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España se seca

Cristina Narbona: “El PP promete agua para todos; nosotros, agua para siempre”

La exministra de Medio Ambiente y presidenta del PSOE califica de “extraordinaria irresponsabilidad” hablar del agua como un bien infinito

Cristina Narbona, presidenta del PSOE y exministra de Medio Ambiente, en su despacho en el Senado, el pasado 26 de julio.
Cristina Narbona, presidenta del PSOE y exministra de Medio Ambiente, en su despacho en el Senado, el pasado 26 de julio.Escuela de Periodismo UAM - EL PAÍS

Cristina Narbona (Madrid, 72 años), diputada y presidenta del PSOE, lleva toda una vida ligada al medio ambiente y al agua. Implicada desde finales de los setenta en un grupo ecologista de Sevilla, en 2004 formó parte del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero como ministra de Medio Ambiente. Su primera medida fue derogar el trasvase del Ebro al litoral mediterráneo, lo que le valió un conflicto con la Comunidad Valenciana y con la Región de Murcia, entonces gobernadas por el PP. A cambio, impulsó la instalación de desaladoras y la reutilización de este recurso. En esta entrevista, realizada el pasado 26 de julio en el Senado, Narbona asegura que ahorrar agua debe ser un objetivo prioritario en los próximos años.

Pregunta. ¿Por qué no hay un Pacto Nacional del Agua entre los grandes partidos?

Respuesta. Es complicado porque el Partido Popular mantiene la idea de que hay cuencas donde sobra el agua y propone conectarlas con otras donde hay déficit. Además, hay políticos de alto nivel capaces de protestar porque se pierde demasiada agua de los ríos en el mar, pero se olvidan de que esa agua crea ecosistemas en los cauces por los que circula.

P. ¿Cómo valora las propuestas que hace la derecha?

R. A la gente hay que decirle la verdad. Es una extraordinaria irresponsabilidad hablar del agua como si fuera un bien infinito. Sabemos que nos esperan tiempos difíciles en esta materia. Aquí tenemos la suerte de que buena parte del regadío está ubicado cerca de la costa, por lo que hay que invertir en la tecnología de la desalación. Y también en la reutilización del agua. Por ello, la previsión del Gobierno es doblar el número de desaladoras para 2027 [actualmente hay 765] y doblar también el agua que reutilizamos como tratamiento adecuado en las depuradoras para regadío o para los campos de golf.

P. ¿Cómo se recupera la confianza de los agricultores?

R. La clave es hacer mucha pedagogía. Si llevas propuestas al medio rural, como hace Vox, que dicen “te voy a traer agua”, es lógico que se sientan respaldados. Pero son promesas que no se pueden cumplir y que hay que contrarrestar ofreciendo alternativas que mantengan el empleo y generen bienestar. Hay que ayudar económicamente a los agricultores con la transformación de sus explotaciones, para que sean más eficientes. Y tiene que hacerse con diálogo para que los habitantes de la España despoblada no piensen que somos los malos que quitan el agua.

Hay políticos que protestan por el agua de los ríos que se vierte al mar, pero se olvidan de que crea ecosistemas

P. ¿Hay agua suficiente para mantener el actual modelo de regadío?

R. En muchos casos, lo que hemos ahorrado modernizando regadíos se ha invertido en otros nuevos, por lo que el volumen total es similar. Es verdad que ha habido un proceso que hay que revertir, y es que se han cultivado productos tropicales que consumen muchísima agua, como si sobrara. Hay que poner el ahorro en primera instancia, hay que gastar menos y mejorar la eficiencia. Por eso, frente al lema del PP de “agua para todos”, el PSOE defiende “agua para siempre”.

P. Los regadíos de Doñana y el trasvase Tajo-Segura han sido dos focos de conflicto entre el Gobierno central y las comunidades autónomas en esta legislatura.

R. Todo conflicto puede ser utilizado con objetivos partidistas y sin tener en cuenta el interés general. Si vemos la cuestión de Doñana, la regulación de los regadíos colindantes con el parque natural se ha ido aplazando por los distintos gobiernos. Cerrar los pozos ilegales no ha sido una prioridad y se ha desarrollado una economía que da de comer a muchas familias. Ahora sí que se está afrontando, pero el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, sigue prometiendo agua y generando expectativas a los regantes. Y con el tema del Tajo-Segura, el conflicto no ha sido exclusivamente con las comunidades gobernadas por el PP (Andalucía y Murcia), sino que también ha habido tensión con el Gobierno socialista en la Comunidad Valenciana. No es un problema de decisión política, sino climática.

Se han cultivado productos tropicales que consumen muchísima agua, y eso hay que revertirlo

P. El último dato de pozos ilegales es de 2006. ¿Por qué no hay datos más actualizados?

R. En los planes de las cuencas hidrográficas se ha hecho un esfuerzo para tener una estimación, pero es verdad que no puedes poner un policía detrás de cada regante. El objetivo es concienciar a los agricultores de que una sobreexplotación de los acuíferos les dejará sin agua en el futuro. No hay que esperar a que el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) o la cuenca hidrográfica cierre el pozo.

P. El precio del agua desalada es de 40 céntimos por metro cúbico, mientras que la proveniente del trasvase es de unos 13 céntimos. ¿Cómo se puede reducir esta diferencia?

R. La primera fórmula es utilizar plantas fotovoltaicas para reducir el gasto energético, que hace 20 años era tres o cuatro veces mayor. También hay que hacer que las plantas funcionen todo el tiempo, porque ahora solo se ponen en funcionamiento cuando empieza a haber problemas de suministro. El horizonte es que el agua desalada y la procedente de los acuíferos se mezclen y tengamos un precio único.

Hay que invertir en la tecnología de la desalación y en la reutilización del agua

P. ¿Cómo ha cambiado la concienciación respecto al agua desde que usted llegó a la política medioambiental hace 40 años?

R. La cuestión medioambiental no era una prioridad en España hace cuatro décadas. Se tardó mucho en tomarse en serio este tema, porque la mentalidad era que la conciencia ambiental iba en contra del desarrollo económico. Hoy compruebo con satisfacción hasta dónde hemos llegado, ya que el país es una referencia medioambiental a escala europea, mientras que hace 40 años éramos los últimos de la fila. Una de las claves es que las empresas han tomado conciencia sobre un tema que antes veían como una chorrada. Existe un movimiento claro de preocupación, aunque también hay cierta hipocresía,

P. ¿Soluciona la escasez de agua construir más pantanos?

R. Acuño la frase del relator para temas de agua de Naciones Unidas, Pedro Arroyo: “Hacer un embalse en contexto de cambio climático es como regalarle a un pobre un monedero vacío”.

Este trabajo forma parte de un especial sobre la sequía realizado por los alumnos de la Escuela de Periodismo UAM-EL PAÍS. Consulta aquí más información sobre el máster

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