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“La única propuesta que puede haber es sentarse a dialogar”

"Esto es una escaramuza, no veo que tengan el apoyo de más de 24 efectivos", asegura el canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, en una entrevista en la que insiste en un diálogo con la oposición

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El canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, en un reciente acto. AFP

Venezuela vive horas de tensión desde que esta madrugada Juan Guaidó anunciase la liberación del líder opositor Leopoldo López y llamase a sus seguidores a movilizarse y marchar contra Nicolás Maduro. Con las horas, los enfrentamientos entre opositores y militares se han recrudecido. Para el canciller de Venezuela, Jorge Arreaza (Caracas, 1973), lo que ocurrido es “un capitulo más del golpe de estado continuado” que, a su juicio, se desarrolla desde el pasado 23 de enero y cuenta con el “apoyo y liderazgo” de la Administración de Estados Unidos. Para frenarlo, asegura: “La única propuesta que puede haber es sentarse a dialogar”.

Arreaza atiende a EL PAÍS por teléfono durante 10 minutos. Transmite una sensación de tranquilidad opuesta a las imágenes que a esa hora, la una de la tarde en Caracas, llegan desde las calles de la capital de Venezuela, donde los enfrentamientos entre los seguidores de Juan Guaidó con los militares se recrudecen. El canciller rebaja la intensidad de los choques. “La situación es complicada en tres cuadras de una urbanización de clase media alta de Caracas. Los otros 916.049 kilómetros del país están en absoluta paz”, asegura, al tiempo que descarta que las fuerzas armadas respalden al presidente de la Asamblea Nacional. “Esto ha sido una escaramuza en la que seguramente engañaron a un número de las fuerzas armadas que ya se han puesto de nuevo a la orden de sus comandantes. También compraron a algunos custodios de la policía política. No veo que tengan el apoyo de más de 24 efectivos y un par de centenas en los últimos meses, ninguno de importancia. Nuestro personal supera los 215.000 miembros y más de dos millones de milicianos. Esa es la realidad”.

Preguntado por cuál es la propuesta del Gobierno de Nicolás Maduro para frenar este nuevo pulso, Arreaza insiste: “La única propuesta que puede haber es sentarse a dialogar, que la oposición cumple los acuerdos y que no hagan los desplantes que hicieron en República Dominicana”, en referencia al diálogo que se rompió a principios de 2018, tras el cual Maduro convocó unas elecciones que no fueron reconocidas por gran parte de la comunidad internacional. Sobre la posibilidad de que un hipotético diálogo fructifique, el canciller venezolano asegura: “Hemos recibido al grupo de contacto de la Unión Europea, a los enviados del Grupo de Montevideo [liderados por México y Uruguay], a todos los recibimos y les decimos que estamos dispuestos a un diálogo. Pero del lado de la oposición hay una muralla contra el diálogo, hay una orden, una instrucción muy clara de Estados Unidos de no sentarse a dialogar con Maduro. De manera que los esfuerzos de la Unión Europea y del Grupo de Montevideo deben ser para presionar a la oposición para que cese la vía violenta, el llamado golpe de estado y se sienten a dialogar y a hacer política con p mayúscula, con el chavismo, la revolución y el Gobierno constitucional”.

Sobre si en esas posible conversaciones se estaría dispuesto a tratar la convocatoria de elecciones presidenciales, Arreaza recalca: “Nosotros en una mesa de diálogo podemos hablar sobre cualquier tema dentro de la Constitución. En política y con la Constitución podemos llegar a acuerdos que generen cualquier solución a esta coyuntura o a cualquier otra, porque vendrán más, está en la naturaleza de la oposición venezolana.

Arreaza incide durante la conversación en que “no hay que maximizar los hechos”, en referencia a los enfrentamientos que se han sucedido desde la mañana en Caracas. En esas mismas cuadras ya hubo protestas en 2014 y 2017. En esa base militar a la que intentan ingresar [La Carlota], ya han ingresado otras veces los grupos opositores y luego tienen que retirarse, como es lógico”. “Lo que quieren es crear una matriz de opinión victimizándose sobre sangre y dolor. Es lo que ha hecho siempre la derecha venezolana”, añade Arreaza.

A la hora de la entrevista telefónica, Nicolás Maduro apenas había escrito un tuit asegurando que tenía el apoyo de las fuerzas armadas. Ninguna intervención pública más. Sobre este silencio, Arreaza responde: “No esperen del liderazgo venezolano respuestas tradicionales. El presidente Maduro está esperando al pueblo en el palacio de gobierno [de Miraflores]. Está al frente de las labores de gobierno y dando órdenes a las fuerzas armadas”.

La nueva ofensiva de los opositores venezolanos comenzó de madrugada, cuando se conoció la liberación del preso político Leopoldo López, condenado a más de 13 años de prisión y en arresto domiciliario. Sobre este nuevo desafío a Maduro, Arreaza opina: “Alguien acusado de muertes, que fue beneficiado por un diálogo impulsado por el Gobierno y que ahora es prófugo de la justicia, debe responder ante la justicia. Desde el Ejecutivo no debemos interpretar estos hechos por la justicia”, matiza, aunque añade: “Las consecuencias en política hay que asumirlas”.

Arreaza ha sido el último alto funcionario del Gobierno de Maduro en ser sancionado por la Administración de Estados Unidos, algo que el canciller, dice, no ha hecho más que darle “fuerza”. “Una sanción administrativa no tienen ningún efecto real. Afortunadamente no he tenido ni tendré cuentas en Estados Unidos, mi única cuenta está en Venezuela. Lo que tratan es amedrentar para que algunos funcionarios flaqueen”.

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