Irak nombra a un nuevo primer ministro independiente tras seis meses de bloqueo político y protestas

Mustafa al Kadhimi, que hasta ahora dirigía los servicios secretos, no lidera ningún partido

El nuevo primer ministro de Irak, Mustafa al Kadhimi, durante su intervención ante el Parlamento.
El nuevo primer ministro de Irak, Mustafa al Kadhimi, durante su intervención ante el Parlamento.IRAQI PRIME MINISTER OFFICE / HA / EFE

Irak ya tiene primer ministro. Después de seis meses con un Gobierno en funciones, el Parlamento ha aprobado durante la madrugada de este jueves el Gabinete propuesto por Mustafa al Kadhimi. Aun así, su equipo no está completo, una señal de que la lucha por el poder que embarra la política iraquí apenas ha cambiado a pesar de la emergencia sanitaria y económica. Quedan pendientes de designar los ministros de Petróleo y de Asuntos Exteriores, sobre quienes los partidos no lograron un acuerdo, y la Cámara ha rechazado los nombres propuestos para Justicia, Agricultura y Comercio. El nuevo primer ministro no lidera ningún partido político ni ha sido adoptado por ninguno de los bloques de la Cámara. Esa independencia constituye a la vez su debilidad, ya que le espera una fuerte oposición.

La sesión estaba convocada para las nueve de la noche del miércoles (una hora menos en la España peninsular), pero no se consiguió el quorum necesario hasta cerca de la medianoche. Al final, estuvieron todos presentes todos los bloques, incluidos la Alianza de la Conquista (Fatah, el segundo bloque parlamentario con 47 diputados) y los del Estado de la Ley (del exprimer ministro Nuri al Maliki), ambos proiraníes, que habían expresado reticencias al equipo propuesto por Al Kadhimi. Faltaron 74 de los 329 diputaos. Era ya la madrugada del jueves cuando se podía dar por formado el Gobierno al llevarse aprobados la mitad de los ministros.

En un recordatorio de la situación de emergencia causada por la pandemia de la covid-19, los diputados recibieron instrucciones de dejar un escaño libre entre ellos y solo podían ocupar una de cada dos filas del hemiciclo. Además, se les facilitaron mascarillas y gel desinfectante. Irak ha registrado hasta ahora 2.480 casos de nuevo coronavirus y 102 muertos, pero el temor es que los afectados puedan ser muchos más, ya que las infraestructuras sanitarias se encuentran en muy mal estado tras años de conflictos y abandono.

Al Kadhimi ha sido el tercer candidato que el presidente de Irak, Barham Salih, ha propuesto al Parlamento para formar Gobierno desde que Adel Abdelmahdi dimitiera como primer ministro a finales del pasado noviembre. La batalla por las carteras ministeriales entre los diferentes grupos de interés que controlan la política iraquí impidió que los dos anteriores candidatos a primer ministro lograran el respaldo suficiente.

“Insto a todos los actores políticos a unirse en torno a un programa nacional para servir a los intereses de Irak”, ha tuiteado Al Kadhimi tras recibir la aprobación de la Asamblea.

Después de cinco meses de Gobierno en funciones, se trata sin duda de una buena noticia para los iraquíes que han visto como los graves problemas internos se han exacerbado ante la pandemia de covid-19 y la caída del precio del petróleo. Ambas crisis, junto a la convocatoria de elecciones antes de un año, están entre las prioridades que el flamante primer ministro ha mencionado en su programa.

El adelanto electoral era una de las principales exigencias de las protestas que desde octubre han sacudido Irak y que motivaron la dimisión de Abdelmahdi. De hecho, ese movimiento popular, aunque diezmado, no ha rechazado la designación de Al Kadhimi. Más difícil ha resultado lograr el respaldo político en un Parlamento altamente fragmentado y cuyos integrantes recelan de la petición de la calle para que se acabe con sus privilegios.

Su primera prueba de fuego está a la vuelta de la esquina. El mes que viene está previsto el Diálogo Estratégico con Estados Unidos para abordar el tipo de relación, en especial, la presencia de sus tropas en Irak. Es un asunto muy delicado que divide a los iraquíes, pero que además tiene consecuencias más amplias en cuanto que se ve afectado por el conflicto entre Washington y Teherán. Su experiencia previa va a servirle sin duda de gran ayuda.

Al Kadhimi, de 56 años, era hasta ahora el máximo responsable de los servicios secretos, un cargo al que llegó en 2016 con una inusual trayectoria de periodista e investigador de derechos humanos. Está considerado un nacionalista laico, con buenas relaciones con EE. UU., Europa y el mundo árabe. En estos cuatro años, trabajó para restaurar la comunicación con Arabia Saudí y se dice que se entiende bien con el príncipe heredero, Mohamed Bin Salmán. Además, recientemente mejoró sus lazos con Irán.

Siendo estudiante de Derecho, huyó de Irak en 1985 después de que uno de sus hermanos fuera condenado a muerte por actividades políticas. Como refugiado vivió en Irán, Alemania y Suecia antes de asentarse en el Reino Unido, donde obtuvo la nacionalidad británica. Durante esos años, ejerció el periodismo y trabajó para dos fundaciones que se ocupan de la memoria histórica y el diálogo. De regreso a Irak, acabó el grado de Leyes en 2012.

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