a la oposición para explicar lo que estaba pasando. La culpa de la decisión del Gobierno argentino es del Gobierno argentino.

P. ¿Comparte usted la opinión del lehendakari sobre la necesidad de acercar presos de ETA a cárceles del País Vasco?

R. Voy a apoyar al Gobierno en materia antiterrorista. Cosa distinta es que comprendo las peticiones del lehendakari, que recogen un sentir ampliamente mayoritario de los ciudadanos vascos.

P. ¿No acercar presos complica la gestión del final de ETA?

R. (Silencio)

P. ¿Cómo se traduce ese silencio?

R. La política penitenciaria es parte de la política antiterrorista. Y es evidente que la política antiterrorista no debe ser la misma cuando ETA mataba que cuando ha decidido abandonar definitivamente la violencia. El propio Gobierno ha reconocido que esa política hay que actualizarla y adecuarla, y los ritmos de esa actualización y adecuación corresponden al Gobierno.

P. ¿Le gustaría un Gobierno de coalición con IU para Asturias y Andalucía?

R. Me parece que es la solución más razonable y más conveniente para Andalucía, para Asturias y para el conjunto de España. Pienso que tanto Pepe Griñán como Javier Fernández, si como espero gobierna en Asturias, van a demostrar que hay fórmulas diferentes para salir de la crisis, y eso igual hace cambiar algunas decisiones del Gobierno de Rajoy.

P. ¿Cuál ha sido la peor y la mejor medida en los primeros 100 días del Gobierno de Rajoy?

R. La peor es la reforma laboral. Y el recorte educativo es un desastre para el futuro. Y me parece intolerable la amnistía fiscal. Y la mejor, yo creo que estuvo acertado en fijar un límite a los sueldos de los banqueros que tienen ayudas públicas.

P. ¿Por qué no lo hicieron ustedes?

R. Tomamos alguna medida en la Ley de Economía Sostenible. En todo caso, no le oculto que es una decisión que me gustaría haber adoptado yo.

P. ¿Cuál es el peor ministro?

R. El de Educación. Por las formas y por el fondo. Porque se estrenó faltando el respeto a unos estudiantes que se quejaban de pasar frío en clase y ha continuado denostando a toda la Universidad española. Es el abanderado de unos recortes educativos brutales, sin precedentes, que hipotecan el futuro de varias generaciones. Unos recortes injustos y, permítame la expresión, estúpidos. Lo ha dicho el New York Times: arruinar la formación de los trabajadores futuros para pagar la burbuja del pasado es un disparate económico. Yo añado: y social.

P. El Gobierno modifica por decreto el sistema de nombramiento del presidente de RTVE para no necesitar el apoyo del PSOE. ¿Qué le parece?

R. El Gobierno ha dado un golpe institucional para convertir la televisión pública en la televisión del PP. Es una decisión intolerable que además se hace con la disculpa de una patraña. No había bloqueo en la negociación. El miércoles 11 de abril me vi sorprendido en mi buena fe cuando el presidente desveló la existencia de una reunión celebrada el 22 de febrero para hablar de los nombramientos en distintas instituciones. Al día siguiente, el jueves 12, le envié una carta para recordarle los acuerdos alcanzados en aquella reunión y manifestarle mi voluntad de continuar las negociaciones para llevar a cabo los nombramientos antes del verano, empezando por RTVE. Pasadas las elecciones andaluzas y asturianas, a la espera de una llamada del presidente para continuar la negociación, me encontré con una acusación de bloqueo. Una mentira, ahora veo con qué intención. Una mentira maliciosa.

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