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Opositores se concentran en los cuarteles mientras Maduro pide estar alerta ante un ataque de EE UU

Las fuerzas armadas siempre han sido clave para alcanzar y mantener el poder en Venezuela

Policías antidisturbios esta mañana en Caracas. En vídeo, la reconstrucción de los últimos días en Venezuela.

El plan de Juan Guaidó para provocar una fractura en el estamento militar se quedó el sábado en un intento con resultado meramente simbólico. El presidente de la Asamblea Nacional, reconocido como mandatario interino por más de 50 países, había pedido a sus seguidores desplegarse en los cuarteles para tratar de convencer a los uniformados de que den la espalda a Nicolás Maduro. En Caracas la convocatoria, según pudo comprobar EL PAÍS en los alrededores de la base aérea de La Carlota y en la Comandancia General de la Guardia Nacional Bolivariana, apenas reunió a cientos de personas que entregaron un documento a algunos miembros de las fuerzas armadas.

El sucesor de Hugo Chávez exhibió en cambio el respaldo de los soldados en unos ejercicios militares en los que, además de exigirles de nuevo lealtad absoluta, les pidió estar preparados para hacer frente a una hipotética intervención de Estados Unidos. En sus palabras, hay que "estar listos y prestos para defender la patria con las armas en la mano si algún día el imperio norteamericano osara tocar esta tierra".

La reacción de Maduro y la apelación a la retórica del enemigo exterior se debe a la operación liderara por Guaidó y un grupo de desertores que la madrugada del pasado martes llevó a la liberación del dirigente opositor Leopoldo López. Ese plan pretendía alentar una rebelión militar que finalmente se contuvo y derivó en una jornada de enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.

Las fuerzas armadas siempre han sido clave para alcanzar y mantener el poder en Venezuela y en este contexto se explica que este sábado haya causado alarma la muerte en una emboscada de cuatro militares y dos policías en una zona boscosa del centro del país.

El objetivo de Guaidó consistía en "entregar un mensaje" a los uniformados. A pesar de la carga simbólica de esta acción, pidió a sus simpatizantes evitar caer en provocaciones y mantener el espíritu pacífico de la movilización. En caso de encontrar un piquete, advirtió a sus bases, tenían que evitar los enfrentamientos, sobre todo con las fuerzas especiales de la policía bolivariana, que en la última semana ya han dejado cuatro muertos y decenas de heridos. Esta advertencia contribuyó a que este sábado, en una Caracas que amaneció con una fuerte presencia policial en las calles, las concentraciones quedaran lejos de ser masivas.

El documento entregado a los soldados pretende hacer mella en el descontento de las fuerzas armadas y quebrar así su lealtad al régimen. "Es natural", añadió el dirigente de Voluntad Popular, "cuando hoy un soldado gana menos de ocho dólares". De momento, la estrategia de Guaidó ha conseguido que abandonaran su puesto cientos, quizá miles de militares que mayoritariamente se refugiaron en Colombia para evitar represalias.

Sin embargo, el clima de tensión ha llevado a Maduro a encabezar una serie de demostraciones de fuerza. "No somos un país débil ni desvalido, somos un país con una poderosa Fuerza Armada Nacional Bolivariana que debe estar cada vez más unida, más cohesionada y más leal que nunca", proclamó este sábado el líder bolivariano.

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