Columna
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Una televisión al servicio del Gobierno

En otros tiempos, la izquierda presumía del esfuerzo de Rodríguez Zapatero por despolitizar la gestión de RTVE. Progresistas y centristas lamentaban que el PP prefiriese hacer una televisión de partido

José Manuel Pérez Tornero, durante una comparecencia en el Senado, en abril.
José Manuel Pérez Tornero, durante una comparecencia en el Senado, en abril.MARISCAL (EFE)

En Valencia un hombre intentó acceder desnudo a un juicio por exhibicionismo y en la Cadena SER dos exvicepresidentes del Gobierno explicaron al periodista Aimar Bretos que los medios públicos deben responder a las mayorías electorales. Según Carmen Calvo, tienen que mostrar “sensibilidad” con las urnas: “Lo contrario es terrible: es dejar a un profesional que pagamos con dinero público que [actúe] con arreglo a su criterio y a uno que conoce y a la ideología que más le guste a él”. Pablo Iglesias señalaba un informe lunático-maccarthista que evaluaba la ideología de los tertulianos en un gráfico de quesitos. Así justificaban la dimisión forzada de José Manuel Pérez Tornero como presidente de Radio Televisión Española, y más que lamentarnos por la exhibición de posiciones netamente antiliberales deberíamos celebrar la claridad, tan valiosa en tiempos de confusión.

En otros tiempos la izquierda presumía del esfuerzo de José Luis Rodríguez Zapatero por despolitizar la gestión de RTVE. Progresistas y centristas lamentaban que el PP prefiriese hacer una televisión de partido: fue en la era remota del regeneracionismo. Se defendía el respeto a las instituciones, pero solo como forma de llegar hasta ellas. El reformismo es una flor delicada y solo prospera en la oposición, a ratos. Un cambalache entre partidos permitió escoger a los miembros del Consejo de Administración de RTVE. Civio señaló que solo cuatro de los diez miembros habían aprobado el concurso. Uno de ellos era Pérez Tornero. Entre los que no habían superado el criterio del comité de expertos estaban Jenaro Castro, Ramón Colom y Elena Sánchez (su proyecto “parece un manual copiado de Wikipedia”). Sánchez es la presidenta interina del ente. Ahora sabemos que según algunos —no creo que sea el caso de Elena Sánchez— la función de un medio público no es difundir información para todos los ciudadanos, siguiendo criterios profesionales que aspiren a un ideal de objetividad, sino ofrecer una representación de la realidad acorde a la mayoría parlamentaria, que es una forma perifrástica de decir propaganda. No está claro el efecto electoral: Leszek Kolakowski advirtió de que el poder de las palabras no es ilimitado porque la realidad impone sus condiciones. Una televisión de parte está condenada a la irrelevancia, pero serviría para colocar a algunos de los nuestros, para desacreditar un medio lleno de profesionales excelentes y hacer solo de unos lo que debería ser de todos. @gascondaniel

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Sobre la firma

Daniel Gascón

Daniel Gascón (Zaragoza, 1981) estudió Filología Inglesa y Filología Hispánica. Es editor responsable de Letras Libres España. Ha publicado el ensayo 'El golpe posmoderno' (Debate) y las novelas 'Un hipster en la España vacía' y 'La muerte del hipster' (Literatura Random House).

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