IRÁN

Llega a Teherán el iraní liberado por EE UU a cambio de un veterano de la Armada

Un comentario de Trump desata especulaciones sobre la posibilidad de un acercamiento a Irán pese a la larga enemistad entre ambos países

El científico iranoestadounidense Majid Taheri, al ser recibido por sus hijos en el aeropuerto de Teherán este lunes.
El científico iranoestadounidense Majid Taheri, al ser recibido por sus hijos en el aeropuerto de Teherán este lunes.HAMED MALEKPOUR / AFP

El científico iranoestadounidense Majid Taherí ha llegado este lunes a Teherán tras ser excarcelado en Estados Unidos, donde está acusado de violar las sanciones a Irán. Su viaje fue posible después de que Irán autorizara el regreso a casa del veterano de la Armada norteamericana Michael White el pasado jueves. La reacción del presidente Donald Trump ha desatado especulaciones sobre un ligero acercamiento entre ambos países después de que su larga enemistad se agravara aún más desde que Washington abandonó el acuerdo nuclear en 2018 y mató a un destacado general iraní a principios de año.

“Es genial tener a Michael en casa. (…) Gracias a Irán. No esperen hasta después de las elecciones estadounidenses para hacer el Gran acuerdo. Voy a ganar. ¡Ahora, conseguirán un mejor trato!”, tuiteó un exultante Trump el viernes al poco de que White aterrizara en EE UU.

Preguntado si el gesto podría indicar un deshielo en las relaciones, el portavoz de la Casa Blanca, Hogan Gidley, respondió a la cadena Fox: “Espero que así sea”. Pero desde Teherán se insiste en lo contrario. “El intercambio de presos no ha sido el resultado de negociaciones y no habrá negociaciones en el futuro”, declaró el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Shamkhani. “Trump se encuentra en tan mala situación [política] que a su equipo sólo le queda inventar y mostrar falsos éxitos”, añadió. Shamkhani aludía a las protestas raciales que vive EE UU a raíz de la última muerte de un ciudadano negro a manos de un policía blanco.

Claro que también hay quien ve una situación crítica en Irán. “Parece que nuestros vecinos del Este empiezan a darse cuenta de que la supervivencia del régimen está en juego si no vuelven a la mesa de negociación”, confía un observador iraquí en referencia no sólo al asunto de los presos, sino también a la actitud que Teherán ha mostrado hacia el nuevo primer ministro iraquí, Mustafa al Kadhimi. A pesar de las iniciales reticencias, los aliados locales de Teherán terminaron por aceptarle e incluso han permitido que complete su Gobierno con más presteza de lo habitual. Aun así, la fuente advierte contra un excesivo optimismo. “Los persas son maestros de la astucia diplomática. Ceden un centímetro para avanzar un kilómetro”, añade.

La clave está en los objetivos distintos de cada uno. Mientras que desde su llegada a la Casa Blanca Trump ha buscado obsesivamente un nuevo acuerdo con Irán que limite no solo su programa atómico, sino también su desarrollo de misiles y sus actividades regionales, la República Islámica se centra en el levantamiento de las sanciones para poder vender petróleo. Las autoridades iraníes descartan cualquier negociación con EE UU entre tanto.

De hecho, a la vez que los ataques de sus aliados iraquíes se han reducido, retaban a Washington con el envío de cinco buques cargados de gasolina a Venezuela (otro país sancionado por la superpotencia). A pesar del mensaje de desafío que significaba y de que EE UU tiene una amplia presencia militar en el Caribe, el cargamento llegó a destino sin incidentes. No obstante, justo este lunes Washington ha añadido a su lista de sanciones a 123 barcos de la naviera estatal IRISL entre petroleros, buques de carga y alguno de pasajeros, aunque no aquellos cinco.

"Puede haber una confluencia de intereses para hacer gestos públicos de acercamiento antes de noviembre. Dependiendo de cómo se lleve a cabo, todos pueden sacar provecho pensando en la política interna", interpreta Haizam Amirah-Fernández, analista del Real Instituto Elcano.

Por otra parte, no es el primer canje de presos entre Teherán y Washington, ni siquiera bajo la presidencia de Trump. A pesar de la política de “máxima presión” con que el estadounidense intenta forzar a que los gobernantes iraníes acepten un nuevo acuerdo nuclear en sus términos. El pasado diciembre Irán excarceló a un estadounidense de origen chino, Xiyue Wang, condenado a tres años por espionaje, y EE UU liberó al iraní Masud Soleimaní, acusado de violar el régimen de sanciones.

Desde entonces, portavoces de los dos países han expresado su disposición a continuar los intercambios de presos, muy en especial el ministro iraní de Exteriores, Mohammad Javad Zarif. Tras el asesinato del general Qasem Soleimani por un dron estadounidense en Bagdad, la continuación de ese gesto humanitario parecía remota. Al contrario, la beligerancia verbal entre ambos se agravó con la pandemia de covid-19. Con Irán convertido en el epicentro del brote en Oriente Próximo, Zarif acusó a EE UU de “terrorismo económico” por las sanciones, mientras que desde Washington se achacaba las dificultades del régimen para frenar el coronavirus a su corrupción y mala gestión.

El último iraní liberado, Taherí, llevaba detenido 16 meses en Estados Unidos acusado de violar las sanciones, un cargo del que se declaró culpable, pero que a su llegada a Teherán ha calificado de “inútil e injusto”. De acuerdo con su abogado, ha viajado a Irán para visitar a su familia y recibir tratamiento médico antes de regresar a su país de adopción.

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