la crisis del coronavirus

África: el arma de la experiencia frente a la falta de recursos

La rápida reacción y la experiencia en gestión de epidemias como el ébola compensan la carencia de medios del continente

Soldados sudafricanos vigilan que se cumpla el confinamiento obligatorio en la barriada de Alexandra, en el este de Johanesburgo, este sábado.
Soldados sudafricanos vigilan que se cumpla el confinamiento obligatorio en la barriada de Alexandra, en el este de Johanesburgo, este sábado.Jerome Delay / AP

Era inevitable. La pandemia de coronavirus que recorre el mundo llegó más tarde pero ya golpea en África. Las cifras oficiales, más de 4.000 positivos y unos 120 fallecidos, muestran un impacto por ahora menor que en Europa, Asia o América, aunque la tendencia es inquietante y el ritmo de contagios se acelera. Si bien preocupa la falta de recursos en los sistemas públicos de salud para atender a los casos más graves y la vulnerabilidad de sus zonas más deprimidas, los expertos coinciden en que el continente suple las amenazas con varios ases en la manga: adoptó confinamientos y cierre de fronteras con más rapidez, tiene más experiencia en gestión de emergencias sanitarias y la implicación comunitaria está bien engrasada.

Seis de la tarde del miércoles. Una gran cola rodea a la panadería del barrio de Fann Hock, en Dakar. Los vecinos se preparan para las próximas doce horas encerrados en casa por el toque de queda. Un empleado con mascarilla y guantes apostado en la puerta ordena la fila, marca las distancias entre la gente, reparte gel hidroalcohólico. Abasse Diop encoge los hombros. “Hay que aguantar, estar tranquilos, respetar el confinamiento. Ya hemos vivido otras epidemias, esta también pasará”, comenta.

Cuando en marzo de 2014 se declaró el brote de ébola en África occidental, que provocó casi 30.000 contagios y más de 11.000 muertes, el especialista en gestión sanitaria Pape Makhtar Ndiaye se puso al frente de la respuesta en Senegal. “A la postre, aquella experiencia fue beneficiosa. Permitió a nuestros frágiles sistemas de salud ponernos al día en cuestiones como la detección precoz o la prevención, así como dotarnos de ciertos recursos que en la actual pandemia son fundamentales”. Ndiaye pone un ejemplo. “Los protocolos en los puntos de entrada, aeropuertos y fronteras, se activaron rápido, han funcionado y nos han permitido identificar y aislar muchos casos”.

Los países más afectados están siendo Sudáfrica, Egipto, Argelia y Marruecos, pero el virus prosigue su imparable avance y ya se extiende por 46 de los 55 Estados africanos. Julienne Anoko, antropóloga de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha combatido todas las últimas grandes epidemias en África. “En Guinea, en Congo, en Angola. En todos los lugares donde se enfrentan al ébola, al sarampión, al cólera y a otras enfermedades contagiosas cuesta mucho menos que la gente entienda la importancia del lavado de manos o el distanciamiento. Los mismos mecanismos de implicación comunitaria sirven para esta enfermedad”, asegura.

Tanto Ndiaye como Anoko coinciden en un aspecto clave, la sensibilización y hacer pasar los mensajes adecuados para que la población entienda lo que ocurre. Gisa Kohler, responsable médica de la Unidad de Emergencias de Médicos sin Fronteras (MSF), acaba de regresar del noreste del Congo donde hay una epidemia de ébola aún activa. “Hemos aprendido la importancia de informar. Si la gente no entiende por qué tiene que permanecer encerrada en sus casas, algunas personas no van a reaccionar bien. Es clave que haya confianza en las autoridades”, explica.

La OMS sigue con especial atención lo que está ocurriendo en África, consciente de sus debilidades. El director de los Centros de Control de Enfermedades (CDC) en África, John Nkengasong, hablaba hace unos días de “desastre inminente” si los sistemas de salud africanos se colapsan. Pape Makhtar Ndiaye asegura que los casos asintomáticos o leves, que pueden llegar hasta el 80% o 90%, no serán gran problema. “Nos preocupan los casos graves porque su recuperación va a depender del equipamiento. La mayoría de los países tienen recursos limitados. Senegal, por ejemplo, cuenta con unas 100 camas de reanimación funcionales”, explica. Las autoridades trabajan a marchas forzadas para ampliar su capacidad ante lo que pueda venir.

Soluciones a la africana

El doctor Dorian Job, responsable de programas de MSF en África occidental, lo tiene claro. “Los países africanos tienen los reflejos más desarrollados en salud pública que en Europa, vamos más rápido y más fácilmente hacia la simplificación de protocolos y estándares médicos, lo que podría permitir una respuesta más ágil. No me sorprendería que nuevas soluciones de respuesta a esta epidemia de coronavirus vinieran del continente africano”.

El confinamiento total ha sido una opción tomada por un puñado de Estados. Marruecos, Túnez, Ruanda o Sudáfrica lo aplican para todo su territorio, mientras que el Congo lo ha establecido para la capital, Kinshasa. Los expertos consideran que es una medida eficaz, pero complicada de aplicar en África. “Hay mucha gente que vive al día, sería necesario un gran acompañamiento de los Estados para que no se genere un problema aún mayor. Y los Gobiernos no tienen los recursos para hacerlo”, opina Pape Makhtar Ndiaye, que ahora trabaja en la respuesta al coronavirus con Médicos del Mundo-España.

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