Niños de “dosis cero”: más de 17 millones de menores no reciben ninguna vacuna

La Alianza Global para las Vacunas lanza una nueva iniciativa para llegar a niños sin inmunizar en comunidades marginadas. En 2021, Unicef inoculó a casi la mitad de los menores del mundo

Un niño de dos años y sospechoso de padecer sarampión y neumonía, recibe atención médica en una clínica de Yola, en el Estado de Adamawa, al noreste de Nigeria.
Un niño de dos años y sospechoso de padecer sarampión y neumonía, recibe atención médica en una clínica de Yola, en el Estado de Adamawa, al noreste de Nigeria.Modola (UNICEF)

Aunque la pandemia ha demostrado la importancia de la inmunización para proteger la salud y prevenir brotes, millones de niños siguen sin recibir vacunas ya existentes contra enfermedades mortales como la neumonía, la diarrea, la poliomielitis o el sarampión. En 2020, al menos 17,1 millones de niños en el mundo no recibieron ni una sola dosis de ninguna vacuna, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef. Son 3,5 millones más que en 2019, y se les conoce como niños de “dosis cero”.

Los más pobres y marginados, que suelen ser los que más necesitan las inmunizaciones, siguen siendo los que menos probabilidades tienen de recibirlas. La mayoría viven en países afectados por conflictos, en campos de refugiados, en barrios urbanos marginales o en zonas remotas a las que es difícil acceder. Desde la Alianza Global para la Inmunización y la Vacunación (Gavi, por sus siglas en inglés) lamentan que, a pesar de los avances, millones de menores todavía se queden atrás. De los 17,1 millones de niños no inmunizados en 2020, este organismo calcula que 12,4 vivían países de bajos ingresos y no recibieron una sola dosis, “dejándolos así vulnerables a algunas de las enfermedades más mortales del mundo”, subraya Cirũ Kariũki, portavoz de la organización. Por este motivo, la Alianza lanzó a finales de junio el Programa de inmunización de dosis cero (ZIP).

Se trata de una nueva iniciativa que proporcionará a dos consorcios de organizaciones hasta 100 millones de dólares estadounidenses (casi 95 millones de euros) para que encuentren y atiendan, durante los próximos dos años y medio, a los niños que no han recibido ni una sola inyección en las regiones del Sahel y el Cuerno de África. En el Sahel, World Vision encabezará a las entidades encargadas de arrojar luz sobre los puntos ciegos de la inmunización en Burkina Faso, Camerún, República Centroafricana (RCA), Chad, Níger, Nigeria y Malí. En el Cuerno de África, el Comité Internacional de Rescate (IRC) liderará una red de socios que llegue a las poblaciones vulnerables de “dosis cero” en Etiopía, Somalia, Sudán del Sur y Sudán. En los 11 países objetivo había, en 2020, más de cuatro millones de niños sin inmunizar.

En los 11 países objetivo había, en 2020, más de cuatro millones de niños que no recibieron ni una sola dosis de ninguna vacuna

La iniciativa, que forma parte del nuevo Fondo Acelerador de Equidad de 500 millones de dólares estadounidenses (casi 475 millones de euros) de Gavi, comenzará con una fase inicial de tres meses, durante la cual se identificará a los niños de “dosis cero” y las barreras que impiden el acceso a la inmunización. Los menores que viven en áreas fuera del alcance del Gobierno, así como las poblaciones móviles y los refugiados que se mueven a través de las fronteras, tendrán prioridad en el alcance. Al terminar esta etapa se acordarán planes de trabajo detallados y objetivos de la iniciativa. Los gobiernos, asegura la Alianza, jugarán un papel central en las fases de inicio e implementación y estarán involucrados en los procesos de toma de decisiones.

¿Por qué es importante la vacunación?

“Más allá de sus capacidades para salvar vidas, la inmunización permite que las naciones prosperen”, asegura la portavoz de Gavi, que recuerda que desde su creación en el año 2000, la Alianza ha ayudado a vacunar a 900 millones de niños en los países más pobres del mundo, evitando más de 15 millones de muertes futuras. Esto, puntualiza, ha ayudado a reducir a la mitad la mortalidad infantil en 73 países de bajos ingresos. “Los beneficios no terminan ahí: a medida que los niños se vuelven más saludables, ellos, sus familias, comunidades y países tienen más posibilidades de ser económicamente prósperos y socialmente estables”. La organización calcula que, por cada dólar estadounidense invertido en inmunización en los países apoyados por Gavi en el período 2021-2030, se ahorran 21 dólares en costos de atención médica y pérdida de salarios y de productividad debido a enfermedades y muertes.

