Relaciones Europa y África: sin energía para todos no hay desarrollo ni transición verde

Antes de la VI Cumbre entre la Unión Europea y la Unión Africana de febrero, sus líderes se reúnen para debatir temáticas básicas como el impacto del cambio climático o la desigualdad energética en ambos continentes. La mitad de los africanos no tiene o sufre carencia de electricidad

La mitad de los africanos sufre algún tipo de carencia de acceso a la electricidad.
La mitad de los africanos sufre algún tipo de carencia de acceso a la electricidad.MaxPixel's contributors

La separación es de apenas 14 kilómetros. Sin embargo, entre África y Europa pareciera que caben dos mundos completamente distintos. Energéticos, por ejemplo. En 2019, el continente africano –que representa el 17% de la población global– solo fue responsable del 3,4% del consumo de energía. En Europa, que acumula el 5,8% de los habitantes, este porcentaje rondaba el 10,4%. “África tiene soluciones concretas para algunos problemas concretos a lo que se está enfrentando. Pero la colaboración y el interés de Europa son claves. Juntos somos un equipo ganador”, aseguró el presidente de Senegal, Macky Sall en una de las reuniones virtuales convocadas recientemente por la Fundación África-Europa (AEF).

Esta red de líderes políticos y personalidades de la sociedad civil de ambos continentes, tras la que se encuentran la Fundación Mo Ibrahim, Friends of Europe, ONE Campaign o grandes organizaciones filantrópicas internacionales, entre otras, intenta favorecer los lazos y relaciones entre ambos continentes impulsando acciones y, en este caso, a través de diálogos, bajo el título Talking Africa-Europe sobre temáticas básicas y previas al encuentro de alto nivel como clima y energía o migraciones.

Iniciados un mes antes de la sexta cumbre entre la Unión Europea y la Unión Africana, prevista para el 17 y 18 de febrero, estos encuentros suponen un paso importante para allanar el camino hacia una asociación renovada entre los dos continentes que tienen mucho de lo que tratar. Los focos principales de la esperada cita –la V Cumbre UE/UA se celebró en 2017 en Abiyán (Costa de Marfil) y la pandemia ha ido retrasando este nuevo encuentro de alto nivel desde 2020– han mutado en este tiempo. Además de los citados clima y energía, migración y movilidad, hay otro asunto de salud global imprevisto y dominante en la agenda: el acceso y equidad en materia de vacunas anticovídicas, dado el fracaso de reparto global vivido hasta el día de hoy: en el inicio de 2022, la tasa media de inmunizados africanos era del 8%, según la OMS.

Pero la desigualdad tiene muchas ramas. La máxima la repitieron varios de los ponentes de esta ronda de diálogos previos: “No alcanzaremos los objetivos de transición energética global a menos que primero se cumplan los del acceso a la energía”. Las estadísticas parecen estar muy lejos de la meta. Aunque la situación ha mejorado en las 55 naciones evaluadas por el Índice de gobernanza de la Fundación Mo Ibrahim, un termómetro de la realidad y la calidad de la política africana y de sus gobernantes, sigue siendo el segundo indicador más bajo. Casi 600 millones de africanos no tienen acceso alguno o carecen de electricidad continua, el equivalente a casi el doble de la población norteamericana.

Casi 600 millones de africanos no tienen acceso o carecen de electricidad continua, un equivalente casi al doble de la población norteamericana

El consumo energético promedio de una persona en los Estados Unidos es aproximadamente 15 veces mayor que el de una persona en el África subsahariana. En esta región, el consumo anual de energía per cápita es de alrededor de 350 kilovatios-hora (kWh), que es menos de la electricidad necesaria para hacer funcionar un gran refrigerador, según datos de Naciones Unidas.

Varios de los dirigentes que participaron en el encuentro virtual señalaron que ya no hay tiempo para más promesas. Convencidos de que las soluciones tienen que estudiarse desde la perspectiva de los afectados, insistieron en “no empezar la casa por el tejado”. “No deberíamos añadir una injusticia adicional sobre los hombros de África al dejar de subsidiar los combustibles fósiles como se decidió en la COP26″, se aseveró. En respuesta a esta recurrente petición de los representantes africanos, Frans Timmermans, vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea consideró que este es un “puente hacia la neutralidad climática, pero solo si reemplaza al carbón y si las inversiones están listas para el hidrógeno”.

Una de las defensoras de incluir el gas en la ecuación hacia la transición energética fue Damilola Ogunbiyi, CEO y Representante Especial del Secretario General de la ONU para Energía Sostenible para Todos, quien reconoce que es un tema “sensible”, pero crucial a ser tratado. “Las energías renovables no surgen mágicamente”, sentenció en una entrevista posterior al evento, “para quien no tiene acceso a la energía, ni siquiera hay transición de la que hablar”.

Durante demasiado tiempo, coincidieron, la narrativa se ha centrado en lograr que las economías emergentes se alejen de los combustibles fósiles. “Esto implica ignorar las realidades que enfrentan estas naciones a la hora de proporcionar energía confiable y adecuada, soluciones limpias para cocinar, e impulsar las aspiraciones de miles de millones de personas de vivir vidas modernas y dignas”, criticó. Ogunbiyi, también copresidente de ONU-Energía, argumentó que hay muchos conceptos erróneos sobre el gas, pero tiene que ser parte de los Planes de Transición Energética “para cambiar este imaginario”.

Tanto Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, como Thierry Breton, comisario europeo para el Mercado Interior, coincidieron. “Queremos más prosperidad en África y en Europa, teniendo en cuenta los desafíos globales: cambio climático, evolución digital, energía, infraestructura, salud”, dijo el primero. “Debemos escuchar a África en lo que respecta a sus necesidades energéticas. Eso es lo primero. Nuestra estrategia tiene que ir por el mismo camino”, añadió Breton. Porque, sin luz, una pata básica del desarrollo, muchas otras cosas no serán posibles. Próximos diálogos intercontinentales hablarán de ello.

La Fundación África-Europa ha mantenido diálogos constantes entre su red de miembros durante el último año para explorar los retos y oportunidades en el horizonte. “Nuestros intercambios, junto con la consulta mundial #reimagineAfricaEurope, han evidenciado el creciente interés por una asociación más profunda entre los pueblos de África y Europa; una que incluya a la sociedad civil, a las ciudades y las autoridades locales, al sector privado y a los jóvenes. En este contexto, la próxima Cumbre UA-UE representa un hito importante hacia nuestro futuro común”, aseguran. Sus prioridades: fomentar la inclusión económica, situar a las nuevas generaciones en el centro y abordar siempre el nexo entre el clima y la salud.

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