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El frenazo económico suscita desconfianza hacia China y temor al contagio global

Los analistas rebajan un punto, hasta el 5%, el crecimiento del gigante asiático este año

Un empleado trabaja en la línea de montaje de una fábrica de camiones en Zhangjiakou en la provincia de Hebei, el 13 de enero.
Un empleado trabaja en la línea de montaje de una fábrica de camiones en Zhangjiakou en la provincia de Hebei, el 13 de enero. AFP

Más allá de las víctimas mortales y el número de infectados, la reacción de las autoridades chinas a la implosión del coronavirus tendrá un importante coste para la economía. “Es el tratamiento, no la enfermedad”, sostienen los analistas Andrew Batson y Ernan Cui, de la empresa de servicios financieros Gavekal, de Hong Kong.

La decisión de imponer cuarentenas draconianas, extender las vacaciones del Año Nuevo chino y el consiguiente cierre de fábricas y rutas de transporte van a reducir un punto el PIB chino este año, según el consenso de los analistas —Standard & Poor's, Capital Economics, Allianz, ING, Eurasia Group, entre otros—. Es decir, que frente a un ritmo del 6% previsto por el Fondo Monetario Internacional (FMI) hace apenas tres semanas en Davos, la economía china no crecerá más de un 5% este ejercicio. Todo bajo el supuesto de que el virus se contenga en breve y que la producción recupere su ritmo en los próximos meses.

Como recuerda Ian Bremmer, presidente de la consultora Eurasia Group, aunque la tasa de mortalidad del coronavirus dista de alcanzar los niveles de la gripe aviar en 2003, “la economía china no es hoy la que era hace 17 años”. Entonces, su peso en el PIB global rondaba el 4,2%, frente al 16,3% de la actualidad. China se ha convertido hoy, además, en un elemento fundamental para las cadenas globales de valor, especialmente para la industria química, los bienes de transporte, la industria textil y la electrónica. Compañías como Apple, Tesla, Nike, Visa o H&M ya han advertido del impacto del coronavirus en su actividad y, por tanto, en sus resultados. Los países más dependientes de la actividad china son Taiwán, Corea del Sur, Holanda, Hungría e Indonesia. Países como Australia pueden entrar directamente en recesión ante la caída de la demanda china.

El impacto es tal que la economía global puede ver truncados por este motivo 43 trimestres consecutivos de expansión. Los expertos de Capital Economics sostienen que el coste de la epidemia solo en el primer trimestre del año ascenderá a 280.000 millones de dólares (unos 256.000 millones de euros), “lo que significa que la economía global no registrará crecimiento respecto al trimestre anterior por primera vez desde 2009”. Estos mismos analistas calculan que el PIB global crecerá este año un 2,4%, por debajo del ritmo de crecimiento de la población, lo que para el FMI significa de facto una recesión.

Pese a todo, las consecuencias más duraderas del coronavirus serán las de carácter político. La calidad de la gobernanza china, incapaz de desterrar de su territorio enfermedades propias de un país emergente, se ha visto cuestionada. “Nunca hemos vivido en un mundo en el que una de las potencias dominantes tuviera un perfil de riesgo tan elevado”, subraya Bremmer en su carta de esta semana.

La decisión de numerosas aerolíneas occidentales de suspender sus vuelos al gigante asiático no tiene precedentes desde los atentados terroristas en EE UU de 2001. Pero ante todo reflejan la desconfianza hacia la capacidad del sistema sanitario chino en hacer frente a la epidemia, hacia la información facilitada por las autoridades de Pekín y la proporción de las medidas adoptadas. En esas condiciones, “será más complicado hacer funcionar el modelo chino en el sistema global”, advierten desde Gavekal.

 

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