Por cada dólar invertido en inmunización se ahorran 21 dólares en costos de atención médica y pérdida de salarios y de productividad debido a enfermedades y muertes, según la Alianza para las vacunas

La inmunización también ayuda a mejorar la seguridad sanitaria mundial, señala la Alianza, en un momento de desafíos globales como el cambio climático, el crecimiento de la población, la urbanización, la migración humana, la fragilidad y los conflictos. Ampliar la cobertura de vacunación y mejorar sus sistemas de salud vuelve a los países más capaces de prevenir brotes de enfermedades, y protege a millones de personas en todo el mundo, concluye la portavoz de Gavi.

En 2021, Unicef vacunó a casi la mitad de los menores del mundo

Si alguien tiene algo que aportar sobre la cuestión es Unicef. En colaboración con sus aliados, suministra vacunas que llegan al 45% de los niños menores de cinco años de todo el mundo. En más de 100 países, trabajan con los gobiernos, el sector privado, las organizaciones no gubernamentales y otros organismos de la ONU para implicar a las comunidades, comprar y distribuir vacunas, mantener la seguridad y la eficacia de los suministros, y asegurar que incluso las familias a las que es más difícil llegar dispongan de vacunas asequibles.

Blanca Carazo, responsable de Programas y Emergencias de Unicef España, profundiza en la gravedad de la situación: “En 2019 había 14 millones de niños menores de un año que no habían recibido ninguna dosis, y 5,7 que habían recibido una o dos, pero no habían completado la pauta. Un total de 17,9 millones. En 2020, esa cifra subió hasta los 23 millones. Si aumenta el número de bebés sin vacunar, no vamos bien”. Dicha situación le preocupa, puesto que, calcula, las vacunas salvan entre dos y tres millones de vidas cada año. En su opinión, son “una auténtica revolución” y “la mejor herramienta de salud pública”.

Según el último informe de Unicef España y la plataforma Political Watch presentado el martes de la semana pasada en Madrid, en los países pobres se han paralizado diversas campañas de inmunización por culpa del coronavirus. Según Carazo, el número de niños sin vacunar ha crecido por otras dos razones, aparte de la pandemia. Por un lado, unos sistemas de salud cada vez más frágiles que no aseguran el acceso a la inmunización. “Un 40% de estos niños viven en zonas de conflicto o de mucha fragilidad, se encuentran en campos de refugiados o se están desplazando, bien porque son nómadas o bien porque están huyendo”, desarrolla. Por el otro lado, una mayor desconfianza hacia las inyecciones y el consecuente auge de los movimientos antivacunas. “El 60% de niños no vacunados restante está distribuido, y hay un número no desdeñable de niños sin vacunar en países de ingresos medios”, afirma.

Según el estudio, los casos de sarampión aumentaron un 79% en los dos primeros meses de 2022, en comparación con el mismo periodo de 2021. “Se está vacunando menos contra esta enfermedad altamente contagiosa y para la que la vacuna es totalmente efectiva. Es peligroso, sobre todo en contextos de emergencia, puesto que la probabilidad de que un niño muera por sarampión puede llegar a un 30%. En un contexto normal, es de un 1%”, detalla Carazo, que aclara que la disminución de la vacunación se detecta fácilmente por los brotes que surgen en cuanto empieza a disminuir. Y pone como ejemplo el caso de Siria: la polio reapareció en 2014. Antes del conflicto, había un 90% de vacunación, pero, tras tres o cuatro años de guerra, se dejó de vacunar a los niños y surgieron los brotes.

Se está vacunando menos contra el sarampión, una enfermedad altamente contagiosa contra la que la vacuna es totalmente efectiva. Es peligroso, sobre todo en contextos de emergencia: la probabilidad de que un niño muera por sarampión puede llegar a un 30%. En un contexto normal, es de un 1%
Blanca Carazo, responsable de Programas y Emergencias de Unicef España

Para terminar, Carazo quiere dejar claro que Unicef está trabajando “muchísimo” para la vacunación contra la covid-19. De hecho, la organización es responsable de la distribución de dosis a los países de ingresos bajos. “Trabajamos con los Estados para que mejoren sus protocolos de inmunización y la cadena de frío, para que formen a sus profesionales, para que pongan agua y luz en los centros de salud. Esto tiene que servir para que, luego, los sistemas de salud y de vacunación en general sean mejores y lleguen a más niños”, concluye.

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