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A la izquierda del PSOE

Descartados los viejos clichés comunistas, es hora de ensayar nuevas propuestas. También los socialdemócratas europeos están en modo reinvención

La ministra y vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz en la Cadena SER.
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La piedra la lanzó Yolanda Díaz en Hora 25, en la SER, y las ondas se fueron propagando por las aguas estancadas de las izquierdas. No por lo novedoso de la propuesta, sino por lo que podría suponer la que sería la tercera recomposición del espacio político a la izquierda del PSOE.

La primera ocasión cristalizó al poco de estrenar la democracia, y dio lugar en 1986 a la creación de Izquierda Unida, que buscó una definición más allá del viejo comunismo para esa izquierda a la que la socialdemocracia le sabía a poco. Dos décadas después, con una España que acababa de salir del 15-M, una clara división generacional y evidentes síntomas de agotamiento del bipartidismo imperfecto, emergió Podemos con el ímpetu propio de los tiempos. Aunque nítidamente situado en el espectro progresista, aspiró en un principio a superar la división izquierda-derecha para sustituirla por la “gente” contra la “casta”, con pretensión de ampliar el espacio de la primera.

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Cinco años después, la dinámica política del país, la recuperación del PSOE, y la salida —voluntaria o no— de buena parte de quienes llevaron a Podemos a sus mejores momentos han devuelto este espacio político a la dimensión que históricamente ocupaba. Del 21% de los votos que dieron a Unidas Podemos 71 diputados, hoy los estudios les sitúan en el histórico 10% y 21 diputados que llegó a alcanzar IU. De ahí que vuelva a emerger la idea de reagrupar “a la izquierda del PSOE”.

Es indudable que el espacio político existe y que una parte del electorado puede retornar a la orfandad si no tiene una propuesta ilusionante. Ahora bien, su principal reto vuelve a ser encontrar una definición política propia con la que las diferentes sensibilidades de esa izquierda se identifiquen, más allá de su ubicación “a la izquierda” del PSOE, que siendo aclaratoria, no es ni definitoria ni suficiente. Las banderas ecologistas, feministas e igualitarias forman parte de su tradición, pero no consiguen armar una propuesta política coherente en un mundo en vertiginoso cambio, con nuevos y constantes desafíos, en una España plural y diversa, y hacerlo además de forma diferenciada a los socialistas. Descartados los viejos clichés comunistas, es hora de ensayar nuevas propuestas. Y no sólo a la izquierda del PSOE. También los socialdemócratas europeos están en modo reinvención. De ahí que Yolanda Díaz bromee diciendo que ella, en Europa, pasa por socialdemócrata.


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Sobre la firma

Cristina Monge

Imparte clases de sociología en la Universidad de Zaragoza e investiga los retos de la calidad de la democracia y la gobernanza para la transición ecológica. Analista política en EL PAÍS, es autora, entre otros, de 15M: Un movimiento político para democratizar la sociedad y co-editora de la colección “Más cultura política, más democracia”.

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