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El Ejército sirio recupera una ciudad estratégica en Idlib

Damasco perdió Jan Sheijún en 2014, una localidad en la carretera que conecta la capital con Alepo

siria
Tropas gubernamentales sirias a las afueras de la localidad de Jan Sheijún, en el sur de la provincia insurrecta de Idlib, este domingo. AFP

El Ejército sirio ha retomado el control este martes de la ciudad estratégica de Jan Sheijún, en el sur de la provincia insurrecta de Idlib, la única de las 14 provincias del país que permanece bajo dominio de fuerzas rebeldes. Jan Sheijún se había convertido para las tropas de Bachar el Asad en un objetivo clave desde el inicio —a finales de abril— de su ofensiva sobre Idlib, donde residen al menos 2,5 millones de civiles, la mayoría desplazados durante los más de ocho años de guerra civil.

“Esta victoria prueba la determinación del Ejército y del pueblo para seguir golpeando al terrorismo hasta que el último centímetro de territorio sirio sea liberado”, ha sido el mensaje que ha librado el presidente sirio, Bachar el Asad, en Damasco. Por su parte, Hayat Tahrir al Sham (HTS, compendio de grupos yihadistas de la órbita de Al Qaeda y fuerza dominante en Idlib con unos 20.000 combatientes) ha asegurado mediante un comunicado que sus efectivos “se han replegado al sur de la ciudad para reorganizar la lucha”. En la misiva, condenan “el silencio del mundo ante la muerte de niños y mujeres” y advierten que “el ocupante [por el Ejército sirio] pagará cara su agresión”.

Entre el fuego insurrecto y el de las tropas regulares quedó atascado en la mañana de este martes un convoy militar turco que, según sus oficiales, cruzó a Siria para reforzar uno de los 12 puestos que Turquía mantiene allí desplegados como parte del acuerdo de desescalada firmado con Moscú. Para Damasco, los militares turcos acudían en auxilio de los grupos armados yihadistas que respalda. El convoy fue bombardeado por cazas sirios matando a tres civiles e hiriendo a otros 12. Oficiales moscovitas presentes en Idlib intentan desde este martes contener una escalada entre ambos regímenes, según confirman fuentes del Gobierno de Damasco.

“Los ataques de milicianos de HTS en Idlib serán aplastados y Turquía ha sido notificada de ello”, ha sido la respuesta este martes del ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, a las quejas de Ankara que alega haberle provisto las coordenadas del convoy. “Según el acuerdo de Idlib no se prevé extender el alto el fuego del régimen [sirio] a los terroristas”, zanjó Lavrov dejando vía libre a las tropas de El Assad en la ofensiva aérea y terrestre en curso. El bando insurrecto acusa a las aviaciones siria y rusa de atacar objetivos civiles e instalaciones médicas. Y ello, causando un elevado número de víctimas civiles que el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos eleva a 965 muertos 238 de ellos niños desde finales de abril, fecha en la que las tropas gubernamentales sirias reanudaron la ofensiva terrestre y aérea en Idlib. Impulsados por el momentum, las tropas sirias vaticinan nuevas victorias, mientras que las turcas advierten contra “un baño de sangre”.

En clave política, el aval ruso a los designios de El Asad “de recuperar toda Siria y acabar con los terroristas” contradice irremediablemente a los de Turquía en Idlib —donde respalda varias milicias de corte islamista—, y los de EE UU y kurdos en el norte del país. “Rusia defiende la integridad territorial de Siria en nombre de la soberanía nacional, mientras que Turquía y EE UU avalan un sistema confederal y, por ende, la fragmentación del territorio en nombre de los derechos humanos”, analiza el experto Joshua Landis, editor del portal especializado Syria Comment.

25.000 nuevos desplazados en las últimas 24 horas

En los alrededores de los puestos turcos solían campar los civiles convencidos de que ni Moscú ni Damasco los bombardearían allí. Al menos 25.000 personas han tenido que abandonar sus hogares huyendo de los enfrentamientos en las últimas 24 horas, es el recuento que hace el OSDH. Datos que elevan a 425.000 el número de desplazados en esta provincia desde el inicio de la ofensiva en abril, según las cifras que baraja la ONU. Turquía y Damasco se culpan mutuamente de violar los acuerdos sellados, cuyo objetivo era proteger a los estimados 2,5 millones de civiles que habitan Idlib. Las luchas de poder intestinas entre facciones insurrectas también han provocado un reguero de muertos que se han saldado con la victoria de HTS y de su emir Mohamed al Jolani, quien liderara la filial de Al Qaeda en Siria.

“Hace más de un año que la UE ha congelado los proyectos de cooperación en Idlib por temor a que se desvíen fondos a grupos yihadistas”, lamenta un funcionario de la UE en Beirut. Ante el avance de los combates, los precios se disparan en Idlib y Turquía sella sus fronteras al paso de civiles. “La UE ha invertido millones y millones de euros para respaldar una sociedad rebelde capaz de provocar un cambio de régimen en Siria. Ahora la UE levanta muros para frenar a estos refugiados y en Idlib no pueden posicionarse del lado de unas milicias a las órdenes de Al Jolani”, es la lectura que hace Landis. “Es un desenlace muy amargo para estas gentes de Idlib”, concluye.

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