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editorial
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

La UE vuelve a Latinoamérica

Bruselas aspira a recomponer su presencia estratégica en la región con un paquete de inversiones y programas en el que España contribuye con 9.400 millones de euros

Cumbre UE Celac
Cumbre entre la UE y la CELAC en 2018 en Bruselas.Anadolu Agency (Getty Images)
El País

La UE ha vuelto a colocar a Latinoamérica en su campo de mira preferente y proyecta una ofensiva diplomática que llevará en junio a la jefa de la Comisión, Ursula von der Leyen, a Brasil, México, Argentina y Chile, y que el 17 y el 18 de julio reunirá en una cumbre en Bruselas a los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete y los países de América Latina y el Caribe (CELAC) bajo la presidencia española de la UE. La visita que está realizando el alto representante Josep Borrell a Cuba se inscribe en esta misma lógica de resignificación del papel de la UE en América Latina. Frente al decidido afán de China de tomar posiciones en la región, Europa quiere reforzar sus alianzas en un área que reúne a 33 países y más de 700 millones de habitantes. El objetivo es estratégico: en tiempos de recomposición de las piezas en la geopolítica mundial, es necesario fortalecer alianzas entre países para promover entre todos la democracia, la seguridad, la disminución de las desigualdades y el respeto por los derechos humanos.

El peso del gigante asiático en Latinoamérica es cada vez mayor y ha multiplicado allí por 26 sus inversiones entre 2000 y 2020, además de incorporar a 21 países a su Nueva Ruta de la Seda, la herramienta con la que Pekín suma complicidades en todo el mundo. La UE ha ido perdiendo fuelle en los intercambios comerciales y, aun siendo allí el principal inversor, necesita recuperar una iniciativa que ha ido perdiendo en los últimos años. De ahí la relevancia de un proyecto que Bruselas aprobará en los próximos días y que apunta a la creación de un órgano de relación permanente entre la Unión Europea y los gobiernos latinoamericanos para reforzar los lazos institucionales e impulsar no solo los acuerdos económicos, sino la colaboración en infraestructuras, lucha contra el narcotráfico, justicia o proyectos científicos.

A la UE le hacen falta materias primas imprescindibles para afrontar las grandes transformaciones en las que se ha embarcado para desarrollar una economía verde, y Latinoamérica y el Caribe son ricos en algunos minerales esenciales para este propósito, como el muy fundamental litio (el 60% de las reservas están en Bolivia, Chile y Argentina). Ante la previsible inquietud de muchos gobiernos de la región de que se inicie un nuevo ciclo extractivo que termine obligándolos a malvender sus recursos, y ante los signos de distanciamiento de algunos países en citas recientes, Europa busca recuperar la confianza con un paquete de inversiones y programas destinados a reducir las lacerantes desigualdades de América Latina, facilitar el desarrollo local y consolidar el capital humano. España ha anunciado cerca de 10.000 millones de euros destinados a la zona: le tocará liderar una operación estratégica durante su próxima presidencia de la UE desde el 1 de julio que la involucre a ella y que comprometa a la vez al resto de los Estados.

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