La agencia de la energía atómica alerta de “un aumento muy serio” en la capacidad de Corea del Norte para producir armas nucleares
Kim Jong-un anunció en marzo que seguirá reforzando “de forma permanente” sus arsenales


El jefe del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, ha aterrizado este miércoles en Corea del Sur con un mensaje de advertencia: Corea del Norte está avanzando con rapidez en su capacidad de producir armas nucleares.
“En nuestras evaluaciones periódicas, hemos podido confirmar que se está produciendo un rápido aumento en las operaciones [del reactor de 5 megavatios de Yongbyon, así como] de la unidad de reprocesamiento, las operaciones del reactor de agua ligera y la activación de otras instalaciones además de Yongbyon”, ha dicho el argentino en una rueda de prensa en Seúl, según recoge el diario surcoreano The Korea Herald.
“Todo ello apunta a un aumento muy serio de las capacidades de la RPDC en el ámbito de la producción de armas nucleares, que se estima en unas pocas docenas de ojivas”, ha añadido Grossi, refiriéndose a Corea del Norte por su nombre oficial: la República Popular Democrática de Corea.
El propio líder norcoreano Kim Jong-un, anunció el pasado marzo que Pyongyang seguirá reforzando “de forma permanente” sus fuerzas nucleares. “La realidad internacional actual”, dijo, demuestra que “solo la fuerza más poderosa garantiza la existencia, la paz y la dignidad de un Estado soberano”.
“Seguiremos consolidando nuestro estatus como Estado con armas nucleares (...) mientras desplegamos agresivamente campañas para aplastar cualquier provocación de las fuerzas hostiles”, enfatizó Kim en un discurso durante la primera sesión de la 15ª Asamblea Popular Suprema (el Parlamento norcoreano), según la agencia oficial norcoreana KCNA. Por “fuerzas hostiles” la propaganda norcoreana suele referirse a Estados Unidos y a Corea del Sur, siendo este el “más hostil” de todos.
El jefe del OIEA ha afirmado que el organismo ha observado estos indicios de actividad en expansión a pesar de la expulsión de sus inspectores del Norte en 2009.
El hermético país, que se encuentra bajo el régimen sancionador del Consejo de Seguridad de la ONU por sus pruebas nucleares, no ha realizado ensayos atómicos conocidos desde 2017, aunque ha seguido haciendo públicas las pruebas de misiles con capacidad nuclear y ha exhibido músculo armamentístico periódicamente con la difusión de imágenes de instalaciones para enriquecer uranio.
El pasado domingo, Pyongyang realizó una nueva prueba con misiles “estratégicos” de crucero, tras la cual Kim Jong-un subrayó que reforzar la disuasión nuclear seguía siendo una prioridad, según la agencia oficial norcoreana KCNA.
A pesar de que el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), firmado en 1968 por 191 Estados, restringe la posesión de ese tipo de armamento a cinco potencias (Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia y China), Pyongyang —que no lo ha firmado—rechaza de plano abandonar su programa nuclear. También tienen armas nucleares otros países no autorizados por ese tratado: India, Pakistán e Israel (aunque este último no lo reconoce oficialmente).
La desnuclearización de Corea del Norte estuvo sobre la mesa durante las negociaciones con el presidente estadounidense, Donald Trump, en 2018 y 2019, que acabaron en nada. En septiembre del año pasado, Kim se abrió a un eventual nuevo diálogo con Washington, siempre que se dejara fuera de las conversaciones su plan atómico: “Si Estados Unidos abandona su absurda obsesión por desnuclearizarnos, acepta la realidad y desea una coexistencia pacífica genuina, no hay razón para que no nos sentemos a negociar”, dijo en un discurso.
En su comparecencia en Seúl, Grossi ha añadido que el OIEA también ha constatado la construcción de una nueva instalación similar a la planta de enriquecimiento de uranio de Yongbyon, lo que sugiere un aumento potencialmente significativo de la capacidad de enriquecimiento de Corea del Norte, aunque afirmó que seguía siendo difícil calcular los niveles exactos de producción sin acceso sobre el terreno.
Apoyo de Rusia
Un artículo de noviembre de 38North, medio especializado en Corea del Norte, sostenía que las imágenes satelitales comerciales recientes del Centro de Investigación Científica Nuclear norcoreano de Yongbyon mostraban que continúan las obras de “modernización y ampliación” en todo el recinto. Este lugar “desempeña un papel fundamental en la producción nacional de material nuclear para el programa de armamento del país, ya que es el único productor de plutonio y una fuente importante de uranio enriquecido”.
A esto se le une la pata rusa: la inteligencia occidental lleva meses alertando de que Corea del Norte podría estar recibiendo apoyo tecnológico nuclear por parte de Moscú a cambio de la ayuda militar de Pyongyang a la ofensiva bélica de Rusia en Ucrania.
Al ser preguntado sobre esta posibilidad, Grossi ha respondido que la agencia no había confirmado ninguna cooperación de ese tipo en el ámbito militar. “Tenemos referencias de proyectos nucleares civiles, nada relacionado con armas nucleares, por lo que hemos podido averiguar”, ha dicho.
Grossi también ha expresado que sigue de cerca la posibilidad de reanudar el diálogo intercoreano, un movimiento que persigue el Gobierno de Seúl desde que Lee Jae-myung fue proclamado presidente en junio de 2025, y calificó de importante que se restablezca la diplomacia, siempre según The Korea Herald.
En su comparecencia, ha afirmado que el proyecto de Corea del Sur de desarrollar submarinos de propulsión nuclear requerirá en el futuro la firma de acuerdos especiales con el OIEA para garantizar que el material nuclear utilizado para la propulsión naval no se desvíe para otros fines. El compromiso declarado de Seúl con la no proliferación, ha agregado Grossi, sería clave para evitar la preocupación de que el proyecto pudiera alimentar una carrera armamentística regional más amplia.
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