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Tres muertos en un bombardeo sirio a un convoy militar turco en Idlib

Ankara asegura que informó a Moscú, aliado de Damasco, del despliegue de efectivos para proteger sus puestos de observación en Siria

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Un convoy militar turco se dirige a la localidad de Jan Sheijún en la provincia siria insurrecta de Idlib, este lunes. AP

Ankara ha denunciado este lunes un ataque aéreo contra un convoy militar turco en la provincia siria insurrecta de Idlib, fronteriza con Turquía. “Un bombardeo lanzado sobre nuestro convoy a las 8.55 [una hora menos en la España peninsular] ha causado la muerte de tres civiles y herido a otros 12”, ha informado el Ministerio de Defensa turco mediante un comunicado en su página web. Por su parte, Damasco ha acusado al régimen turco de “violar su soberanía e integridad territorial” y ha asegurado que el convoy militar cruzó a territorio sirio “cargado con municiones y armas para avituallar a los terroristas de Al Nusra [antigua filial de Al Qaeda en Siria] en Jan Sheijún [al sur de Idlib]”, según precisó en una nota informativa la agencia estatal de noticias siria, Sana.

El intercambio de acusaciones tiene lugar cuando el Ejército regular sirio se posiciona a las puertas de la estratégica localidad de Jan Sheijún, convertida en el epicentro de los últimos combates entre las tropas regulares sirias y las milicias yihadistas de Hayat Tahrir al Sham (HTS), paraguas afín a Al Qaeda y fuerza dominante en esta última provincia rebelde del país. Durante la noche del domingo se han registrado virulentos combates entre ambos frentes que se han saldado con cerca de un centenar de uniformados muertos, según el balance que hacen los informantes en el terreno del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH).

En la misiva, el Gobierno turco ha asegurado que Moscú fue informado del despliegue de sus efectivos y ha condenado la ofensiva lanzada por el Ejército regular sirio en la comarca al que acusa de “violar los acuerdos alcanzados” y de “amenazar las rutas de avituallamiento del puesto de observación turco número 9”. Por ello, prosigue el comunicado, Ankara se ha visto obligada a desplegar refuerzos en Siria con el fin “de mantener las rutas de aprovisionamiento de sus tropas abiertas”. Moscú se ha apresurado a mediar entre los Gobiernos turco y sirio con el fin de evitar una escalada, explica en conversación telefónica una fuente cercana a Damasco. “Por ahora parece que se ha establecido un punto límite para el avance del Ejército [regular sirio] en la ciudad de Maarat Numan [a unos 20 km al norte de Jan Sheijún]”, aclara esta misma fuente.

“Las aviaciones rusa y siria han atacado a vehículos de Faylaq Al Raham, milicia aliada de Turquía, cuando un convoy mixto de ambas fuerzas intentaba escoltar el repliegue de los soldados turcos apostados en el puesto de observación de Morek [Idlib]”, sostiene en conversaciones de WhatsApp Nawar Oliver, experto del centro de estudios Omran de Estambul. “Turquía está evacuando a sus efectivos hacia el norte para evitar que queden cercados por la ofensiva de Jan Sheijún, pero evita un enfrentamiento directo con los rusos”, matiza el politólogo. Vídeos difundidos en las redes sociales por activistas sirios muestran un convoy compuesto por tres grupos de tanques y vehículos militares con efectivos turcos y de las milicias locales aliadas avanzando hacia Jan Sheijún. Igualmente, han señalado la presencia de cazas turcos para proteger al convoy desde el aire.

Turquía mantiene una docena de puestos de observación en la comarca de Idlib a lo largo de una franja de desescalada bélica acordada con Moscú y Damasco. Esta entente tripartita por la que Turquía se comprometió a observar el repliegue de este corredor de los grupos insurgentes que respalda, logró frenar una ofensiva de las tropas sirias a finales de 2018. No obstante, el Gobierno de Damasco relanzó los ataques terrestres y aéreos contra objetivos yihadistas el pasado 30 de abril tras acusar a Ankara de “haber incumplido su parte del trato” y de mostrarse “incapaz de controlar a los terroristas”.

“Estamos a punto de hacernos con Jan Sheijún”, asegura en conversaciones vía WhatsApp un oficial del Ejército regular sirio tras los avances alcanzados por sus efectivos en los últimos días. La recuperación de este enclave —bajo control insurgente desde 2014 y en el eje que une Damasco con Alepo y corazón económico del país— es crucial para frenar las rutas de aprovisionamiento insurgentes.

Cerca de un millar de civiles muertos

Al menos 900 civiles han muerto desde entonces bajo los bombardeos de las aviaciones rusa y siria, según cifras de ONG sobre el terreno, y más de 400.000 personas han sido desplazadas de sus hogares, apunta la ONU. Se calcula en 2,5 millones la población civil de Idlib, la mitad de ellos evacuados previamente de otras bolsas insurgentes del país. A pesar de la superioridad aérea de las tropas regulares sirias, los estimados 20.000 combatientes yihadistas de HTS cuentan con un arsenal de misiles antitanques y antiaéreos con los que lograron derribar el pasado jueves un caza sirio para posteriormente capturar al piloto.

“En los últimos días, columnas de vehículos cargados con civiles y enseres han huido hacia la frontera turca”, asegura desde la capital homónima de Idlib el activista rebelde Abu Alaa. Esta frontera permanece sin embargo sellada al paso de civiles ya que Turquía teme una estampida hacia su territorio donde ya alberga a 3,6 millones de refugiados sirios. En abril de 2017, Jan Sheijún fue objetivo de un ataque químico con gas sarín que segó la vida de al menos 80 civiles y del que la ONU, Francia y EE UU responsabilizaron a Damasco. El Gobierno sirio acusó por su parte a los insurrectos del ataque.

Los expertos califican a Idlib como la última batalla de la guerra civil siria, siendo el resto de focos abiertos en el país conflictos transfronterizos en los que participan actores regionales e internacionales, como Israel e Irán en la frontera sur, o Turquía y EE UU en la norte. Avanzado el noveno año de contienda, más de 370.000 personas han perdido la vida en ella, un tercio son civiles.

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