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Irán da un nuevo paso en su alejamiento del acuerdo nuclear

Tal como anunció Rohani, Teherán empieza a enriquecer uranio por encima del límite permitido por el acuerdo de 2015

Reactor de la planta nuclear iraní de Busher, a 1.200 kilómetros de Teherán. En vídeo, declaraciones de Donald Trump, presidente de EE UU, y del ministro británico de Exteriores.

“Como habíamos anunciado, Irán va a incrementar su nivel de enriquecimiento de uranio a partir de hoy”, ha declarado este domingo el viceministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi durante una conferencia de prensa en Teherán. Araghchi ha defendido no obstante que este paso no viola el Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC), el acuerdo nuclear que su país firmó con las grandes potencias en 2015, porque Estados Unidos lo abandonó el año pasado de forma unilateral. No obstante, sólo puede exacerbar las tensas relaciones con Washington que, con su política de “máxima presión”, intenta obligar a la República Islámica a firmar un pacto aún más restrictivo.

El anuncio iraní constituye la última infracción del acuerdo por parte de Irán. El pasado mayo, ya aceleró el enriquecimiento de uranio (un combustible que puede utilizarse tanto para reactores nucleares como para armas atómicas) y dejó de exportar el superávit, lo que le ha llevado a superar el límite autorizado por el PIAC.

A petición de Estados Unidos, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) ha convocado el próximo miércoles una reunión extraordinaria para analizar las medidas iraníes. Araghchi ha dicho que su país ya no reconoce el concepto de P5+1, como se conocía informalmente a los firmantes del pacto (por los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania).

“Estamos preparados para enriquecer uranio a cualquier nivel y en cualquier cantidad”, ha explicado por su parte el portavoz de la Organización de la Energía Atómica iraní, Behruz Kamalvandi, según traducción de PressTV, que ha transmitido en directo la comparecencia. “En las próximas horas concluirá el proceso técnico y empezaremos a enriquecer por encima del 3,67 %”, ha añadido.

Ese es el límite que fijó el PIAC, por debajo del 20 % al que Irán estaba enriqueciendo antes de la firma del pacto y lejos aún del 90 % de pureza que se requiere para una bomba. Según Kamalvandi, el objetivo es alcanzar el 5 % para utilizar en la central eléctrica de Bushehr, a la que hasta ahora abastece de combustible nuclear Rusia. Sin embargo, Araghchi ha destacado que de momento no van a reactivar, como habían amenazado, el reactor de agua pesada de la central de Arak. El PIAC estableció su reconversión para evitar que el plutonio que genera ese tipo de reactores pudiera desviarse para uso militar.

Francia, Alemania y el Reino Unido han mostrado su preocupación por la medida iraní. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha ido más lejos y la ha calificado de “extremadamente peligrosa”. Netanyahu, un halcón respecto a la República Islámica, ha pedido a los europeos que impongan sanciones a Teherán.

No obstante, Irán ha dejado abierta la puerta a revertir su decisión. “Todas los pasos son reversibles si los europeos cumplen [sus promesas]”, ha tuiteado el ministro iraní de Exteriores, Mohammad Javad Zarif. Defiende que la República Islámica ha adoptado esta “segunda ronda de medidas correctoras” en el marco del PIAC. En su opinión el acuerdo da derecho a Teherán a tomar medidas legales para proteger sus intereses “frente al terrorismo económico de EE. UU.”.

Irán reclama que el resto de los signatarios del acuerdo (China, Rusia, Reino Unido, Francia y Alemania) le garanticen los beneficios económicos que le prometieron a su firma y de los que se ha visto privado por el abandono unilateral de Estados Unidos. De no ser así, Araghchi ha reiterado que su país va a continuar reduciendo sus compromisos cada 60 días, tal como anunció el presidente Hasan Rohani anunció a principios de mayo.

El pasado lunes, el OIEA confirmó que Irán había sobrepasado el límite de 300 kilogramos de uranio poco enriquecido que el acuerdo le autoriza a almacenar. La mayoría de los observadores estimaron que el simple hecho de superar las reservas permitidas no constituía un incumplimiento significativo, pero advirtieron contra la adopción de nuevas medidas.

Desde entonces se han multiplicado los llamamientos para que Irán respete los términos del acuerdo. El temor es que en el actual clima de tensión con Washington, un nuevo paso iraní desencadene una operación militar de la Casa Blanca. A finales de junio, el presidente norteamericano, Donald Trump, llegó a dar la orden (abortada en el último momento) de bombardear instalaciones de la Guardia Revolucionaria iraní a raíz de que sus efectivos derribaran un dron estadounidense en el estrecho de Ormuz.

Rohani hizo del acuerdo nuclear el eje de su plataforma electoral en 2013 y en 2017, lo que le granjeó un amplio apoyo de los iraníes, deseosos de acabar con el aislamiento internacional de su país. La idea era que al recortar su programa atómico mejorarían las relaciones con los países occidentales y en consecuencia la economía del país, estancada por décadas de mala gestión y sanciones. Sin embargo la reimposición de estas el año pasado cuando EE. UU. abandonó el pacto, se ha traducido en una inflación del 40 % y en la depreciación de casi 60 % del rial.

El deterioro económico ha restado popularidad a Rohani y reforzado a los sectores más conservadores del régimen, que nunca terminaron de ver con buenos ojos el acuerdo. Algunos analistas estiman que esos sectores no tienen ningún interés en una salida negociada a la crisis, pero incluso si se logra, ya han logrado restar credibilidad a los moderados y reformistas que apoyaron al presidente.

Francia todavía no tira la toalla

Silvia Ayuso

Más de una hora estuvo el presidente francés, Emmanuel Macron, al teléfono, la tarde del sábado, con su par iraní, Hassan Rohani. De poco sirvió, como se vio el domingo, cuando Teherán anunció el inicio del incremento de su nivel de enriquecimiento de uranio. El mandatario galo lleva tiempo intentando salvar el acuerdo nuclear firmado en 2015 por Irán, Estados Unidos y otros cinco países, entre ellos Francia, el denominado P5+1. A Macron le “preocupa profundamente” que el paso dado ahora por Teherán aumente el “riesgo de un nuevo debilitamiento” del pacto, algo que tendrá “necesariamente consecuencias”, le advirtió a Rohani, informó el Elíseo. El domingo, el Ministerio de Relaciones Exteriores francés aumentó la presión al demandar “firmemente” a Irán que “ponga fin a todas las actividades no conformes a sus compromisos” con el acuerdo. Aun así, el presidente francés no quiere tirar la toalla. Según París, acordó darse hasta el 15 de julio para “explorar las condiciones de una reanudación del diálogo entre todas las partes”. El objetivo: lograr la “necesaria desescalada de las tensiones ligadas al dosier nuclear iraní”. París no ha querido aventurar qué ocurrirá si este diálogo también fracasa.

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