Los que sí perdieron la Guerra Civil
Los lectores y las lectoras escriben sobre las interpretaciones de la Historia, el decreto ómnibus, la misa funeral de Huelva por las víctimas de Adamuz, y el coste personal de ser autónomo

La Guerra Civil la ganaron los militares rebeldes y la perdió el ejército republicano, en el que combatieron mis dos abuelos. En mi familia siempre supimos que nosotros éramos del bando de los vencidos. Y que vivíamos mucho peor que los que la habían ganado. La jornada sobre la guerra civil titulada La Guerra Civil que todos perdimos no deja de ser un nuevo intento de blanquear el golpe militar de 1936 y la represión posterior del régimen franquista. No se puede ser equidistante entre los que se levantaron contra el gobierno legal de la República y los que la defendieron. Que hubo un golpe de Estado contra la legalidad y que Franco fue un dictador criminal son certezas históricas referidas en múltiples tratados sin la más mínima duda. Y no, quien escribe esos textos no son exaltados ultraizquierdistas, sino respetables expertos y profesores, muchos de ellos de prestigiosas universidades nacionales y extranjeras. Necesitamos más educación sobre la Guerra Civil y el franquismo y menos debates sesgados que solo sirven para confundir y dar alas a la ultraderecha heredera de los que sí que ganaron esa guerra.
Gregorio Garrido Cantarero. Getafe(Madrid)
Decreto ómnibus
Yo hoy me siento muy mayor. Ya no puedo aprender más tecnicismos sobre los trenes, preocuparme por si sale adelante el acuerdo comercial entre la India y la UE, si bajan los aranceles, las pensiones, si terminan las borrascas, las guerras, etc. Pero el martes, cuando la derecha parlamentaria tumbó el decreto ómnibus “para beneficio de todos” ya no pude más. Llegué al punto de soltar exabruptos a la televisión por vez primera. Si les está pasando lo mismo a otros lectores, que sepan que no están solos.
Ana Maria Arcay Rey. Madrid
¿Ciudadanos o feligreses?
Vi la retransmisión por TVE de la misa funeral por las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz. Hizo su entrada el jefe del Estado y sonó el himno nacional. Estado aconfesional, acto religioso con un montón de obispos y clérigos, como si todo fuese lo mismo, rebajando a la población del rango de ciudadanos al de feligreses o parroquianos. En el relato, la alusión constante a los obispos como “autoridades eclesiásticas”, en un país donde la única autoridad deviene del poder civil legítima y democráticamente constituido y no del Vaticano.
Cándido Barral Alvarello. A Coruña
La pesadilla de ser autónomo
Soy correctora, traductora y editora autónoma. Doy forma a esos libros que os entretienen, os ilusionan, os hacen llorar o reír. Me apasiona la literatura y no debo decir cómo disfruto haciendo mi trabajo. Sin embargo, este próximo mes va a ser el último. Lo dejo porque ya no puedo más. No puedo más con un sistema que asfixia a los pequeños autónomos con unas cuotas mensuales elevadísimas; que los maltrata privándolos de paro, vacaciones o bajas realistas, que los fuerza a trabajar más y más horas para llegar a fin de mes. He pasado los últimos años de mi vida colaborando a crear historias, pero ya es hora de priorizarme a mí misma, de cuidarme, de tener tiempo libre, y poner punto final a un sueño que han hecho que se convierta en pesadilla.
Elisabet Solé. Lleida
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